
Es habitual en la labor de un oficial de la Policía Municipal de San José que transeúntes se acerquen a pedir ayuda. A varios les han robado el teléfono recientemente, o días atrás, y el denominador común es que la ubicación del dispositivo aparece en alguna compra y venta entre las avenida 1 y 2, en calle 10.
Cuando esto sucede, recuperar un artículo puede ser una tarea más sencilla; sin embargo, además de que muchos de estos establecimientos operan sin permisos a la vista de las autoridades y se abastecen de artículos sustraídos, buena parte de los artefactos no tienen denuncias y son difíciles de rastrear.

Este jueves, en un operativo que se extendió por al menos dos horas en el centro de San José, la Policía Municipal, en conjunto con el Organismo de Investigación Judicial, fiscalizó 17 locales comerciales en las cercanías de La Cueva, dedicados a la compra y venta de artículos. Ocho resultaron clausurados.
Marco Darcia, oficial de la Policía Municipal, relató que en uno de los locales clausurados hallaron envoltorios de droga; en total suman 12, según el registro policial. A pocos metros, en otro comercio, los agentes encontraron municiones de arma de fuego tiradas en el piso de un baño público.

A la lista de decomisos se suma un arma blanca, una computadora portátil, en apariencia robada, y dos celulares con la misma denuncia. Uno de los dispositivos tenía alteración de señas y marcas.
Darcia confirmó que a esta zona llegan muchos de los artículos robados en el país, pero es complejo darles trazabilidad. Es común que, una vez que llega la policía a realizar un operativo, los locales comiencen a cerrar, y entrar a los inmuebles cerrados excede las capacidades de la Policía Municipal.

La tarde de este jueves, además de los locales identificados como clausurados, había otros tantos cerrados a plena luz del día y en una hora de alto tránsito.
“Hay tantos locales en conjunto que es costoso identificar los artículos”, afirmó Darcia. “La problemática es cotidiana”, añadió.
La escena lo confirma. La cantidad de artefactos y artículos en exhibición es inmensa. En algunas vitrinas, la acumulación es tal que, entre joyas, relojes, celulares y zapatos, se hace difícil distinguir a simple vista lo que está a la venta.
A ello se suman algunas limitaciones que ya no dependen de la policía. Por ejemplo, si un artefacto robado está en vitrina pero no tiene una denuncia asociada, la Policía no puede constatar que sea un artículo sustraído.

No está claro cuántos de los artículos en estas calles han sido robados; no obstante, para Darcia es posible afirmar con certeza que son muchos más de los que las autoridades logran decomisar.
La actividad comercial que se ejerce en estos sitios resulta lucrativa y les permite recibir artefactos telefónicos de segunda mano. En algunos sitios, solo es cuestión de que alguien se presente con un artículo, le calcule un monto y lo entregue.
Por ello, aunque depende del establecimiento, no es extraño hallar teléfonos marca iPhone robados en ¢60.000, incluso bloqueados y sabiendo que nunca más se podrán utilizar. Por menos dinero se puede adquirir un Android que, una vez formateado, regresa a circulación.
Además de San José, las autoridades confirmaron que recientemente es común que, luego de un robo, la señal de un celular se active en Nicaragua, en El Salvador e incluso en Honduras, lo que evidencia que el negocio trasciende las fronteras.
