Si mañana ocurriese un sunami que afectara al caribe costarricense, los poblados costeros ubicados entre Moín e isla Calero serían los más vulnerables.
Las condiciones de terreno plano en esa zona impedirían a los habitantes correr hacia puntos de hasta cinco metros de altura, como recomiendan los expertos.
Esa fue una de las conclusiones a la que llegó ayer la Comisión Nacional de Emergencias (CNE), luego de un ejercicio de simulación en el que participó nuestro país junto con 31 naciones más.
En ese supuesto, el movimiento del mar afectaría las costas de Centroamérica, golfo de México, Estados Unidos, Canadá y las islas del Caribe.
Jorge Álvarez, de la CNE, explicó que los habitantes más expuestos son aquellos que residen lejos de sitios altos.
“En todo Moín, y hasta la frontera con Nicaragua, solo hay un cerrito en Tortuguero, donde podrían refugiarse ante un eventual sunami ”, señaló el funcionario.
Álvarez indicó que otro problema es que las poblaciones de esa área están muy dispersas, lo cual dificultaría a las autoridades una rápida evacuación.
Entre esas comunidades están Barra del Colorado y Parismina.
“La ventaja de Limón, hacia abajo, es que la topografía es alta, está la montaña, pero hacia el norte es el problema: hubiésemos tenido que correr bastante, dependiendo de la distancia a la que se produjera el terremoto y el tiempo estimado de llegada del sunami”, manifestó Álvarez.
Precisamente, el objetivo de las autoridades internacionales con este ejercicio era evaluar los mecanismos de respuesta ante una eventual emergencia.
Para ello, se originó la alerta de un supuesto terremoto con una magnitud de 8,5 grados en la escala de Richter. En la simulación, ese movimiento telúrico tuvo su origen 57 millas al norte de Oranjestad, Curazao, en el mar Caribe.
En el ejercicio, luego del terremoto, el Pacífic Tsunami Warning Center (PTWC) emitió una alerta de sunami para la región costera.
Recreación. La simulación no tuvo ejercicios prácticos, sino solo coordinaciones en mesas de trabajo.
En nuestro país participó un equipo de personas ubicadas en la sede central de la CNE, en San José, y otros funcionarios de diversas entidades, desde las oficinas de Bomberos en Limón.
De acuerdo con las autoridades, la información apuntaba a que el mar podría elevarse entre 50 centímetros y seis metros al llegar al caribe costarricense.
Álvarez resaltó que los datos se basaron en supuestos, pero que, en una emergencia real, las cifras podrían ser muy variadas.
Las autoridades consideraron que la práctica fue positiva. “En cada cantón se evidenció una sólida estructura de coordinación del Comité Municipal de Emergencia, coordinado por su alcalde, y conformado por varias instituciones de primera respuesta, como la Cruz Roja, el Cuerpo de Bomberos, el Ministerio de Obras Públicas, Salud y la Fuerza Pública, entre otros”, comunicó la CNE.
Álvarez, por su parte, agregó que se debe conocer qué comunidades se asientan en las zonas de mayor riesgo.