
Este viernes, el joven aspirante a policía penitenciario, Wainer Arias Víquez, de 23 años, comenzó su día como de costumbre en la Escuela de Capacitación Penitenciaria. En la madrugada se comunicó con su padre para informarle que regresaría a su hogar en La Rita de Pococí en la tarde. Sin embargo, un doloroso imprevisto cambió el curso de los acontecimientos.
A las 5:17 a. m., durante su entrenamiento, Arias se encontraba cerca de uno de los marcos de fútbol, cuando uno de sus compañeros se colgó de la estructura, la cual cayó sobre él, ocasionándole una lesión mortal.
Aquellos que conocían a este joven lo describen como una persona amigable, servicial y noble. En una conversación con La Nación, su padre, Roy Arias, compartió que Wainer tenía tan solo dos semanas de estar en formación y dedicaba su tiempo libre a su otro oficio: la barbería.
“Desde que sacó el bachiller se enfocó en entrar a la Policía y mientras lo llamaban, él se dedicó a cortar pelo en una barbería que le hicimos entre todos, la hicimos para que él estuviera aquí mientras le salía ese trabajito que tanto anhelaba, porque era un sueño muy grande para él entrar a la Policía”, mencionó don Roy.
El padre también explicó que desde temprana edad, su hijo sabía que su deseo era contribuir a la seguridad del país. De hecho, una vez terminados sus estudios secundarios envió solicitudes tanto a la Fuerza Pública como a la Policía Penitenciaria, siendo esta última la que finalmente lo reclutó.
“Yo le pedía tanto a Dios que no lo llamaran de la Fuerza Pública, porque yo decía que los operativos eran muy peligrosos y que después le pasaba algo, pero vea ahora la desgracia que pasó”, confesó el padre.
Conmovido por la pérdida de su hijo, Roy también compartió que hace poco tiempo, Wainer le envió fotografías de su uniforme con su nombre, lo que lo llenó de orgullo. Él era su hijo mayor y lo tuvo bajo su custodia legal desde que tenía un año y siete meses.
Wainer tenía dos hermanos menores por parte de su padre y otros dos por parte de su madre. Cuando llegaba la Navidad, el joven solía prepararles “un cariñito” a todos, ya que los quería mucho.
‘Le hicimos una despedida’
Antes de iniciar el reclutamiento, Roy organizó una despedida para su hijo junto a su familia. Durante esta emotiva reunión le expresaron su orgullo por sus logros y le desearon una exitosa carrera. “Fue como si hubiéramos presentido su partida”, expresó el padre, quien se gana la vida manejando un camión.
La última comunicación que Roy tuvo con su hijo fue durante la madrugada del viernes, cuando Wainer lo llamó preocupado, ya que su padre pasó la noche varado en su vehículo pesado en Orotina.
“Cuando le expliqué que ya venía una grúa a ayudarme me dijo que estuviera tranquilo, que tuviera paciencia y que no pensara en él, porque él estaba bien. Me dijo ‘cuide a abuela, yo llego por la tarde si Dios lo permite y cualquier cosa yo le digo para que me vaya a recoger a la terminal”, comentó Roy.
La noticia del fallecimiento de su hijo llegó mientras regresaba a su hogar. Fue la madre del joven quien lo llamó y le preguntó si era cierto que su hijo había muerto en un accidente.
“Ella me dijo: ‘Roy, dígame que es mentira que Wainer está muerto’. En ese momento, pensé que era imposible, ya que él regresaba hasta en la tarde. Luego me explicó que había sido golpeado por un tubo en la cabeza”, relató.
Incrédulo, ante las palabras de su expareja, Roy le pidió un momento para llegar a Guápiles y confirmar la noticia del fallecimiento de su hijo.
“Fue una compañera de él, llorando, quien me confirmó que era cierto, por un mensaje de WhatsApp”, mencionó.
El señor desconoce los detalles de los procedimientos posteriores llevados a cabo en la institución, ya que toda comunicación relacionada con el cuerpo de su hijo fue gestionada por la mamá del muchacho. No obstante, mencionó que el sábado le informarán cuándo podrá recoger el cuerpo de su hijo en la Morgue Judicial.
Después de dar sepultura a su hijo, el hombre planea buscar respuestas en la Escuela de Capacitación Penitenciaria sobre las circunstancias que rodearon la muerte de Wainer, ya que considera que es “un peligro” que los marcos de fútbol no estén adecuadamente fijados y asegurados.
“Así como le pasó a mi hijo, le puede pasar a alguien más. Yo lo que necesito es que me den una explicación”, concluyó.
‘Él quería vestirse de policía’
Manfred Santana, concuñado de Wainer, compartió que el joven amaba a su familia y a su novia. También destacó su dedicación en su barbería y su amor por los animales, especialmente los gatos.
Santana también mencionó que el joven estaba emocionado por los avances en su carrera policial.
“El fin de semana estuvimos conversando de que ya estaba en capacitación en la escuela de policías en La Uruca (...). Estaba muy contento porque él quería vestirse de policía, pero hoy despertamos con una noticia que nos pone bastante tristes a todos, pero bueno, solo Dios sabe por qué hace las cosas”, mencionó el allegado.

Después del incidente, Gerald Campos, ministro de Justicia y Paz, expresó: “Uno no está preparado para estas cosas (...). Un mensaje de apoyo y solidaridad a la familia del compañero fallecido y de apoyo y solidaridad a los compañeros que seguimos acá”.
El jerarca destacó que después del accidente, los superiores se reunieron con los compañeros que están en proceso de capacitación de primer ingreso para brindarles apoyo y solidaridad ante la pérdida.
En la misma línea, la Unión Nacional de Policías de Costa Rica expresó sus condolencias y agradeció al joven por su servicio a través de una publicación en su página de Facebook.
“La partida prematura de Wainer nos llena de tristeza y deja un vacío en nuestros corazones. Aunque su tiempo en la institución fue breve, su compromiso y dedicación no pasaron desapercibidos. Siempre demostró ser un miembro ejemplar y su pérdida se siente profundamente en la familia policial”, escribieron los oficiales que administran la página.
Tragedias bajo un marco de fútbol
Este percance evoca a otros incidentes similares que se registraron en el pasado.
Por ejemplo, el 29 de noviembre del 2019, un menor de 10 años falleció después de que un marco de fútbol le cayó encima en el parque de Santa Ana, mientras jugaba con un hermanito. Según relató el abogado de la familia en aquella época, la municipalidad ancló los postes de los marcos al día siguiente de la tragedia.
El 29 de junio del 2017, un estudiante del Liceo de Nicoya murió también en circunstancias similares. El joven tenía apenas 14 años y el incidente ocurrió mientras estaba en una práctica en el gimnasio y el marco le golpeó la cabeza.
En un hecho remoto, en abril del 2004, un niño de seis años falleció después de que un marco de fútbol le cayó en una plaza de fútbol del kínder al que asistía en Golfito, Puntarenas.
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