
Pequeñas y medianas empresas (Pymes) están siendo buscadas por estafadores, quienes se hacen pasar por funcionarios del Ministerio de Economía, Industria y Comercio (MEIC), alertó la institución.
La cartera precisó que el principal método de estafa es a través de llamadas por WhatsApp, en las que indican a las víctimas que deben renovar su sello PYME. A partir de ahí, les solicitan datos para acceder a la cuenta bancaria de las personas y extraerles su dinero.
“Ante esta situación, aclaramos que el MEIC no solicita información confidencial, como cuentas bancarias, usuarios, contraseñas, ni requiere la instalación de programas para llevar a cabo trámites”, insistió la entidad.
Asimismo, hizo un llamado a la población a mantenerse alerta, evitar abrir enlaces sospechosos y no brindar datos personales o sensibles a terceros no verificados.
Al menos un estafado
Por medio de este método, un estafador logró extraerle el dinero a El Librero Pandeado, una librería independiente enfocada en autores emergentes.
José Pablo Hernández, escritor y dueño de la librería junto a su esposa, relató a La Nación que el estafador tenía datos personales suyos que solo alguien con acceso a información del MEIC podía tener.
De esa forma se ganó su confianza cuando le dijo que debía renovar su sello PYME, el cual reciben las empresas para obtener ciertos beneficios, como exoneración del impuesto a personas jurídicas.
“Mientras estábamos en la llamada, ellos tenían mi correo electrónico personal, tenían mi número telefónico, evidentemente. Me dijeron que me metieran en la página del MEIC”, relató.
Luego, la persona le dijo que el MEIC y el Banco Central estaban trabajando para ofrecer firmas digitales, momento en que Hernández dio su información y le permitió al estafador ingresar a su cuenta para no solo sacarle sus fondos, sino para incluso abrir extrafinanciamientos.
“Tras de que me vaciaron la cuenta, estoy endeudado”, lamentó.
Por motivos de privacidad, Hernández prefirió no revelar cuánto dinero le robaron, pero fue suficiente para que la librería se viera obligada a organizar rifas con el fin de salir adelante tras la estafa.
