
El cuerpo de Lilliam Salazar Carranza, de 45 años, fue localizado este viernes por la mañana, enterrado a 50 metros de su casa en El Tanque de La Fortuna, en San Carlos.
El rastro de la mujer, madre de dos hijos, se había perdido desde el martes, pero fue hasta el miércoles 17 que sus allegados presentaron la denuncia por su desaparición.
Según la información conocida, alrededor de las 7:30 p. m. del jueves, una persona conocida había acordado pasar a recoger a Lilliam para trasladarla a su lugar de trabajo; sin embargo, la mujer nunca salió de la vivienda.
Posteriormente, sus hijas llegaron a buscarla, pero no la encontraron ni a ella ni a su pareja sentimental en el inmueble. Desde entonces se reportó el caso ante el Organismo de Investigación Judicial (OIJ).
Las pesquisas llevaron a las autoridades a revisar la propiedad en la que vivía y sus alrededores. Desafortunadamente, a pocos metros del puente La Habana hallaron tierra removida y el cadáver sepultado.
Posteriormente, los cuerpos policiales, bajo la dirección funcional de la Fiscalía Adjunta de San Carlos, detuvieron a un hombre de apellido Arias, de 41 años, pareja sentimental de la señora, quien sería el único sospechoso de su muerte. Fuentes allegadas a la pesquisa, sostienen que había antecedentes de violencia doméstica en esa casa.

Lilliam Salazar era oriunda de Liberia, Guanacaste, pero se había trasladado a San Carlos. Le sobreviven sus dos hijas adultas, fruto de una relación anterior.
De confirmarse que se trata de un feminicidio, se trataría de la víctima número 12 en lo que llevamos del año, según los últimos datos del Observatorio de Violencia de Género contra las Mujeres y Acceso a la Justicia, del Poder Judicial.
Muerte de Ana Isabel Hidalgo también fue femicidio
Desafortunadamente, este mismo viernes se confirmó que Ana Isabel Hidalgo Bolívar, de 43 años, asesinada hace una semana a puñaladas en Guayabo de Guanacaste, también fue víctima de feminicidio.

Por este asunto, el Organismo de Investigación Judicial confirmó la captura de un hombre de apellido Murillo, de 35, como presunto responsable del mortal ataque.
El femicidio de Hidalgo, de 43 años, dejó cuatro hijos huérfanos, la mayor, Sherrani, de 25 años, Konrad, de 22 años, Kiesly, de 18 años, y una niña, de 5 años. También le sobreviven sus padres.
Según confirmó la Oficina Local de Nicoya del Patronato Nacional de la Infancia (PANI) a La Nación, la niña de 5 años quedará a cargo de su hermana mayor, Sherrani. Las autoridades brindarán atención psicosocial y legal a la familia.
En Costa Rica, el femicidio se sanciona con pena de 20 a 35 años de prisión, según lo establecido en la Ley de Penalización de Violencia contra las Mujeres, vigente desde mayo del 2007.
Colaboró en esta información el corresponsal Edgar Chinchilla.
