El 15 de junio pasado, Ángel Gael Ramírez, un niño de cuatro años, murió cuando caminaba con su madre por el parque Los Sauces, en El Tejar de El Guarco, Cartago, y un árbol de gran tamaño les cayó encima.
Tras su fallecimiento, vecinos de la comunidad denunciaron que desde el 25 de octubre del 2022 habían reportado al Ministerio de Ambiente y Energía (Minae) que revisaran y talaran cinco árboles de casi cuatro décadas, que estaban secos y en avanzado estado de deterioro, entre esos el que le cayó al infante.
Casi tres semanas después de la fatalidad, una empresa privada contratada por la Municipalidad de El Guarco cortó tres árboles que estaban junto al área de juegos infantiles; sin embargo, dejaron otros dos más que, al parecer, serán retirados por personal de la Junta Administrativa del Servicio Eléctrico Municipal de Cartago (Jasec) por su cercanía con el cableado.
“Lástima que eso no lo hicieron en octubre del año pasado cuando se pidió la inspección de los pinos. Que se realizara esto no nos da tranquilidad a los vecinos, porque quedan otros que evidencian estar enfermos y con las lluvias y los vientos pueden fácilmente caer”, recalcó William Piedra, uno de los lugareños que solicitó en reiteradas ocasiones la inspección de los árboles.

Según Piedra, cuando los vecinos enviaron una carta al encargado del Minae en Cartago, Arnulfo Díaz, la respuesta fue que la responsabilidad recae sobre el gobierno local y no en ellos. Dos días después, solo se cortó un árbol que era el que presentaba el mayor deterioro, no obstante, a pesar de que se hicieron las coordinaciones necesarias con el ayuntamiento para talar el resto, no habían obtenido respuesta hasta ahora.
Greivin Vargas, abuelo del niño, dijo el día en que ocurrió la tragedia a La Nación, que su hija traía a su nieto en un coche y venían del kinder, por lo que probablemente cruzaron el parque para acortar camino, porque estaba lloviendo muy fuerte y con mucho viento.
El pequeño falleció en el lugar, mientras que la mamá requirió atención en el Hospital Max Peralta por una crisis nerviosa y por varios golpes en la cabeza.
“Es realmente difícil para mí, ya que ese domingo íbamos a celebrar el Día del Padre y él me había mencionado que tenía un regalo especial. Era mi único nieto. Aquí en Costa Rica hasta que se muere alguien, hacen las cosas”, reclamó Vargas.
