Melanie Méndez. 3 diciembre
En Costa Rica, se estima que al año unos 318 menores de edad recurren a la autoeliminación cuando tienen algún problema en su entorno. Foto: Cortesía CCSS
En Costa Rica, se estima que al año unos 318 menores de edad recurren a la autoeliminación cuando tienen algún problema en su entorno. Foto: Cortesía CCSS

El elevado número de casos de suicidios en la población juvenil, tanto a nivel mundial como en nuestro país, ha hecho que esta problemática se convierta en un tema prioritario de salud pública.

En Costa Rica, se estima que al año unos 318 menores de edad recurren a la autoeliminación cuando tienen algún problema en su entorno.

Por ello, la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) comenzó una campaña titulada: “Hablar es necesario: Prevengamos el suicidio”, con la cual se pretende fortalecer la comunicación que hay entre los padres de familia o encargados y los jóvenes. Esto con el fin de identificar señales de alerta en caso de haber situaciones de crisis, para intervenir y prevenir un triste desenlace.

De acuerdo con el doctor Marco Díaz, coordinador del Programa de Atención de Adolescentes de la CCSS, el énfasis de la campaña es que los adultos estén consientes de que los adolescentes tienen cierta vulnerabilidad y que pueden sufrir de problemas o crisis que no suelen expresar, pues en ocasiones no saben cómo hacerlo.

“La experiencia nos indica que lamentablemente cuando este tipo de cosas suceden (los suicidios), los padres de familia y gente cercana al jóven son tomados por sorpresa. Sin embargo, lo más doloroso es que cuando se hace un repaso, se dan cuenta de que sí existieron alarmas, pero que no se lograron identificar a tiempo”, explica Díaz.

Estar atentos. Vivimos en una sociedad compleja, en la que la globalización y la tecnología afectan la forma de vivir y sentir en toda la población. Sin embargo, es la población adolescente la que experimenta una mayor vulnerabilidad, precisamente por que están en una etapa de cambio y en un proceso de ajuste interno.

“Es importante tener en cuenta que, en los jóvenes, las ideas de suicidio están mucho más mediadas por la impulsividad y el acceso a herramientas autodestructivas, como armas o sustancias venenosas”, dice Díaz.

Es decir, que si en instantes de mucha vulnerabilidad se mezclan situaciones generadoras de estrés, como el divorcio de los padres, una enfermedad, acoso o un ruptura amorosa con el fácil acceso a un método letal, se puede elevar la probabilidad del suicidio.

De acuerdo con el especialista, estas son algunas de las señales de alarma que pueden indicar que el adolescente está en una crisis:

  • Roba
  • Miente
  • Se involucra en actividades ilegales
  • Consume y abusa del alcohol
  • Consume drogas
  • Mantiene relaciones sexuales sin precaución 
  • No asiste a clases
  • Baja calificaciones

“Aunque ciertamente hay que establecer límites y castigos para este tipo de conductas, los padres también deben cuestionarse si estas son significativas de problemas mayores en el interior del adolescente”, agrega el doctor.

Mantenga un diálogo constante con los adolescentes cercanos a su entorno y, si detecta una situación de crisis, ofrézcales un acompañamiento de calidad, así como una red de apoyo y recurra a un especialista en caso de ser necesario.