
Un hombre de apellidos Báez Moreno, sospechoso de abuso sexual e intento de robo en perjuicio de una muchacha de 20 años en La Lima de Cartago, quedó libre.
Aunque la Fiscalía Adjunta de Cartago había solicitado una pena de siete años de prisión en contra de Báez por el abuso sexual y tentativa de robo, el Tribunal Penal únicamente le impuso un año de cárcel por la tentativa de robo.
Por lo bajo de la sanción, a Báez se le otorgó el beneficio de ejecución condicional pena, de modo que no deberá descontarla en prisión.
Eso sí, no puede incurrir en un nuevo delito, pues de lo contrario perderá el beneficio y deberá ingresar a la cárcel a purgar su sentencia.
En cuanto al abuso sexual, las juezas Sailyn Ballestero Mora, Jenny Almendariz Solís y Grettel Barahona Chaves, dictaron una sentencia absolutoria a favor de Báez.
La Fiscalía informó de que está a la espera del fallo integral, el cual será analizado para determinar si apela o no lo dispuesto.
Báez alegó en su defensa, el pasado jueves que, para el momento de los hechos, el 19 de noviembre del año anterior, él era adicto al crack y no tenía trabajo.
El intento de robo ocurrió cuando la mujer se bajó de un bus para dirigirse hacia la casa de una tía en barrio Nazareth.
En su testimonio ante las juezas, la víctima, de apellido Quirós, dijo que Báez la tomó con fuerza, la empujó a un pastizal y ahí procedió a tocarla en sus partes íntimas e intentó robarle sus pertenencias.
“Jamás esperé este resultado”
Consultada la joven, tras el fallo del tribunal, dijo sentirse inconforme. “Pienso que una persona así no debería andar en las calles. Jamás esperé este resultado”.
Quirós agregó que, aunque solo contó con el apoyo del fiscal público, solicitará una apelación en este caso.
En escasas declaraciones, aseveró que el sentimiento de indignación es compartido con el resto de su familia y espera que las autoridades privilegien la defensa de los derechos de las mujeres.
Si las leyes van ahora a defensa de la mujer, ¿por qué no actúan como deben? Que piensen en las hijas, mamás, hermanas, esposas. (...) Este tipo de personas tienen que pagar, una persona así no cambia”, recriminó la muchacha.
La joven reconoció que le daría mucho miedo volver a cruzarse en la calle con Báez. “Esto es un trauma en mi vida, desde ese momento he perdido mi sueño, mi paz interior”.
