A eso de la 1:30 a. m. de este lunes, un niño de 14 años y su padre, Eduardo Francisco Pérez Badilla, de 66 años, clamaban por agua para intentar detener el fuego que rápidamente se propagaba por su vivienda, en barrio Metrópolis, en Pavas.
En cuestión de minutos, las llamas consumieron por completo la casa, conformada por una base de hormigón y dos plantas altas levantadas en metal y láminas de zinc.
Producto del fuego, los dos pisos superiores colapsaron y los gritos de auxilio dejaron de escucharse.
Pasadas las 9 a. m., los vecinos permanecían impactados por la escena que presenciaron durante la madrugada, pero sobre todo invadidos por la impotencia de no haber podido hacer nada por las víctimas.
Según relataron al menos siete vecinos a La Nación, desde hace dos años, entre las 9 p. m. y hasta las 4 a. m. cortan el agua en el barrio. Es por este motivo que no podían abastecer a Eduardo y a su hijo mientras el fuego avanzaba voraz por la estructura y ellos clamaban por ayuda.
“¿Cómo los vamos a ayudar si no hay agua? Tenemos como dos años de que el agua se va toda la noche. Después de las 9 p. m. no se puede hacer nada aquí”, afirmó Ana Chaverri, quien vive a solo algunos metros de la vivienda de las víctimas.
Los reclamos se extienden al resto de sus conocidos y Pamela González, quien lleva más de 30 años viviendo en Metrópoli, cuenta que nunca antes había sucedido algo así.
“No es posible que nos quiten el agua. Vea lo que pasó, vea la tragedia que pasó. Pudo haberse evitado. Los Bomberos se quedaron sin agua y fueron a abastecer, porque no había agua. Tuvieron que esperar que viniera otro camión de los bomberos con agua”, afirmó.
“La impotencia de uno no poder hacer nada, de que todos los vecinos gritamos, de que todo el mundo veía. Es increíble”, sentenció molesta.
Con mazos, residentes de esta zona de Pavas intentaron remover las latas de la vivienda envuelta en fuego desde el techo de una casa aledaña. Al menos dos vecinos lograron desprender una de ellas, pero una fuerte llamarada los obligó a apartarse.
El portón que resguardaba la única entrada a esta casa tampoco cedió.
Miguel Araya Álvarez, de Ingeniería de Bomberos, confirmó a este diario que la falta de agua complicó la atención de la emergencia y la extinción más rápida del fuego.
“Lamentablemente, durante las labores de extinción, al llegar las unidades, tuvieron problemas de abastecimiento”, dijo.
Agentes del Organismo de Investigación Judicial (OIJ) levantaron los cuerpos a eso de las 6 a. m. y durante la mañana, en compañía de Bomberos, iniciaron las pesquisas para esclarecer las causas del siniestro.
De forma preliminar, Araya explica que el fuego pudo haber iniciado en la segunda o tercera planta de la casa. Es en esta última donde, de acuerdo con familiares, dormían los ahora fallecidos.
En lo que va del año, 15 personas han muerto en incendios.
