
Cuando un perro comienza a caminar en círculos, pierde coordinación o presenta convulsiones repentinas, muchas personas piensan primero en edad, cansancio o algún problema pasajero.
Pero detrás de esos cambios también podría existir una condición neurológica mucho más compleja.
Los tumores cerebrales en perros y gatos son más frecuentes de lo que suele creerse, especialmente en animales mayores, y aunque durante años las opciones de tratamiento fueron limitadas en la región, el acceso a radioterapia veterinaria en Costa Rica está cambiando el panorama para muchos pacientes.
La doctora Manuela Mora, oncóloga veterinaria de la Clínica de Oncología y Radioterapia Veterinaria CORV, explica que tanto tumores benignos como malignos pueden tratarse mediante radioterapia, una herramienta que actualmente se considera una de las opciones más efectivas para controlar este tipo de padecimientos.
“Aunque muchos tumores no hacen metástasis, su ubicación dentro del cráneo los vuelve peligrosos. La radioterapia permite reducir su tamaño y controlar los signos clínicos, mejorando significativamente la calidad de vida”, señala la especialista.

Señales que se confunden con envejecimiento
Uno de los principales desafíos alrededor de estos casos es que los síntomas suelen aparecer de manera gradual y, en muchas ocasiones, se confunden con cambios normales asociados a la edad.
Entre las señales más frecuentes están:
- Cambios de comportamiento o personalidad
- Caminar en círculos
- Pérdida de coordinación
- letargo
- Pérdida de apetito
- Ceguera
- Presión de la cabeza contra objetos
- Convulsiones repentinas.
Según explica la doctora Mora, cualquier aparición de convulsiones en perros o gatos adultos, especialmente después de los cinco años, debería motivar una evaluación neurológica.
“Muchos de estos signos se atribuyen al envejecimiento y eso hace que algunos casos se detecten tarde”, advierte.

Los tumores más comunes
El meningioma es el tumor cerebral más frecuente tanto en perros como en gatos. Se origina en las meninges, las membranas que recubren el cerebro, y aunque generalmente es benigno, puede generar daños importantes debido a la presión que ejerce sobre el tejido cerebral.
En perros también son frecuentes los gliomas, tumores más agresivos que se desarrollan directamente en el tejido cerebral. Algunas razas presentan mayor predisposición, especialmente perros braquicéfalos como Bóxer, Bulldog y Boston Terrier. Golden Retriever también aparece entre las razas con mayor incidencia.
Actualmente, los tumores cerebrales representan entre el 2% y el 5% de todos los cánceres diagnosticados en perros, mientras que en gatos las cifras son menores al 2% de las neoplasias. La edad promedio de diagnóstico ronda entre los 9 y 10 años.
“La radioterapia permite reducir el tamaño del tumor y controlar los signos clínicos, mejorando significativamente la calidad de vida”.— Dra. Manuela Mora.
Costa Rica como referencia regional
La incorporación de radioterapia veterinaria en el país no solo amplía las posibilidades de tratamiento para mascotas costarricenses. También está comenzando a atraer pacientes desde otras regiones de Centroamérica e incluso Norteamérica.
Según explica la doctora Mora, aunque esta tecnología existe en otros países, los costos suelen ser considerablemente más elevados.
“Estamos viendo pacientes que vienen desde Centroamérica e incluso Norteamérica. Aunque allá existe la tecnología, los costos pueden ser significativamente más altos, por lo que Costa Rica se convierte en una opción accesible y de alta calidad”, comenta.
Los tratamientos buscan principalmente mejorar la calidad de vida del animal, disminuir síntomas neurológicos y prolongar el tiempo funcional de las mascotas. Estudios y centros especializados reportan supervivencias superiores a un año en muchos pacientes tratados con radioterapia.

Síntomas que requieren atención veterinaria inmediata
- Convulsiones en mascotas adultas
- Cambios bruscos de comportamiento
- Pérdida de coordinación
- Caminar en círculos
- Ceguera repentina
- Presionar la cabeza contra paredes u objetos
Más allá del diagnóstico, especialistas insisten en que la clave sigue estando en la detección temprana. Porque aunque la palabra “tumor cerebral” suele generar temor inmediato, hoy existen alternativas terapéuticas que pueden ofrecer más tiempo, menos dolor y una mejor calidad de vida para muchas mascotas.
