Hugo Solano C.. 9 octubre, 2018
El 31 de agosto pasado entraron los turistas de nuevo al Parque Nacional Volcán Poás que se había cerrado 16 meses antes. Esta semana los visitantes han tenido que esperar para el ingreso. Foto de Diana Méndez/Archivo
El 31 de agosto pasado entraron los turistas de nuevo al Parque Nacional Volcán Poás que se había cerrado 16 meses antes. Esta semana los visitantes han tenido que esperar para el ingreso. Foto de Diana Méndez/Archivo

El Parque Nacional Volcán Poás volverá a recibir turistas este miércoles luego de que científicos inspeccionaran la zona para determinar que es segura.

Especialistas del Observatorio Vulcanológico y Sismológico de Costa Rica (Ovsicori), la Comisión Nacional de Emergencias (CNE) y el Sistema Nacional de Áreas de Conservación (SINAC) analizaron un informe sobre las variaciones en la sismicidad y la desgasificación en el coloso.

Rafael Gutiérrez, director de la Región Central del Sistema Nacional de Áreas de Conservación (SINAC) afirmó que “la situación se mantiene en los márgenes normales por lo que la visita se puede realizar de manera ordenada”.

Este martes el acceso de turistas se cerró durante todo el día como medida de precaución, mientras los científicos evaluaban el comportamiento del coloso.

La inspección se realizó debido al aumento sostenido de los tremores o señales sísmicas producidas por el paso de fluidos como gases, agua o magma por grietas y conductos en el interior del volcán, que surgen en paralelo con una desgasificación.

“En cuanto a tremores, hay un cambio con respecto a la tranquilidad que veníamos viendo meses atrás y los colegas de la Universidad Nacional han visto cambios a nivel de gases, por lo que de manera preventiva vamos a valorar qué podría significar”, dijo Mauricio Mora, de la Red Sismológica Nacional (RSN).

Desde el domingo 7 de octubre se presentan tremores de baja amplitud con duraciones promedio de cuatro minutos. Al inicio habían cinco eventos por hora, pero a las 5 a. m. del lunes se empezaron a registrar hasta 10 por hora, aunque de corta duración.

Según el científico, muchas veces hay cambios internos que no necesariamente se ven externamente. Por la experiencia en ese macizo, donde se presentan cambios muy acelerados, estimó conveniente evaluar lo que ocurría.

La laguna caliente se mantiene en calma. Según el Ovsicori no hay correlación entre los sismos volcánicos y la actividad en la laguna o fumarolas,.

La medida es parte del protocolo que se estableció con la reapertura del Parque, en agosto, en el sentido de que se trata de un volcán activo que puede presentar cambios en cualquier momento.

A los visitantes que llegaron este martes se les tomaron los datos para reprogramar la visita o bien para que presenten el reclamo con el fin de que les devuelvan el dinero, explicó Rafael Gutiérrez.

Este cierre fue el primero que ocurre a poco más de un mes de que el Poás abriera sus puertas de nuevo, luego de 16 meses de clausura lo cual deprimió la economía local.

A las 4:50 p. m. de este martes el coloso estaba despejado y los gases emanados eran lanzados por el viento hacia el suroeste. Foto: RSN.
A las 4:50 p. m. de este martes el coloso estaba despejado y los gases emanados eran lanzados por el viento hacia el suroeste. Foto: RSN.
Cambios tímidos

Jorge Brenes, vulcanólogo del Ovsicori, confirmó que desde el viernes comenzaron a detectar tímidamente unas señales sísmicas que se incrementaron la madrugada del lunes y están asociadas con un cambio en las emisiones de gas.

“Estamos valorando la situación y hoy andan tres compañeros del Ovsicori en las inmediaciones del cráter haciendo mediciones de gases y de deformación, para tener una idea de qué es lo que está pasando”, acotó.

Los científicos coincidieron en que se debía analizar la situación por la inestabilidad que se generó.

Geoffroy Avard, Cirille Müller y Mario Garita descendieron este martes a la zona cratérica para realizar las evaluaciones y recoger muestras. Gracias a sus apreciaciones, se acordó que la visitación por parte de turistas seguirá dentro de los parámetros de seguridad vigentes y a sabiendas de que los guardaparques pueden acordar cierres parciales o evacuaciones en caso de ser necesario.

La cantidad de dióxido de azufre (SO2) y dióxido de carbono (CO2), además del vapor de agua, constituyen los principales gases magmáticos y se miden en tiempo real en cada una de las visitas de grupos al mirador.

Lidier Esquivel, jefe del Departamento de Investigación y Análisis del Riesgo de la CNE, afirmó que han estado en contacto con los científicos y, ante los cambios, este martes se vieron obligados a activar los protocolos diseñados con el Sistema Nacional de Áreas de Conservación (Sinac) y ahora hay más controles en cuanto al ingreso de visitantes al parque.

El lunes atrasaron la entrada mientras bajaban las concentraciones de gases en el mirador y este martes se cerró el acceso de turistas.

Lo más importante, añadió Esquivel, es la seguridad de los turistas, así como de los guardaparques y el objetivo es garantizar que la zona es visitable.

El volcán Turrialba está a 2708 metros sobre el nivel del mar.

Aunque esta mañana el Poás estaba despejado y sin cambios físicos externos, Mauricio Mora, vulcanólogo, dice que a veces externamente no se refleja lo que ocurre por dentro. Foto: Ovsicori.
Aunque esta mañana el Poás estaba despejado y sin cambios físicos externos, Mauricio Mora, vulcanólogo, dice que a veces externamente no se refleja lo que ocurre por dentro. Foto: Ovsicori.