
Otto se convirtió en el primer huracán en la historia que golpea y cruza Costa Rica. Pero, según advierten meteorólogos, el país no está exento de sufrir otro fenómeno similar.
La emergencia se mantiene; todavía ayer se encontraban 384 personas en una docena de albergues. Sin embargo, las autoridades han llegado a algunas conclusiones sobre los pecados y virtudes ante este tipo de desastres.
Para Iván Brenes, presidente de la Comisión Nacional de Emergencias (CNE), la principal lección que deja Otto es la necesidad de que los municipios trabajen en el ordenamiento territorial, ya que son actores fundamentales en el sistema de gestión de riesgo.
“En la medida en que se siga permitiendo a la población ubicarse en zonas de riesgo, estas afectaciones pueden seguirse generando. El país tiene exposición a más amenazas de origen natural, así que es necesario que se atiendan estas normativas, que no atentan contra el desarrollo, sino que van enfocadas a proteger la inversión y producción y evitar asentamientos humanos (en esas zonas)”, dijo.
Además, el jerarca de la CNE señaló que este llamado se hace de forma general a todas las municipalidades que tienen esos planes aún pendientes.
Un ejemplo es Upala, cantón donde murieron seis de los 10 fallecidos que dejó el huracán. Ese ayuntamiento ignoró un estudio que recomendaba restringir las construcciones en áreas de riesgo de inundación, elaborado entre 2008 y 2013 por la Universidad Nacional (UNA).
En un reportaje publicado por La Nación el pasado 16 de abril se informó de que 57 de los 81 cantones del país tienen detenido el tema de los planes reguladores, con los cuales lo que se busca es ordenar el desarrollo de esos territorios.
Lo positivo y negativo
Lo que más destacan las autoridades de seguridad y los Bomberos es la pronta evacuación de los pobladores de las zonas de las barras, en el Caribe costarricense.
“Esa decisión es la que en estos momentos puedo decir que salvó cientos de vidas humanas en Costa Rica. En el OIJ fui preparado para atender este tipo de crisis a nivel nacional, pero lo digo sinceramente, la experiencia que se vivió con este huracán fue algo que nadie estaba calificado para poder decir: estamos preparados para eso”, aseveró Gustavo Mata, ministro de Seguridad.
El director del Cuerpo de Bomberos de Costa Rica, Héctor Chaves, coincide con Mata y considera que la orden del presidente Luis Guillermo Solís, de evacuar de forma obligatoria la zona de las barras, fue exitosa y se dio en un tiempo oportuno.
“Esas decisiones parecieran fáciles, pero no siempre se dan y marcaron la diferencia”, agregó el funcionario.
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Reticencia
Por otra parte, si algo negativo se puede mencionar a raíz del fenómeno climático Otto, es que algunos pobladores evitaron evacuar sus propiedades.
“Mucha gente no quiso evacuar en zonas de alto riesgo. No se puede pensar que íbamos a evacuar Upala de forma completa, pero se pensaba que la gente que vive cerca de los ríos iba a salir de sus casas”, aseveró Chaves.
Asimismo, al día siguiente de la tragedia, la ayuda tardó en llegar a los damnificados en ese cantón al norte del país, pues la situación se le salió de las manos al Comité Local de Emergencias, por lo que el mandatario Solís tuvo que enviar hasta allá a la vicepresidenta Ana Helena Chacón, con el fin de que colaborara en facilitar y gestionar las acciones de atención de la emergencia.