Judiciales

Tribunal: Es una 'vergüenza' dejar impune crimen de reo Johel Araya en La Reforma

Jueces absolvieron, por segunda ocasión, a 10 oficiales de la Policía Penitenciaria acusados del homicidio

"Desde un punto de vista crítico esto es una vergüenza para el Estado costarricense, es una vergüenza para el sistema penitenciario".

Así calificó el juez Mario Rodríguez Villegas, el hecho de que la muerte a golpes del reo Johel Guillermo Araya Ramírez, ocurrida el 22 de mayo del 2011, en una celda de Máxima Seguridad del centro penal La Reforma, quedará impune.

El juzgador hizo el comentario luego de que el Tribunal de Juicio de Alajuela (que el mismo integró), absolviera por duda a diez oficiales de la Policía Penitenciaria, a quienes el Ministerio Público acusó por la muerte de Araya y de agredir y torturar a otros tres privados de libertad.

Los beneficiados con la resolución son de apellidos Fallas, Espinoza, Solano, Mora, Salazar, Castillo, Arguello, Chinchilla, Azofeifa y Méndez. A los 10 funcionarios se les habían atribuido los delitos de homicidio calificado, tortura y abuso de autoridad.

Esta es la segunda ocasión en que este asunto es elevado a debate y los imputados son absueltos. La primera vez fue en junio del 2014. Sin embargo, en aquel momento la Fiscalía apeló el fallo y se ordenó un nuevo juicio.

Johel Araya, de 46 años, apareció muerto el 22 de mayo del 2011 en una celda de Máxima Seguridad.

El deceso se produjo once días después de que el recluso, junto con otros ocho, intentaran fugarse. En el hecho fallecieron dos privados de libertad y un policía penitenciario.

El 18 de agosto del 2011 fueron detenidos 11 custodios como sospechosos del homicidio de Araya.

El juez Mario Rodríguez explicó este martes que Johel Araya murió debido a dos golpes en la cabeza, según se desprende de la autopsia.

Dijo que uno se produjo el 11 de mayo –posiblemente en el enfrentamiento con los grupos de choque del OIJ y de la DIS– y el otro habría ocurrido en una fecha muy cercana al día de su muerte.

"Esa lesión generó una hemorragia. Pudo ser un golpe contra una pared, con una vara policial o incluso una sacudida sin necesidad de haberlo azotado contra un objeto fijo. ¿Quién le ocasionó esa lesión? No lo sabemos", dijo.

Rodríguez explicó que los policías acusados formaban la escuadra A y fue la que estuvo entre el 11 al 16 de mayo; luego entró la escuadra B que permaneció hasta el 22 de mayo.

"¿Por qué si eran como 36 custodios en total los que pudieron haber provocado el golpe solo diez fueron acusados?, tampoco lo sabemos. El Ministerio Público consideró que quienes habían provocado la muerte eran los de la escuadra A", manifestó.

Agregó que entre todas las pruebas analizadas, no se pudo determinar quién ocasionó ese golpe y por esa razón se dictó la absolutoria.

El juez detalló que el cuerpo de Johel tenía 17 lesiones, de esas, 12 fueron hechas en su celda, pues la restantes resultaron del enfrentamiento con la Policía durante el intento de fuga.

"La muerte de Johel fue muy dolorosa. Entre 11 y 12 días se mantuvo sangrando internamente. El Tribunal no entiende cómo es que no lo sacaron a un hospital. Probablemente algo en el sistema penitenciario no estaba bien y ahí hubo un gran problema con el respeto de los derechos humanos de Johel", dijo.

Pese a estos señalamientos del juez, algunos de los oficiales absueltos sostuvieron que son inocentes de los cargos imputados.

"Ha sido muy duro y siempre tendremos la frente en alto. Este servidor no tiene porque bajarle la cara a nadie, porque yo soy inocente y ya fue demostrado por segunda vez", dijo Asdrúbal Salazar Jiménez, luego de escuchar el fallo.

Por su parte, Seller Méndez, otro policía exonerado de cargos, manifestó: "Durante todo este tiempo he luchado y mis abogados han luchado por demostrar la inocencia de nosotros por certeza y hay prueba suficiente para demostrarlo que así fue. Estoy feliz de poder ya estar tranquilo con mi familia".

Aunque la acción judicial se inició contra 11 custodios de Adaptación Social, en el transcurso del proceso uno de los implicados fue favorecido con un sobreseimiento definitivo por falta de pruebas.

Johen Araya abrió su historial en 1992, cuando haciéndose pasar por agente del Organismo de Investigación Judicial (OIJ), junto a otros dos hombres, cometió un robo en una casa ubicada en San Francisco de Dos Ríos, San José. Ahí interceptaron a la dueña y dentro de la vivienda la atacaron para sustraer objetivos.

Por estos hechos se intentó juzgar a Araya en noviembre de 1993, agosto del 2000 y diciembre del 2004, pero nunca llegó a los tribunales y lo declararon reo rebelde.

Finalmente, fue detenido en el 2006, cuando se sometió a un proceso abreviado. Fue sentenciado a cuatro años de prisión por robo agravado.

Sin embargo, en julio de ese mismo año protagonizó una violenta fuga junto con siete reos. En el hecho, fue asesinado un custodio de la prisión.

Araya retornó a prisión tres meses después, cuando fue recapturado. En junio del 2009, estando preso, lo condenaron a 65 años por la fuga del 2006 y el homicidio del guardia.

Cinco años más tarde, el 11 de mayo, Johel Araya hizo otro intento de huir de prisión. Aunque fracasó, el hecho provocó la muerte de dos reclusos y de otro custodio.

Once días después, apareció sin vida en su celda.

Carlos Arguedas C.

Carlos Arguedas C.

Periodista en la sección de Sucesos. Trabaja en La Nación desde el 2000 siempre en la cobertura de asuntos de Sucesos y Jurídicos.

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