
La Fiscalía de Pérez Zeledón solicitó el 23 de marzo al tribunal penal de esa zona desestimar la causa por la muerte de Randall Gamboa Esquivel, el costarricense deportado por el gobierno de Estados Unidos en setiembre del año pasado, fallecido un mes después en el Hospital Escalante Pradilla.
El cierre de la investigación se sustenta en que la muerte de Gamboa, quien tenía 52 años, fue por causas naturales. Trascendió que el hombre, quien trabajaba con maquinaria pesada en nuestro país, padecía una enfermedad grave que afectaba su sistema inmunitario.
Edgar Ramírez, fiscal adjunto de Pérez Zeledón, explicó a La Nación los motivos de esa decisión. Según dijo, la pesquisa arrancó para determinar si existía responsabilidad penal en la muerte de Gamboa y, tras conocer el dictamen del Departamento de Medicina Legal, “se determinó de forma clara y contundente que la manera de muerte fue natural”.
El fiscal agregó que, al no existir indicio de intervención criminal, el Ministerio Público no tenía delito que perseguir. “El hecho se considera atípico, no hubo mano criminal en la causa de muerte de esta persona, sino que fue precisamente producto de sus padecimientos”, explicó Ramírez.
Gamboa, fue capturado en diciembre de 2024 por agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE, por sus siglas en inglés). Deportado el 3 de setiembre en un vuelo pagado por Washington, llegó al país en condición crítica, con 56 úlceras en el cuerpo, desnutrición severa, deshidratación y sin poder caminar ni hablar.
La familia de Gamboa denunció abandono durante el periodo de detención en el país norteamericano y tras poco más de un mes internado en el Escalante Pradilla, murió el 26 de octubre de 2025.
La investigación del Ministerio Público, desarrollada junto al Organismo de Investigación Judicial (OIJ), se limitó al territorio nacional, por el principio de soberanía.
Ramírez aclaró que extender la pesquisa hacia las autoridades estadounidenses, como pedía la familia, no correspondía a la Fiscalía. “Eso ya tiene que ver con un tema de diplomacia, de relaciones exteriores, nosotros solo investigamos situaciones que se hubieran dado en nuestro territorio nacional”, señaló.
La Cancillería costarricense, por su parte, solicitó información al gobierno de Estados Unidos sobre el historial médico de Gamboa y las circunstancias de su detención, pero hasta la fecha no ha recibido respuesta oficial de Washington.
Pese a la desestimación, el caso no queda definitivamente cerrado ya que, según Ramírez, el archivo de la causa no produce cosa juzgada. “Podría reabrirse si apareciera algún elemento que determinara que la manera de muerte no fue por razones naturales”, dijo.
El fiscal también aclaró que “todo lo que dictaminó Medicina Forense apunta a que Gamboa murió por las complicaciones de sus padecimientos de salud, sin que mediara responsabilidad penal de terceros” puntualizó.
