Dos presuntas organizaciones narco, que durante años se disputaron el control de alamedas en un barrio de Guararí, en Heredia, instalaron sillas mecedoras en la vía pública, cerca de una parada de autobús, para convertirlas puntos de venta de drogas.
La Fiscalía Adjunta contra el Narcotráfico y Delitos Conexos y la Policía de Control de Drogas (PCD), explicaron que el uso de esas sillas era parte de la operación ilícita que ejercían las estructuras conocidas como Los Menani y Los Fajardo. Las autoridades ejecutaron este martes ocho allanamientos en el sitio conocido como Las Orquídeas, que permitieron detener a nueve personas señaladas de integrar ambos clanes, cuyas cabecillas son dos mujeres que llevan esos apellidos.
Según el fiscal adjunto, Mauricio Boraschi, la modalidad buscaba facilitar la compra de estupefacientes a los clientes que no querían ingresar al barrio. “Tenían la desfachatez de poner mecedoras en vía pública, cerca de las paradas de buses, para vender droga allí mismo, facilitando la compra a quienes no quieren bajar hasta el centro del barrio”, afirmó el jerarca.
Boraschi agregó que los vendedores eran, principalmente, adultos; aunque las pesquisas también determinaron que ambas organizaciones recurrían a menores de edad, algunos pertenecientes a las mismas familias, para participar tanto en ventas como en actos de violencia.
La operación también permitió golpear los últimos liderazgos de dos grupos que durante años protagonizaron disputas territoriales, balaceras y homicidios en Guararí.
El director de la PCD, Stephen Madden, explicó que con estos golpes, fue desarticulada lo que quedaba de la estructura de Los Menani, mientras que, en el caso de Los Fajardo, fueron capturadas doce personas.
Entre ellas, dos mujeres de apellido Fajardo, madre e hija y el compañero sentimental de la primera, de apellido Fernández. La más joven de las Fajardo tiene antecedentes por infracción a la ley de psicotrópicos, mientras que el hombre reporta un expediente judicial por conducción temeraria y accionamiento de arma.
También quedaron detenidos cuatro varones de apellidos Segura, Hernández, Artavia y Morales. Según el reporte de la PCD, ellos acumulan, en conjunto, antecedentes por hurto, robo, tenencia y tráfico de drogas, resistencia a la autoridad y amenazas contra mujeres.
Y, por último, dos mujeres más, apellidadas Castillo y Poveda, sin registros judiciales.
En tanto, entre Los Menani cayeron un hombre de ese apellido, con expediente por resistencia, robo de vehículo y tenencia de drogas; su mamá, de apellido Varela y otro varón de apellido Alvarado, con registros policiales por venta de drogas (causa por la cual se ha mantenido en juicio en los últimos días), hurto, perturbación al sosiego público y tenencia de drogas.
“Con esto estamos debilitando las dos estructuras que por mucho tiempo se han disputado los territorios”, indicó Madden.
En los operativos, se decomisaron 82 dosis de crack, 36 dosis y 350 gramos de marihuana, ¢402.000 en efectivo e implementos para la preparación y dosificación de drogas.
Nexos con otros grupos
En apariencia, la organización de Los Menani mantenía vínculos con el grupo criminal de Michael Quesada Meléndez, alias Shaggy, un reconocido cabecilla que operó en León XIII y quien fue detenido en noviembre del año pasado por el Organismo de Investigación Judicial (OIJ).
De acuerdo con Madden, esa estructura ha funcionado durante varios años y ha logrado mantenerse mediante un relevo constante de integrantes de la misma familia.
“Son clanes familiares que operan por mucho tiempo y, conforme se detiene a personas, otros asumen liderazgos dentro de la misma familia”, explicó el jefe policial.
La Fiscalía indicó que la investigación se desarrolló durante aproximadamente un año y medio como parte de los llamados Planes Escudo. Boraschi recordó que el año anterior ya se había ejecutado una operación contra Los Menani junto con el OIJ, mientras que la intervención de este martes permitió capturar a los liderazgos que permanecían activos.
Las autoridades sostienen que ambas estructuras concentraban sus operaciones en los sitios conocidos como La Lucía y Las Orquídeas, donde mantenían una disputa permanente por el control de los puntos de venta de droga, lo que ocasionaba constantes actos de violencia en esa comunidad.
Planes Escudo contra el narco
Los planes Escudo, una sigla que resume la Estrategia Sistematizada para el Control Urbano y Disminución de las Ofensas Delictivas (Escudo), tienen como objetivo principal reducir la curva de homicidios y desarticular las bandas dedicadas al narcomenudeo, responsables de una gran parte de las muertes violentas en el país.
Se ejecutan desde hace varios años, luego de una iniciativa articulada desde el OIJ y la Fiscalía, que ahora cuenta con el apoyo de varios cuerpos policiales y administrativos.
Los Escudos tienen componentes preventivos que incluyen la visita a centros educativos, días después de que se realizan allanamientos, para crear conciencia entre los más jóvenes de que la Policía es una aliada que busca ayudarlos a salir del mundo de delincuencia en el que muchas veces están inmersos.
Estos operativos están incluidos en el Plan Estratégico de Contención y Control de la Violencia (PECOV), una metodología de cuatro pilares que diseñó el Organismo de Investigación Judicial (OIJ) para bajar la curva de asesinatos.
Solo este año, los ejercicios constantes de las autoridades han dado frutos significativos: hasta el 7 de julio se contabilizan 404 homicidios, 52 menos con respecto al mismo periodo del año anterior, una reducción del 11%.
El PECOV atiende cuatro prioridades: el ataque al narcotráfico, resolver homicidios, crear unidades de crimen organizado en todas las oficinas del país, y dar seguimiento de casos con métricas por oficina.
Colaboró en esta información Vanessa Loaiza.
