
Mientras convivió con Jeremy Buzano Paisano, Nadia Peraza temió por su vida. A la postre, este peón, de 27 años, es el único sospechoso de asesinarla y desmembrarla, en febrero del 2024, en Heredia.
Ese temor se lo había comentado Nadia a un exnovio, un hombre de apellido España, que declaró este jueves durante la segunda mañana del juicio por el feminicidio de la muchacha y otros 20 delitos más, entre ellos, estafa y suplantación de identidad.
España mantuvo una relación con Nadia desde 2017 y hasta 2020 y permanecieron en contacto por algún tiempo, incluso cuando Nadia había comenzado a salir con Buzano, en 2020.
España asegura que la muchacha, de 21 años, sufría agresiones por parte de Buzano, quien una vez la golpeó tan fuerte en la calle que le habría ocasionado que se desmayara y terminara en un centro médico, con una herida posterior en el labio.
El representante de la Fiscalía, Óscar Serrano, consultó a España si Nadia en algún momento le manifestó temor de que Buzano le hiciera daño.
“Tengo miedo de que él me haga algo y la nena quede sola”, recordó que le dijo la joven en una ocasión al testigo, aparentemente atemorizada por este sujeto.
Afirma España que él intentaba calmar los miedos de Nadia. Recuerda que le decía que llegaría a donde ella estuviera, si alguna vez pedía ayuda, o incluso le pagaba el Uber si necesitaba escapar.
Así lo hizo una vez, dice. Buzano, en apariencia, peleó con Nadia y la dejó botada lejos de su vivienda, y fue España quien le habría pagado un Uber para que ella regresara a casa.
Por su parte, el abogado defensor del sospechoso, Francisco Herrera, le consultó el motivo por el cual conservó una relación tan cercana con la joven, incluso cuando ya no eran pareja y ella mantenía una relación con Buzano.
España manifestó que Nadia le tenía confianza, quizás por los años de relación que mantuvo con él.

Relatos de más violencia
A las 10:40 a. m. de este jueves, ingresó a testificar ante el Tribunal un tercer testigo aportado por el Ministerio Público. Una compañera de trabajo, quien eventualmente se convirtió en su amiga, también narró que Nadia era víctima de agresiones.
Esta testigo, de apellido García, acreditó que Nadia llegaba al trabajo, en un restaurante de comida mexicana en San Pablo, con rasguños en su cuerpo y moretones en sus brazos y sus piernas.
Ella, recuerda García, justificaba inicialmente que se golpeaba sola, pero afirma que con el tiempo le comentó que su pareja la agredía por aparentes celos.

Narra García que Buzano llegaba a buscar a Nadia al restaurante y la seguía cuando caminaba a su casa, después de la jornada laboral.
En ocasiones Nadia se ausentaba del restaurante alegando que estaba haciendo trámites en el Patronato Nacional de la Infancia (PANI), institución que intervino varias veces en favor de una niña que la pareja procreó y que hoy tiene cuatro años.
Nadia era una joven alegre, dice García, pero lloraba mucho y el dominio de Buzano sobre ella era constante. A veces a esta joven madre le costaba comer y manifestaba que sentía ansiedad. Asegura que una vez no pudo acudir al trabajo, porque el hombre la dejó encerrada dentro de la casa.
También era cautelosa con sus redes sociales y tenía varios perfiles, pues el sujeto aparentemente los intervenía, así como también le arrebataba el teléfono, cuenta su excompañera.
“Él no quería que fuera a trabajar, porque le decía que tenía relación con los compañeros de trabajo”, dijo García. Los insultos habrían sido también frecuentes.

Reacciones de los abogados
Para el representante de la familia de la víctima, Joseph Rivera, los testimonios de este jueves evidencian “el tormento y calvario” que vivió Nadia junto a Buzano. “Una historia de terror y lamentablemente se da todo este desenlace de la muerte de Nadia”, lamentó.
El Juzgado de Violencia Doméstica, agregó, “no sirvió para nada” y las autoridades no asesoraron bien a la joven, que vivió inmersa en un ciclo de violencia del cual no alcanzó a salir.
El abogado de Buzano, Francisco Herrera, consideró que el exnovio de Nadia relató “situaciones serias”, pero cuestionó que el muchacho hubiera iniciado una relación con la joven cuando esta tenía entre 14 y 15 años y él era entonces mayor de 20.
“Hasta el día de hoy no tenemos nada claro con relación a la muerte de Nadia”, dijo a La Nación.

