
La maquinaria pesada será requerida para encontrar bajo toneladas de escombros la causa del incendio iniciado la noche del lunes, en una bodega en San Pedro de Montes de Oca.
El siniestro, que consumió 4.350 metros cuadrados de construcción, derrumbó buena parte del techo de la edificación, además de dañar por completo una casa colindante, por lo que el equipo necesario para levantar ese material será trasladado durante esta semana para encontrar indicios en la investigación, explicó Rolando Leiva, de Ingeniería del Cuerpo de Bomberos.
Parte de la dificultad es que al menos diez losas de concreto, de cuatro toneladas y media cada una, cayeron sobre uno de los puntos donde se pudo originar el fuego.
La investigación también incluye entrevistas a testigos, que pueden dar pistas del origen.
“Una vez que sepamos dónde empezó, tenemos que encontrar cuál fue la causa, es un método científico en que vamos estableciendo hipótesis e irlas comprobando o descartando”, agregó.
Esto se logra con la toma de muestras, que son enviadas al laboratorio. Objetos como cables, regletas o baterías son analizados para determinar cómo iniciaron las llamas.
“En un incendio de proporciones grandes como este, pasa que donde nosotros presumimos que podría haber iniciado, hay un colapso estructural, entonces primero ocupamos maquinaria pesada, este proceso puede que nos tome lo que nos queda de la semana”, detalló Leiva.
Sobre un incendio promedio, el informe puede durar dos semanas en terminarse, pero sobre el de este lunes y madrugada de martes, catalogado como uno de los más grandes de los últimos 17 años, se puede extender por dos semanas más.


El bombero señaló que el resultado de la investigación es utilizado por las compañías de seguros, y de ser necesario, por el Organismo de Investigación Judicial (OIJ), por lo que necesitan precisión máxima en sus resultados y no puede especular sobre las causas. Añadió que de momento hay varias hipótesis, y ninguna ha sido descartada.
La mañana de miércoles, aún había bomberos apagando pequeños focos de fuego que se reactivaron. Leiva explicó que esto es normal en un incendio de tal magnitud, y aún más en este caso en que hubo grandes cantidades de combustible, como aceites y baterías de litio.
Durante la emergencia, se movilizaron 75 bomberos distribuidos en 18 unidades provenientes de cuatro estaciones del Área Metropolitana. Las labores para controlar el avance del fuego tomaron 116 minutos, mientras que los trabajos completos de extinción se extendieron hasta las 4 p. m. del martes, pues todavía había fuegos ocultos y debían enfriarse vigas y losas de concreto y vigas de acero. La temperatura alcanzó los 900°.C.
Las llamas consumieron un edificio de tres pisos de una panificadora, un apartamento y un parqueo en el que se quemaron 25 vehículos y 20 motos.
