Keyna Calderón, Vanessa Loaiza N.. 24 noviembre, 2020

“Puso mi mano sobre mi pantalón, en la vagina, y donde yo le quité la mano, él me dijo ‘cállese porque le va peor’. Yo empecé a gritar y seguía diciéndome que me callara, pero yo seguía gritando como loca.

“Me metió a un charral y bajó mi blusa, me tenía acostada ahí y estaba encima mío. No tenía ningún arma, la fuerza era con sus manos, no me pidió nada de valor, no me asaltó, solo me decía que me callara o me iba peor. Cuando vio a uno de los señores que me auxiliaron que se acercaba me pegó en la cara y salió corriendo”.

De esta forma relata una joven de apellido Quirós, de 20 años, el abuso sexual que sufrió el pasado jueves 19 de noviembre, cuando caminaba a unos 400 metros del Paseo Metrópoli, en Cartago.

Esta joven, de apellido Quirós, de 20 años, sufrió un ataque sexual en Cartago el 19 de noviembre anterior. Así le quedó el pómulo, por el golpe que le propinó su agresor. Foto: Cortesía de la víctima para LN.
Esta joven, de apellido Quirós, de 20 años, sufrió un ataque sexual en Cartago el 19 de noviembre anterior. Así le quedó el pómulo, por el golpe que le propinó su agresor. Foto: Cortesía de la víctima para LN.

Según describió a La Nación, ese día iba a visitar una tía en el barrio aledaño al Centro Comercial Metrocentro, por lo que abordó un autobús de Tres Ríos a Cartago. Aunque siempre viaja en la ruta por Taras, ese día estaba lloviendo y prefirió subirse en el bus que hace el recorrido por La Lima y se bajó cerca del restaurante El Pez Dorado. Eran las 2 p. m.

“Mi tía me dijo que iba a mandar a mi prima de 15 años para toparme... Crucé los dos lados de la pista y me lo topé de frente (al agresor), él venía como del centro de Cartago, todo fue sobre la vía principal por donde transitan todos los vehículos que se dirigen hacia San José”.

Fue entonces cuando ocurrió el ultraje. El hecho de que no se quedara callada y gritara y pateara con todas sus fuerzas alertó a varias personas que estaban cerca, e impidió que el hombre siguiera agrediéndola sexualmente.

“En algún momento llegué a pensar que me iba a matar porque él me quiso ahorcar con la tira del bolsito donde llevaba el celular. Él se quedó con la tira y yo con el resto del bolso. Todo ocurrió en un lapso de 5 a 6 minutos.

“Yo a él lo golpeaba, lo pateaba a como yo podía y lo aruñé y le gritaba, lo traté mal, de mentarle la madre”, comenta la joven, quien actualmente está desempleada y por eso había aprovechado la tarde para visitar a su familiar.

Ese mismo día acudió a interponer la denuncia en el Organismo de Investigación Judicial de la Vieja Metrópoli y el viernes fue valorada por un médico forense.

Al respecto, la Fiscalía Adjunta de Cartago confirmó el recibo de una denuncia relacionada con estos hechos, por lo que abrió una investigación bajo la causa 20-002926-345-PE.

“No obstante, debido a que no se tiene a un imputado individualizado, este despacho pidió al Organismo de Investigación Judicial ejecutar una serie de diligencias para identificar a la persona sospechosa, por lo que el caso se encuentra en dicha institución”, agregó la oficina de prensa del Ministerio Público ante consulta de este medio.

También se consultó al OIJ por este asunto, y en su respuesta se limitaron a indicar que el caso se tramitó directamente en la Fiscalía.

En esta zona verde fue donde ocurrió el ataque contra la joven en Cartago. Foto: Keyna Calderón para LN
En esta zona verde fue donde ocurrió el ataque contra la joven en Cartago. Foto: Keyna Calderón para LN
Muchos vieron, pocos actuaron

Según denuncia Quirós, aunque todo ocurrió en una calle principal, con alto tránsito y a plena luz del día, solo dos conductores pararon para auxiliarla. El resto, solo pitaban y seguían.

A ellos se sumó un muchacho de un taller cercano al charral, quien escuchó los gritos y salió corriendo para ayudarla. Al parecer, cuando el agresor vio al chofer de un camión que se acercó a enfrentarlo, golpeó a la joven y salió corriendo.

“El muchacho me llevó al taller y me dio una blusa para que me limpiara la tierra y me dieron agua. El señor del camión lo persiguió pero no logró agarrarlo y se metió hacia El Dique, buscando Paseo Metrópoli”, indicó Quirós.

La joven, quien prefiere no revelar su nombre, dijo que desde este lunes le enviaron videos donde se ve al presunto agresor, y este martes una persona le escribió para brindarle un nombre y la dirección de donde viviría el sujeto.

“Estoy esperando que venga mi novio (con quien vive en unión libre), para que me lleve al OIJ porque siento mucho miedo de salir sola”, declaró esta tarde.

Detalló que el responsable del ataque es un hombre de entre 25 y 30 años, a quien nunca había visto aunque visita con frecuencia a su tía. Ese jueves, luego de que se repuso, llamó a su familiar, pues estaba preocupada de que le pasara algo similar a la prima que había quedado de toparla.

“Estos días en las noches han sido muy difíciles, me cuesta mucho dormir, me levanto llorando y dice mi novio que lo que duermo estoy muy inquieta y que digo que no... Desde el primer momento él me ha apoyado.

“Es importante que cuando ocurran este tipo de cosas lo denunciemos por tanto femicidio y tantas cosas que están ocurriendo en el país. Siempre lo he dicho que a mí nadie me va a apagar mis sueños, ni menos una persona que yo ni conozco”, finalizó.

(Video) Víctima de abuso sexual cuenta lo ocurrido

Caso reciente en San Francisco

En setiembre anterior, Karla Vanessa Garro Quirós sufrió un abuso por parte de un hombre, cuando ella estaba llegando a su casa en San Francisco de Cartago y este metió la mano debajo del vestido que ella andaba.

De inmediato interpuso la denuncia y el hombre fue detenido días después en Paraíso.

Al consultar a la ofendida vía telefónica, indicó que el 7 de diciembre se realizará la audiencia preliminar de este caso, que se tramita contra un sujeto de apellidos Villarreal Gutiérrez, a quien se señala por abuso y acoso sexual.

El artículo 162 del Código Penal explica que será sancionado con prisión a “quien de manera abusiva realice actos con fines sexuales contra una persona mayor de edad”.

Destaca ese mismo apartado, que cuando el sospechosos se aprovecha de “la vulnerabilidad de la persona ofendida” se puede ser más severo.