
Jorge Barrientos, dueño de la finca donde cayó una avioneta con tres ocupantes al perder potencia durante el despegue, relató los minutos de tensión que vivieron tras el accidente.
Él se encontraba junto a su esposa e hija en su vivienda, ubicada en El Tanque, La Fortuna de San Carlos, dispuesto a salir a hacer una diligencia, cuando de pronto escucharon un estruendo.
“Escuchamos un estruendo, yo me estaba alistando, me pidieron hacer un mandado. La señora que nos ayuda, mi esposa y mi hija se fueron a ver, y se encontraron con el accidente”, contó.
Al llegar al sitio, las mujeres ayudaron a dos de los ocupantes de la avioneta -un adolescente de 13 años y un hombre adulto- a salir de la aeronave y los acostaron en el suelo, mientras les hablaban para evitar que cerraran los ojos.
“El piloto estaba prensado en la avioneta, entonces yo me salí y llamé al 911, y ahí los esperé en la calle. Cuando llegaron, les hice señas y gracias a Dios que las ambulancias y todo llegó hasta el lugar de los hechos”, agregó Barrantes, quien recordó que el estruendo se escuchó con gran intensidad.

El incidente fue reportado por el Cuerpo de Bomberos de Costa Rica a las 8:27 a. m. de este viernes. El hecho ocurrió contiguo al cementerio, en barrio El Progreso.
Al llegar al lugar, los rescatistas confirmaron que una de las personas estaba atrapada dentro de la aeronave, mientras que las otras dos se encontraban fuera.
Tras las labores de rescate, un equipo de la Cruz Roja se encargó del traslado de los afectados al Hospital San Carlos.
Randall Chavarría, jefe del Servicio de Emergencias del centro médico, explicó que de los tres pacientes que recibieron, dos ingresaron en condición verde, es decir, estables, y el tercero en situación amarilla.
“El piloto de 38 años, que fue el más afectado, tenía unas heridas superficiales en cara, golpes varios en el resto del cuerpo y principalmente un trauma importante a nivel del tobillo, que probablemente iba a corresponder a una fractura”, precisó el médico sobre el costarricense.
Chavarría agregó que un estadounidense de 53 años y su hijo de 13 años fueron catalogados como pacientes ambulatorios. Al adulto le aplicaron varios exámenes “por el mecanismo del trauma”; sin embargo, se descartaron lesiones de importancia.
Sobre el menor, el jefe médico detalló que “se llevaron a cabo estudios básicos, radiografías, ultrasonidos para determinar que no tuviera ninguna lesión de importancia”. El adolescente “tenía una herida en un miembro superior y una más a nivel del dorso de la nariz”.
Ambos extranjeros fueron dados de alta poco después, mientras que el piloto se mantiene en el hospital bajo observación para determinar si requiere yeso u operación mayor.
Producto del impacto, una de las alas de la aeronave se desprendió y cayó a unos cinco metros de distancia; afortunadamente, no hubo derrame de combustible.
Al sitio también se hizo presente la Fuerza Pública para acordonar la zona y realizar las diligencias pertinentes.

