
José Arnoldo Díaz Castro, alias Pelleja, líder narco condenado por operar helipuertos clandestinos en la zona de Tortuguero, en Pococí de Limón, cumple desde julio del año pasado el resto de su condena en libertad condicional con monitoreo electrónico, según confirmó a La Nación el Ministerio de Justicia.
De acuerdo con el Sistema de Información Digital IGNIS, Díaz Castro “contó con criterio negativo de las instancias internas del Ministerio de Justicia y Paz para ser ubicado en otra modalidad”; no obstante, el Juzgado de Ejecución de la Pena de Alajuela, mediante la resolución 2025-005322 del 24 de julio de 2025, le concedió el beneficio, pese al criterio negativo de Justicia.
Díaz Castro quedó bajo la supervisión de la “Unidad de Atención a Personas Sujetas a Monitoreo con Dispositivo Electrónico”, bajo el “beneficio judicial de libertad condicional con monitoreo electrónico”.
En marzo de 2023 una mujer de apellido Sánchez interpuso en la Sala Constitucional un recurso de habeas corpus contra el Ministerio de Justicia y el Juzgado de Ejecución de la Pena de Alajuela, por la falta de respuesta del Consejo de Ubicaciones del Centro Nacional de Atención Específica, ya que alias Pelleja había solicitado la ubicación en un centro de menor contención.
La Sala dio la razón a la recurrente y en agosto de ese mismo año, el Estado fue condenado al pago de ¢100.000 en favor de Díaz Castro por daños y perjuicios.
Captura y condena
Alias Pelleja aceptó una condena de 12 años de prisión en abril de 2019 mediante un procedimiento especial abreviado, ante el Juzgado Penal de Siquirres. Los hechos por los que fue sentenciado ocurrieron entre enero y noviembre de 2013, cuando las autoridades descubrieron helipuertos clandestinos que su organización utilizaba para recibir y distribuir droga en los canales de Tortuguero. Cumplió tras las rejas poco más de la mitad de la pena impuesta.
La captura de este hombre implicó una verdadera cacería para las autoridades. Díaz Castro estuvo prófugo casi cinco años, desde que se abrió la investigación en 2013 hasta que cayó en febrero de 2018 en Barra del Tortuguero.
La detención del cabecilla ocurrió luego de que cuatro hombres llegaron en lancha con la intención de matarlo. La Policía recibió la alerta del movimiento y llegó a la zona justo cuando Pelleja se enfrascaba en una riña con dos nicaragüenses y un costarricense, con quienes había tenido discrepancias en un bar.
En medio del altercado, alias Pelleja sacó un arma calibre 38, disparó dos veces al aire y cuando apuntaba a uno de los ofendidos, el revolver falló. Los tres hombres aprovecharon para quitárselo y herirlo con arma blanca.
Díaz Castro escapó y se refugió en casa de una vecina de apellido Palmes. Los policías coordinaron con ella para ingresar y rodearon la propiedad. Solo entonces se entregó.
El ministro de Seguridad de aquella época, Gustavo Mata, reconoció que había dirigido cuatro o cinco operaciones previas en la zona sin éxito. “Esto es de esperarse en un territorio como el de esos canales, donde desde que usted va a tomar una lancha, el pueblo se da cuenta”, dijo. Sobre los helipuertos, Mata explicó que eran rústicos y que tres de ellos habían sido destruidos en operaciones anteriores del Ministerio.
El historial judicial de Pelleja es extenso. Desde 2013 estaba en la mira de las autoridades por traficar cocaína desde Colombia hasta Parismina, vía marítima. En ese proceso fueron condenados a un total de 72 años de prisión seis hombres, entre ellos el padre y otros familiares de Díaz Castro, sentenciados a 14 años cada uno.

