Carlos Arguedas C.. 18 diciembre, 2018
La sentencia la dictó el Tribunal de Juicio de Grecia el pasado miércoles 12 de diciembre. Foto archivo de Gesline Anrango
La sentencia la dictó el Tribunal de Juicio de Grecia el pasado miércoles 12 de diciembre. Foto archivo de Gesline Anrango

Un ginecólogo, un enfermero y la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) fueron condenados a pagar de forma solidaria ¢40 millones a favor de una ama de casa que perdió a su bebé producto de una mala praxis médica en el hospital San Francisco de Asís, en Grecia.

La sentencia la dictó el miércoles anterior el Tribunal de Juicio de Grecia, luego de juzgar una desatención médica en perjuicio de una paciente embarazada que llegó el 14 de agosto del 2011 al hospital en busca de ayuda, ya que sentía molestias. La mujer tenía 41 semanas de embarazo.

Luego de analizar el hecho, el tribunal consideró que los imputados Óscar Eduardo Montero Guzmán, jefe de Ginecología del hospital y José Luis Gutiérrez Mora, enfermero, fueron responsables del delito de homicidio culposo por mala praxis médica y, por tanto, se les condenó a tres años de prisión a cada uno.

Sin embargo, se les concedió el beneficio de ejecución de la pena por un lapso de tres años.

Asimismo, a ambos se les inhabilitó para el ejercicio de la profesión durante un año. No obstante, todas las sanciones quedaron pendientes de ser aplicadas hasta tanto el fallo quede en firme.

El abogado Grigory Chaves Chaverri, representante de la víctima, una ama de casa vecina de Tacares, de Grecia, y quien en la actualidad tiene 34 años, calificó la resolución como un triunfo, pues lo que se quería era demostrar que hubo una falla en la atención médica.

“Ella ya recuperó la paz. Luego de este hecho ella tuvo otras pérdidas pero ya tiene un bebé. Se logró la condenatoria algo que en este país pocas veces se logra por una mala praxis” manifestó.

Antecedentes

Los hechos que se juzgaron se desarrollaron durante el 2011. De acuerdo con la acusación presentada en debate por el fiscal Arturo Figueroa, la víctima en este asunto se encontraba embarazada y llevaba el control en el Hospital San Francisco de Asís.

El 14 de agosto de 2011, la mujer empezó a sentir molestias por lo que acudió al centro médico, donde se le realizó un monitoreo fetal de 20 minutos, durante el cual se determinó que la paciente presentaba una disminución en los movimientos de la bebé.

No obstante, el enfermero y el jefe de ginecología no le dieron seguimiento a la mujer, que comenzó a empeorar y cuando sacaron a la bebé, que tenía 41 semanas, ya estaba muerta.

La oficina de prensa del Ministerio Público informó de que con la prueba presentada durante el debate se demostró que hubo un mal manejo médico y que la bebé murió al aspirar líquido amniótico meconial, es decir, al ingerir materia fecal dentro del útero.

La autopsia denominó la muerte como sufrimiento fetal agudo y se debió a la falta de oxígeno en el cerebro.

El abogado Grigory Chaves dijo que en este caso el monitoreo fetal al que sometieron a la paciente se había perdido del expediente médico en el hospital, pero en debate el médico Montero dijo que tenía una copia y la aportó.

El tribunal que dictó sentencia estuvo integrado por los jueces José Alejandro Piedra Pérez, Erick Roberto Barrios Sánchez y Randolph Ortíz Álvarez.

Los sentenciados Montero y Gutiérrez también fueron condenados a pagar las costas del juicio que se estimaron en ¢6 millones.

La lectura integral de la sentencia se realizará este miércoles 19 de diciembre. Se estima que tanto la Caja como los abogados defensores van a presentar la impugnación de la sentencia.