Un cuarto sospechoso involucrado en un doble homicidio ocurrido el 25 de abril anterior en Rafael de Siquirres, Limón, donde murió un joven inocente que andaba comprando comida para sus mascotas, se encuentra en fuga.
Este martes, los agentes del Organismo de Investigación Judicial (OIJ) desplegaron dos allanamientos simultáneos a las 5 a. m. en dos viviendas en Siquirres, pero el sujeto, cuya identidad no fue divulgada, se había evadido.
“Ese día (el 25 de abril) oficiales de la Policía detuvieron a tres sujetos y les habían decomisado las armas, no obstante, como parte de la investigación, lograron vincular a un cuarto sujeto, que era el conductor de un vehículo y sería sospechoso del doble homicidio”, indicó el Organismo de Investigación Judicial (OIJ), ante consulta de este diario.
La balacera se registró en las afueras del Bar La Petrolera, en barrio San Rafael cerca de las 7 p. m. En un video que circuló horas después de los hechos, se observaba como dos hombres están afuera de un local y de pronto llegan otros dos sujetos que comienzan a dispararles con armas de grueso calibre.
Una de las víctimas fue Clisman Bravo, de 25 años, quien al parecer no era el objetivo de los gatilleros y estaba en el sitio, porque iba a comprar alimento para sus cuilos. La segunda persona fue identificada como Luis Guillermo Williams Arroyo, de 33 años, quien tenía antecedentes por venta y distribución de droga y al parecer formaba parte de una estructura criminal que opera en Limón.

Compraba alimento para sus mascotas
Al momento en que ocurrieron los hechos, Clisman fue la víctima colateral de una supuesta disputa narco.
“Es un dolor muy grande, nunca nos imaginamos que esto fuera a pasar. Lo único que tenía en su cabeza eran sus mascotas y fue por eso que él salió a comprarles alimento a ellos; desgraciadamente estaba en un lugar que no era el correcto”, dijo su hermano Cristhofer Bravo, a La Nación.
“Solamente sabemos que fueron dos balas perdidas que llegaron a su cuerpo y le quitaron la vida. Tenía 25 años, toda una vida por delante, muchas metas por cumplir y muchas cosas por las que él soñaba”, añadió.
Clisman era una persona muy dedicada a Dios y a la iglesia, durante aproximadamente tres años formó parte de la pastoral juvenil de Siquirres y era uno de los animadores del grupo; sin embargo, con la llegada de la pandemia dejó de asistir con frecuencia, y empezó a trabajar en una fábrica de purés y jugos de frutas.
“Era muy solidario, si tenía que desprenderse de algo para darle a alguien más lo hacía, siempre buscaba como ayudar a otros e incluso económicamente ayudaba con pases a otros muchachos”, contó Yoversy Urbina, amigo y coordinador de pastoral cuando Clisman formó parte.
