Sucesos

Sin pasaporte, rodeados de policías y sin respuestas: la vida de los deportados en el Catem

Los migrantes deportados desde Estados Unidos enfrentan incertidumbre en el Centro de Atención Temporal para Migrantes (Catem), en Paso Canoas.

Migrantes en condición de tránsito en el CATEM zona sur Corredores / Fotografía: John Durán
Migrantes en condición de tránsito en el CATEM zona sur Corredores / Fotografía: John Durán JOHN DURAN

“Ayúdenos a volver a Estados Unidos”. La frase, escrita con lápices de colores sobre un cartel improvisado, estaba en manos de varios niños cuando un puñado de periodistas cruzó las puertas del Centro de Atención Temporal para Migrantes (Catem), el pasado lunes al mediodía.

Sin saberlo, los niños usaban lápices similares a los que se fabricaron por años en ese enorme galpón de cemento y láminas de zinc, convertido en un claustro donde pocos tienen esperanza. Aquel día, los casi 34 grados Celsius de la hora del cenit se sentían como un horno para los 110 migrantes deportados por el gobierno de Estados Unidos que todavía permanecían en el lugar.

Aunque la administración de Rodrigo Chaves Robles asegura que aquello no es una cárcel, los entrevistados sostienen que así se sienten allí, vigilados todo el día por policías, rodeados por una malla perimetral y sin pasaportes, pues el único documento que dice quiénes son y que los liga a algún país en Asia o África, está decomisado desde que aterrizaron en Costa Rica, desde el 20 de febrero anterior.

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