La cantidad de denuncias por desaparición de personas en San José se duplicó en los últimos cuatro años, al pasar de 634 en 2020 a 1.355 el año pasado. Sin embargo, solo el 1% de los casos corresponde a una desaparición real, es decir, cuando la persona ha sido privada de libertad, ha sido víctima de homicidio o ha sufrido una muerte accidental, entre otras circunstancias.
En el caso de los menores de edad, más que una desaparición, lo que el Organismo de Investigación Judicial (OIJ) logra corroborar es que las ausencias se deben casi siempre a fugas voluntarias de su entorno, motivadas principalmente por rebeldía, problemas familiares o escapadas con una pareja sentimental.
En otros casos, los menores están bajo el cuidado del Patronato Nacional de la Infancia (PANI), donde estos egresos no autorizados ocurren a veces de manera reiterativa. Las relaciones impropias, es decir, cuando un adulto se involucra con un menor de edad, formando una relación desigual, generalmente desaprobada por la familia del menor, también son comunes, explicó este jueves Eddie Ulate, jefe de la Unidad de Alerta Temprana del OIJ.
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En cuanto a los adultos, muchas veces las desapariciones se deben a decisiones de migrar hacia países del norte del continente sin avisar a sus familias, situaciones de infidelidad entre parejas, o a personas, tanto adultas como menores, que se ausentan tras participar en fiestas y, bajo los efectos de drogas o alcohol, no informan a sus familiares de su paradero.

Ulate informó que en lo que va de este año la cifra en San José se mantiene similar a la del año anterior, con 945 denuncias hasta la fecha, aunque aún faltan meses de alta incidencia. Si se mantiene la tendencia del 1%, solo 9 casos corresponderían a una desaparición por secuestro, homicidio u accidente.
El OIJ realiza una evaluación de riesgo para cada persona mediante un cuestionario dirigido a quien interpone la denuncia, con el fin de determinar el perfil del caso y asignar los recursos adecuados.
San José es la provincia con más casos de desapariciones, pues tramita entre 100 y 135 denuncias mensuales. Cada una de estas denuncias le cuesta al OIJ un promedio de ¢4 millones, debido a los protocolos que se activan desde el momento en que se recibe cada caso.
Es fundamental que la denuncia por desaparición se realice apenas se detecte la ausencia injustificada de la persona, ya que el tiempo es un factor clave para encontrarla, especialmente en el caso de menores de 12 años. La familia debe tener a mano una foto actualizada de la persona, así como información sobre su lugar de trabajo, estudio o residencia, número de celular, las personas de su círculo familiar más cercano y la ropa que llevaba puesta la última vez que fue vista.
En San José desaparecen más hombres que mujeres, y los menores de edad representan una cifra levemente superior a la de los adultos. Una vez que la persona es encontrada, el OIJ documenta la razón de su ausencia para elaborar una base de datos. En el caso de los menores, las principales causas suelen ser la rebeldía y las relaciones impropias.
El OIJ tiene pendiente informar cuántos casos de desaparecidos están pendientes de resolver en San José. Uno de los casos más recientes, que sigue sin aclararse, ocurrió el 5 de setiembre, cuando desapareció Kenneth Herrera Arias, de 26 años. El OIJ realizó una búsqueda en la zona montañosa de Calle Salinas de Esparza, donde fue visto por última vez, pero no hubo resultados positivos. Según familiares, Kenneth salió ese día con unos amigos a Puntarenas, pero no regresó con ellos.
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