Hugo Solano C.. 13 julio
Las armas decomisadas, en cuenta este fusil, quedaron en poder de las autoridades que investigarán si fueron usadas en otros hechos delictivos. Foto: PCD
Las armas decomisadas, en cuenta este fusil, quedaron en poder de las autoridades que investigarán si fueron usadas en otros hechos delictivos. Foto: PCD

Cinco hombres y una mujer que conformaban una de las “más poderosas” redes de distribuidores de drogas de Poás de Aserrí, en San José, cayeron en manos de la Policía que les decomisó tres tipos de armas de fuego, municiones, vehículos, dinero y droga.

El grupo tenía un fusil de asalto tipo AK−47, revólveres y pistolas, así como sus respectivas municiones. Además, había dinero en efectivo, un carro y una motocicleta, vehículos que, en apariencia, eran utilizados para la venta de estupefacientes. Todo fue incautado por las autoridades.

En el operativo, dirigido por la Fiscalía de Desamparados, se aprehendieron los varones, dos de ellos de apellidos Corrales, y otros apellidados Agüero Araya, Navarro Picado y Araya Brenes, mientras que la mujer se apellida Araya Valverde.

Las seis personas quedaron a las órdenes del Ministerio Público, a la espera de ser indagados como sospechosos de infringir la ley de psicotrópicos. Posteriormente se realizará la respectiva solicitud de medidades cautelares ante el Juzgado Penal del lugar.

Según el comunicado de la Fiscalía, son sospechosos de conformar “la principal organización” dedicada actualmente a la venta de drogas en Poás de Aserrí y fueron detenidos con la colaboración de la Policía de Control de Drogas (PCD), tras allanar seis casas en esa zona.

La investigación se inició en marzo anterior, luego de que la PCD recibiera información confidencial sobre esa banda que procesaba, dosificaba y vendía droga en la zona.

En los allanamientos se decomisaron 6.249 gramos de marihuana, así como 123 cigarrillos de esa droga, 86 dosis de crack y 405 gramos de cocaína así como 10 dosis coca listas para el consumo.

Además, la PCD se incautó de ¢1.563.900, un arma no letal, 79 municiones, seis radios de comunicación, una grabadora de videocámara y dos romanas electrónicas.

Se presume que Corrales era el líder y el encargado de abastecer de sustancias ilícitas a los demás integrantes de la organización, para que estos a su vez las vendieran a los consumidores de la zona; en las cercanías de supermercados, un cafetal y paradas de autobuses.

El caso se mantiene en investigación, bajo el expediente 18–000487–0276-PE.