Desastres

MECO fue el único oferente para estabilizar deslizamiento que destruyó 28 casas en Desamparados

Pese al inicio de las primeras lluvias por época de transición, obras no empiezan. Alcalde estima que arreglos comenzarán hasta en junio

La municipalidad colocó un tubo para evitar que el agua de lluvia se empoce, sin embargo el retraso en la adjudicación de obras estabilizadoras preocupa a vecinos de Valladolid. Foto: Marisol Salguero.

La intervención para estabilizar el deslizamiento que provocó el hundimiento de 28 viviendas en la urbanización Valladolid, en San Miguel de Desamparados, deberá esperar. Será hasta después de Semana Santa cuando la Comisión Nacional de Emergencias (CNE) decida si le adjudica o no la obra al Consorcio MECO – Geointer, única empresa que presentó una oferta. La propuesta, cuyo valor aún se desconoce, enfrenta análisis financieros, legales y técnicos.

El cartel con la apertura de ofertas se cerró el 28 de marzo, pues desde inicios de ese mes se publicó en el Sistema Integrado de Compras Públicas (Sicop), mediante la contratación por emergencia N.° 2022CE-000015-0006500001.

Gilbert Jiménez, alcalde de Desamparados, afirmó que hubo un retraso en el proceso debido a objeciones iniciales que se hicieron al cartel licitatorio, de modo que el trámite simplificado de la CNE sufrió atrasos. Estima que será hasta mitad del presente año cuando se inicien las obras, cuya fiscalización corresponderá al municipio, y con las que se pretende solventar un problema grave que empezó en el 2020, cuando se empezaron a agrietar algunas casas.

Sobre el riesgo de un nuevo deslizamiento, el funcionario confirmó que aún existe, pero está más controlado. Dijo que al haber cedido años atrás la mayor parte de la ladera inestable, el resto quedó con menos presión. Asimismo, el municipio colocó una tubería para canalización de las aguas pluviales hacia el río Jorco y así evitar que se empoce en la parte que cedió.

Jiménez confía en que al iniciar las obras de estabilización no haya que desalojar más familias, pero eso dependerá de la empresa encargada, pues hay viviendas muy cerca del borde.

De acuerdo con Sidney Sobalvarro, presidente del Comité Urbanizacion Valladolid, les preocupa que de nueve empresas posibles, solo MECO ofertara.

“En el cartel de licitación solicitaron a los oferentes que presentaran hasta 90 proyectos de experiencia. Algo que pudo ser menor, ajustándose a la realidad nacional. En caso de que el actual concurso sea declarado desierto o infructuoso, la CNE debería analizar el hecho de bajar la experiencia evaluada, en favor del fin público que se persigue”, expreso el vecino.

En setiembre del 2020 empezaron a notarse enormes grietas en casas, aceras y carreteras de Valladolid, por lo que el Ministerio de Salud giró la orden de desalojo para 38 familias que vivían en 28 casas. La mayoría tenían más de 20 años de residir ahí y tuvieron que dejar sus propiedades, las cuales colapsaron en noviembre de ese mismo año. Lo anterior generó millonarias pérdidas a los dueños, algunos de los cuales viven en casas de alquiler o con familiares, mientras se les resuelve algo.

Los análisis revelan que el deslizamiento sigue activo. De ocurrir eventos como un fuerte temblor o lluvias muy intensas, podría afectar más casas y eso alteraría los trabajos por realizar, de ahí la urgencia de resolver pronto. En febrero la CNE anunció la aprobación de ¢1.466 millones para contratar las obras estabilizadoras, cuyo arranque se espera concretar cuanto antes, pues un nuevo colapso echaría a perder los millonarios estudios que precedieron al cartel licitatorio.

Marisol Salguero, vecina, dice que ya cayeron las primeras lluvias y en las tardes se oye tronar, por lo que temen que la estación lluviosa llegará pronto sin que comiencen las obras. Afirma que la colocación de un tubo colector de aguas, que van a dar al río Jorco, les ha servido, pero el temor vuelve con la saturación de terrenos una vez que retornen los aguaceros.

Actualmente hay cuatro casas a menos de cinco metros del desprendimiento (zona naranja) y otras 20 que también están en la parte de riesgo, pero un poco más alejadas (zona amarilla), las cuales también se vigilan para detectar grietas o desajustes.

Zaidy Orias, otra vecina, cuya casa está a unos ocho metros del derrumbe, en la segunda zona de riesgo, afirmó que le preocupa mucho un eventual desalojo cuando empiecen las obras, pues no tiene para dónde irse. Ella vive con su compañero sentimental y un hijo de 13 años. La casa todavía se la están pagando al banco.

“Si ya las autoridades tienen problema con quienes perdieron la casa y aún no les han facilitado ayuda para otra, imagínese que se sumen más familias de las viviendas que quedamos cerca de la zona que se desplomó”, dijo.

Afirmó que por el momento su casa no tiene problema estructural, por lo que espera no ser desalojada. Sobre el retraso actual, su temor es que con el peso del agua de las primeras lluvias, el suelo vuelva a ceder y otro bloque colapse. “Espero que aligeren las obras, pues conforme avanza el tiempo, crece el riesgo, no sea que por negligencia vayamos a perder más casas”, concluyó.

El alcalde Jiménez lamentó que quienes perdieron sus bienes hayan sufrido casi año y medio sin mayor apoyo estatal. Agregó que espera, desde su nuevo cargo como diputado, a partir del 1.° de mayo, proponer un proyecto y lograr consenso para que el sistema financiero de la vivienda ayude más ágilmente a familias que pierden sus viviendas por causas de la naturaleza.

Mientras llega la estabilización en la zona, siguen los sistemas de alerta temprana vigentes por cualquier eventualidad. El funcionario dijo que Hazel Torres, quien asumirá la alcaldía en su lugar, está enterada de todo el proceso y velará por la correcta ejecución de las labores.

Hugo Solano C.

Hugo Solano C.

Periodista en la sección de Sucesos y Judiciales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación Colectiva de la Universidad de Costa Rica.

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