El fenómeno climatológico de La Niña traerá lluvias al país en la segunda quincena de agosto, pero con menos fuerza que en años anteriores.
Esta condición se extenderá hasta octubre y causará precipitaciones un poco más intensas en el Valle Central y la vertiente del Pacífico, mientras que en el Caribe y la zona norte se esperan menos precipitaciones.
Por esto, instituciones de prevención de emergencias, del sector energético, agropecuario, pesquero y de aprovechamiento del recurso hídrico, ya se preparan para el cambio en las condiciones climáticas.

De acuerdo con Werner Stolz, director del Instituto Meteorológico Nacional (IMN), ya estamos llegando al fin del periodo neutro que comenzó al terminar el efecto del fenómeno de El Niño y existen señales de que La Niña se acerca.
Luis Fernando Alvarado, del IMN, explicó que la temperatura del agua marina en el Pacífico bajó medio grado y que, de sostenerse así en los próximos días, ya podríamos hablar de que La Niña se consolidó.
Asimismo, las cifras sobre precipitaciones en el primer semestre del 2016 muestran que se han invertido los escenarios; es decir, que hay más lluvias en el Valle Central y el Pacífico, donde el año pasado había sequía. En estas zonas del país se estima que al terminar La Niña, habrá un superávit total de entre el 10% y 30%, mientras que en el Caribe y la zona norte, donde el año pasado llovió fuertemente, el nivel bajó y el déficit de agua podría ser de 10%.
La única área que tendría parámetros normales está al norte, y cubre parte de los cantones de La Cruz, Upala y Los Chiles.
La Niña del 2010 ha sido la más intensa de los últimos 30 años. En el Pacífico central cayó 75% más lluvia de lo normal.
Ese año, el país reportó la mayor cantidad de pérdidas económicas por fenómenos naturales, con un total cercano a los $33,7 millones, según un informe elaborado por el Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG).
Impacto. El subdirector del IMN, Roberto Villalobos, resaltó que prever la cantidad de agua que caerá es importante porque tiene un impacto en la producción de energía eléctrica.
Villalobos mencionó que, por ejemplo, el año pasado, el lago Arenal recibió suficiente lluvia, lo cual permitió una producción limpia de electricidad, pues, de lo contrario, se debe acudir a otras fuentes como el búnker.
Para este año, esa zona podría recibir menos agua, lo cual tendría un impacto negativo en la generación de electricidad.
Una situación similar podría darse con los mantos acuíferos que abastecen los sistemas de agua para los hogares.
“Si hay menos lluvias en el Caribe, los ríos que alimentan los acuíferos que abastecen las partes altas de Heredia y Alajuela estarían más secos y podrían generar racionamientos en el verano”, manifestó.
La Niña se origina por la relación entre el océano y la atmósfera. No posee un ciclo regular de ocurrencia, pero llega al menos una vez cada siete años. Su duración varía, pero no supera a la de El Niño, que va de 18 a 22 meses.
Frío. Con La Niña surge una migración de aguas frías del oeste del Pacífico hacia el este.
Además, hay más nubosidad y la temperatura diurna tiende a ser menor al promedio.
También, puede causar mayor actividad ciclónica en el Caribe. Se espera que al menos un huracán afecte nuestro territorio entre agosto y noviembre.
Wálter Fonseca, jefe de operaciones de la Comisión Nacional de Emergencias, dijo que el país tiene zonas de riesgo, pero cuentan con una red de vigilancia y alerta temprana que les ayuda.
