
Francisco Javier Granados López, a quien llamaban de cariño Chico, salió de su casa en Llanos de Santa Lucía, en Paraíso de Cartago, la mañana de este martes como cualquier otro día. Se despidió de su esposa y se fue a trabajar. Nunca regresó.
El hombre de 33 años murió sobre la pista de La Lima, en Cartago, 300 metros al oeste del Cementerio General, tras recibir un disparo en la pierna durante una discusión con otro conductor luego de una colisión.
La bala le dio en el muslo izquierdo y le perforó la vena femoral. La Cruz Roja intentó detener el sangrado, pero Granados falleció a las 7:05 a.m. Un técnico en computación de apellidos Mora Cubero, de 23 años, fue detenido como sospechoso del homicidio.
Grace Solís Alvarado, suegra de Francisco, habló con La Nación poco después de enterarse de la muerte. “Lo que sabemos es que chocaron, tuvieron un enfrentamiento y el muchacho sacó una pistola y le disparó a Francisco. No importa si pelearon, si discutieron o si él tuvo la culpa del choque, no hay derecho de quitarle la vida a nadie como si fuera un animal”, lamentó.
Doña Grace explicó que Chico era el principal sostén económico de un extenso núcleo familiar compuesto por “nueve personas que dependía de él y ahora quedan sin su proveedor”, afirmó.
Sostén familiar
Francisco trabajaba desde hacía aproximadamente un año en una empresa en el parque industrial de Cartago que fabrica paneles para la compañía Amazon que, a su vez, vende a la NASA. “Él se encargaba de armar los paneles para que los exportaran”, contó su suegra.
La esposa del fallecido, agregó doña Grace, fue operada dos veces de una delicada enfermedad y Francisco asumió todos los gastos de ella y de sus hijas, a quienes adoptó como propias desde pequeñas. “Él era el proveedor porque mi hija es operada dos veces de cáncer, él se encargaba de todos los gastos de ella, de las niñas”, explicó la mujer en medio de lágrimas.
La pareja también perdió un bebé. “Tuvieron una pérdida y él adoptó a mis nietas desde muy pequeñas”, agregó la suegra.
La tragedia de este martes profundiza el dolor de esta familia cartaginesa, que hace apenas cinco meses enfrentó otra pérdida. La madre de Francisco murió el 24 de diciembre pasado en un accidente de motocicleta, en el que también viajaba otro de sus hijos.
“Iba con otro hijo a hacer un mandado y derraparon. El hijo quedó vivo”, relató doña Grace.
Ese mismo hermano estuvo este martes en el sitio donde murió Francisco. “Fue él quien vio morir a su hermano”, agregó.
La suegra del ofendido lamentó que un reclamo por un choque desencadenara una tragedia. “Una cosa que pensaría es de todos los días, algo muy normal”, reflexionó. La mujer hizo un llamado a la prudencia en carretera, “hay gente realmente loca, que piensa que vive con animales y no con seres humanos. Todos tenemos una familia que nos espera en la casa, todos tenemos esas personas que anhelan ver su llegada, pero nunca en una caja, nunca así”, sollozó.
Sobre los comentarios que han cuestionado el comportamiento de su yerno, doña Grace reiteró: “Que anden con cuidado en la calle, por favor andemos con cuidado”, dijo.
El sospechoso portaba una pistola que al parecer está inscrita y con permiso de portación al día. Según el reporte policial, Mora Cubero aseguró que Granados lo chocó y se bajó del vehículo de manera agresiva con el mango de madera de una pala.
El hecho quedó grabado en una cámara de vigilancia que servirá como prueba en la investigación. La Unión Costarricense de Portadores de Armas (Ucopa), ofreció asesoría legal y psicológica para el sospechoso, pues considera que en este caso aplica el principio legal de legítima defensa.
Hasta esta fecha, Cartago acumula 30 homicidios, 12 más que en el mismo periodo del año anterior.

