Dos informes de la Dirección de Inteligencia y Seguridad (DIS) describen con detalle la estructura y operación de al menos cuatro grupos dedicados al contrabando de licor y cigarrillos en la zona sur, un negocio que, según los documentos, pasó de ser “tráfico hormiga” a una actividad con “decomisos millonarios constantes” en los últimos meses, con la posible participación de oficiales activos y expolicías de la Fuerza Pública.
Los informes, fechados en setiembre de 2025 y abril de 2026, identifican organizaciones en los cantones de Coto Brus, Corredores y Golfito, con rutas que inician en la frontera con Panamá y terminan en la Gran Área Metropolitana, además de Quepos, Ciudad Quesada, Fortuna y Liberia.
Los principales proveedores del contrabando, según inteligencia panameña compartida con la DIS, son una madre y su hijo, ambos panameños, que abastecen a las organizaciones costarricenses desde Paso Canoas y Sabalito. El decomiso más reciente documentado ocurrió el 21 de marzo de 2026, cuando se intervino un camión con cigarrillos de las marcas Gold City y Última valorados en ¢600 millones. Al vehículo se le encontró un GPS adherido a la carreta, trasladado posteriormente a la Fiscalía.
De acuerdo con la información de inteligencia, una caja de 500 cajetillas de Gold City ronda los $400 (¢178.000) cuando hay escasez de ese producto y entre $200 y $250 (hasta ¢111.000) en temporadas de abundancia en el mercado.
Si se considera que cada cajetilla se vende a ¢1.000 en pulperías, bares, clandestinos y supermercados, por lo que los contrabandistas pueden triplicar los ingresos, y alcanzar ganancias de hasta ¢500.000.
Cuatro grupos criminales
Los informes citan a cuatro organizaciones como las principales responsables de llevar a cabo el contrabando de cigarrillos y licores.
En Coto Brus operan Los Sanviteños, que adquieren el producto en la zona fronteriza de La Unión, en Sabalito, y lo movilizan por la ruta de San Vito hacia Paso Real, “esto por el poco o casi nulo control policial que existe en esta zona”.
La DIS registró que el 22 de agosto de 2025, a las 2:40 de la madrugada, ese grupo movilizó mercadería desde la zona sur hacia la GAM con la coordinación de un expolicía y un oficial activo.
Uno de los documentos señala que lograron pasar “4 bombas”, como llaman a las cargas de mercancía, las cuales llevaban en dos vehículos Toyota RAV4 por la zona de Osa. Una segunda comunicación, registrada el 20 de marzo de 2026, documenta a ese mismo oficial activo dialogando con otro policía sobre el paso de un cargamento que incluía “droga y licor de contrabando”.
También en Coto Brus operan Los Pichas, un grupo de once personas liderado, en apariencia, por tres hermanos, entre ellos una mujer. El informe señala que entre sus integrantes habría “dos oficiales de la Fuerza Pública”. Este grupo es abastecido por una célula integrada por tres ciudadanos sirios y uno mexicano.
En Corredores, la DIS identificó a dos operadores conocidos con los alias de Tuty y Alacrán, quienes serían los presuntos proveedores de otra organización conocida como Los Valientes y que actúa en Río Claro de Golfito.
Esta última sería una estructura más elaborada, ya que adquiere el licor y los cigarrillos en locales ubicados en el lado panameño de Paso Canoas, con acceso desde Costa Rica. Luego trasladan los bienes a “casas de seguridad” en Cuervito y La Cuesta, y desde ahí los distribuyen hacia el resto del país.
En carretera, Los Valientes se organizan en cuatro roles: “Punta 1” son los encargados de viajar unos cinco kilómetros adelante de la caravana para detectar retenes y patrullas; una “Punta 2” escolta los vehículos de carga con instrucciones de “embestir retenes”.
Al tercer grupo se le conoce como las “mulas”, que son los responsables de transportar la mercancía en busetas, camiones gemeleados o vehículos de alta gama alquilados y traídos desde Panamá.
El cuarto rol lo ejercen los denominan “Cola”, que son de dos o tres vehículos cuyo objetivo es “obstruir el paso de los vehículos policiales” para dar tiempo a las mulas de ocultarse. La coordinación se realiza por grupos de WhatsApp.
Uno de los elementos más llamativos de la operación de Los Valientes es la instrucción que tienen las Puntas 2 de “embestir retenes” para evitar que la Policía detenga los vehículos cargados con contrabando. Los informes documentan que esta táctica forma parte de la logística habitual del grupo.
La DIS advierte que la disputa por rutas y clientes entre estas organizaciones ha derivado en “intercambios de disparos en carretera” e “intentos de sicariato”, uno de esos hechos habría ocurrido el 2 de setiembre del año pasado.
