
Una mujer de 70 años, de apellido Ávila Ramírez, fue detenida este jueves por agentes del Organismo de Investigación Judicial (OIJ) como sospechosa de haber ayudado a su hijo a evadir la acción de la justicia en un caso de homicidio ocurrido en Limón el mes pasado.
La detención se dio en el marco de cuatro allanamientos realizados por el Ministerio Público y el OIJ en distintos puntos de la provincia, como parte de la investigación por el asesinato de Kener Calderón Avendaño, de 22 años.
Calderón había sido reportado como desaparecido el pasado 22 de febrero en Atlántida de Limón, y su cuerpo, ya en condición esquelética, fue localizado el día 27 en el playón de un río, en Dondonia de Matama, en el cantón central de la provincia.
Por este caso figuran como sospechosos tres hombres de apellidos Zúñiga Valerín (35 años), Portuguez Vargas (20) y Ortiz Ávila; este último, hijo de la mujer detenida.
Según las autoridades, los dos primeros intentaron fugarse hacia Colombia; sin embargo, fueron detenidos este jueves por agentes de la Policía Judicial en el aeropuerto internacional Juan Santamaría.
Durante el día, los agentes judiciales realizaron tres allanamientos en casas de habitación y un cuarto en una estructura que no fue detallada por las autoridades en barrio Ceibón, Ojo de Agua y Guácimo.
Además, se decomisaron las tarjetas de memoria de dos cámaras de seguridad, las cuales serán analizadas como parte de la investigación. Ortiz Ávila permanece en fuga.

Lo que dice el expediente
Según un documento que forma parte del expediente judicial, la adulta mayor es la dueña registral de un vehículo Toyota Corolla de color azul, que coincide con las características del carro utilizado el día que varios hombres golpearon y retuvieron a Kener Calderón en Atlántida.
En una declaración, la mujer reconoció que ella presentó una denuncia por el robo de ese bien el 22 de febrero pasado, el mismo día que desapareció Calderón. Alegó que fue su hijo, que trabaja como taxista informal, quien le dijo que lo habían asaltado robándole el carro, sin darle más detalles.
Alegó que desde entonces no volvió a saber de su familiar, que vivía en el barrio el Ceibón con su pareja sentimental, y se negó a colaborar brindando números de teléfono para localizar a su hijo a su nuera.
La principal hipótesis de la Policía Judicial es que el asesinato de Kener ocurrió como venganza por un robo que, presuntamente, la víctima habría cometido contra un grupo criminal de la zona.

