Perfiles

La Linda más linda por dentro que por fuera

Conocida en el país por ser la hija mayor de la exmodelo y expresentadora Lynda Díaz, Linda Liz, hoy a sus 29 años, ha demarcado su propia senda de vida repleta de proyectos y sí, también de empinadas batallas que la han convertido en una tremenda guerrera.

La conocí hará unos 10 años atrás, ella no tenía ni 20 pero durante las muchas horas de tertulia que nos hizo cruzar hasta la madrugada casi sin percatarnos, esta “chiquita” -como la veía yo en ese entonces- me dejó boquiabierta con su retórica, su madurez, su entusiasmo por la vida a pesar de algunos pesares bien delicados. Desde entonces, en un acuerdo tácito la adopté como mi ahijada y ella a mí, como su madrina.

Nuestro vínculo se deriva de la hermandad que me une desde hace una década a su madre, la exmodelo y expresentadora boricua Lynda Díaz, solo que aquella noche/madrugada terminé por concluir que mi sobrina y ahijada parecía ser, más bien, nuestra tía y madrina.

En fin, establecidos los vínculos porque transparencia obliga, no fue tema menor entrevistar a Linda Liz, pero bueno al final terminé recopilando aquella transparencia del encuentro de nuestro primer día, traté de separar variables y este es el resultado de la conversación con esta hermosa muchacha, insisto: más linda por dentro que por fuera. Y eso es ya mucho decir.

– Puerto Rico, Costa Rica, Los Ángeles, Miami, Medellín y ahora pasás mucho tiempo en Dallas acompañando a tu her- manita Nicole en su proceso de batalla por su salud, sos una especie de ciudadana del mundo, más ahora con tu incursión como diseñadora ¿De dónde se siente Linda Liz Díaz?

– Me gusta categorizarme como boritica, mitad boricua, mitad tica... pero en realidad cuando me preguntan siempre digo que soy de Costa Rica porque crecí aquí hasta los 18 y me expreso como tica. Sin embargo, todas estas ciudades tienen un lugar especial en mi corazón. En Puerto Rico viven mis mejores memorias de niñez; Los Ángeles me hizo evolucionar y encontrarme; Dallas representa amor y esperanza pura; Medellín me hace soñar; en Miami visualizo mi futuro y Costa Rica siempre será mi amor platónico.

– ¿Cómo fue tu infancia en Costa Rica?

– Mi infancia en Costa Rica fue sumamente compleja. Viví dos realidades: por un lado una niña y adolescente feliz, sociable, deportiva, segura de mí misma y con una presión auto-asignada de ser “perfecta” y por otro vivía una mentira que me consumía. Mis amigos de toda la vida en Costa Rica son una bendición. Los reales son contados, y ellos han estado apoyándome incondicionalmente desde el principio. Los adoro y saben que cuentan conmigo incondicionalmente. Pero también estoy súper feliz de volver a conectar con mu- chas amistades antiguas y conocer a nuevos seres de luz. Hay muchos creativos en Costa Rica que me inspiran y me encanta colaborar con todos.

– Lo que nos tiene hoy conversando, ya no como madrina y ahijada, sino de periodista a figura noticiosa por tu lanzamiento formal al mundo de la moda no deja de conmoverme porque sé que desde la adolescencia estabas adelantada para tu edad, siempre con ideas, proyectos, la mayor parte asociada con el arte... recuerdo tu fascinación por la fotografía, desarrollada en mucho cuando te radicaste en Los Ángeles. ¿Cómo hizo Linda Liz Díaz, siendo tan versátil y tan enamorada de las distintas vértices de la vida, para decantarse por un área específica que, a todas luces, te has tomado con todo profesionalismo y entusiasmo? Cómo ha sido este proceso y hasta qué grado te entusiasma y esperanza?

– El escapismo fue la forma más natural de huir de la parte oscura de mi niñez. Me dediqué a soñar y enforcarme en todo lo positivo. Al cumplir 18 años, pude irme lejos de Costa Rica y los sentimientos mixtos que el país simbolizaban para mí. Los Án- geles era perfecto, tenía la naturaleza que me recordaba a CR, la industria de moda que me enloquecía, y no tenia a nadie ahí. Un canvas en blanco para crear esa mujer que me imaginaba desde niña. Tenía muy claro que en LA todo iba a ser por mi pro- pio mérito y me dediqué a dar lo mejor de mí en todo. Perfeccionista y sumamente dedicada, la adición a los doble espressos nacieron a raíz de noches en búsqueda de la ídola de la niña de 6 años que llevo en el alma.

Mi mamá siempre me enseñó que yo era mi única competencia, y eso ha sido clave. Mi meta siempre ha sido ser mi mejor versión. Probablemente debería pausar a celebrar cada meta que cumplo, pero en realidad antes de llegar a la meta ya tengo otra muy clara en mi mente. Siempre con un corazón agradecido pero la vista en el futuro.

– Acá entramos en uno de los temas más complicados pero a la vez heroicos, porque el acompañamiento lleno de amor y solidaridad con tu hermana Nicole se agiganta al inspirarte para lanzarte al ruedo. ¿Cómo se te ocurrió la idea?

– Nunca lo vi como heroico, lo vi como necesario. Mi hermana estaba pasando por el momento más fuerte de su vida, y no había nada, ni nadie que me detuvieran de estar a su lado cuando más me necesitaba. Nico- le siempre ha sido mi cómplice de vida y mi misión siempre ha sido que sepa que no esta sola en esta lucha.

Simultáneamente, yo me había retirado como directora de mezclilla para una mar- ca que se llama Democracy / Wit&Wisdom en Los Ángeles para mudarme a Miami, cerca de mi familia y seguir mi sueños como diseñadora. En ese momento diseñaba una colección contemporánea para lanzarme como diseñadora independiente. Pero Coco (su hermana, Nicole) lo cambio todo, no tenía el corazón de seguir con una línea que mi propia hermana no pudiera utilizar. A ella le afectaron mucho los cambios que notaba en su cuerpo por su tratamiento y cómo su closet perdió la funcionalidad que solía tener. La marca 33:3 nació cuando Coco y yo estábamos acostadas en la cama y ella conectada a su quimioterapia. Le prometí que iba a diseñarle ropa que se acomodara a sus necesidades nuevas y ahí mismo agarré mi libreta y empecé a bocetear. De ahí nació el cambio a una marca athleisure, una marca cómo- da y versátil pero inclusiva en solución a la exclusión que Nicole sienta en la industria de la moda. 33:3 no es una marca de ropa médica, en sí es una dedicación a mi hermana en búsqueda de solución con un propósito muy personal. 33:3 va a estar a la venta en www.333lindaliz.com a finales de año.

–¿De dónde saca Linda Liz esa fuerza interna que la convierte en un gran bastión para la familia?

– Dios. Él cambió todo en mi vida, y sien- to que con el pasar del tiempo Dios me ha preparado para ser un pilar de amor en mi familia.

– Hablemos de Nicolita, de su proceso y de tus sentimientos desde que se supo que Nico, apenas estrenándose como esposa y madre, se enfrentaba a la tan temida Big C? ¿Cómo afronta una hermana tan amorosa – ustedes son casi como gemelas– una situación de ese calibre?

Nicole es una luchadora y no hay palabras que expresen mi orgullo por ella. La verdad que la noticia del diagnóstico de Coquito fue un shock para toda la familia. Personalmente, el primer mes fue increíblemente duro para mí. Me deprimí, y nada más podía pensar en todos los momentos importantes de nuestras vidas con las cuales esta enfermedad posiblemente atentaba. Tenerla como mi dama de honor, verla como tía alcahueta, planear un embarazo al mismo tiempo, o tan simple como no poderla llamar y escuchar su voz decir “¡hola gorda!”. Su tratamiento empezó rápido, y antes de ir por la primera vez tuve un momento muy real conmigo misma. Uno, Dios está con nosotras y nos ha bendecido con un espíritu de amor, no de temor. Dos, dado que ella comenzaría un arduo proceso físico y mental, mi rol sería un pilar de apoyo y esperanza. Tres, iba a actuar intencionalmente en cada paso para honrar Su Reino.

–Hace unos 10 años, vos con 20 y yo con 40 y pico, tuvimos una conversación durante horas e increíblemente fuiste vos, la muchacha joven, la que permeó a la madrina y mejor amiga de tu mamá, Lynda, de enseñanzas y conocimientos para un mejor vivir, como El Secreto. ¿De dónde surge toda esa madurez temprana? ¿De qué manera seguís nutriéndote espiritual y emocionalmente?

– Creo que en general mi vida me hizo madurar rápidamente. A pesar de siempre tener una “buena vida”, no creo que la podría categorizar como fácil. El 2012 fue el año que me despertó. Finalmente pude decirle a mi familia en la realidad que había vivido y los pasos legales que quería asumir. Fue el momento más fuerte de mi vida, todo cambió de golpe. Mi peor pesadilla a la luz lo hizo mucho más real y caí en depresión. Un día le compartí a una amiga lo mal que estaba, fue entonces que ella me recomendó El Secreto. El Secreto me hizo entender la importancia de mis pensamientos y abrió caminos a una parte espiritual que ignoraba antes. Sin embargo, aceptar a Dios en mi vida fue la pieza clave. Una fe incomparable remplazó el temor que me consumía. Empecé a orar a cada momento, y más importante, aprendí cómo orar. Para mí la Biblia y la neuroplasticidad se complementan perfectamente. Filtro mis pensamientos, devocionales, oro, medito, yoga... amo todo lo que eleve mi espiritualidad.

–¿Cómo ha sido crecer con la etiqueta de “la hija de Lynda Díaz”?

– De mami saqué la fortaleza y dedicación. Siempre busco enorgullecerla a ella y a toda mi familia. Espero pronto ser reco-nocida por la mujer que soy, pero sí estoy consciente, y todo súper bien, de que siempre voy a ser ‘la hija de Lynda Díaz’.

–Durante la severa situación de salud que afrontó tu mamá en abril del 2018 tras complicaciones sufridas después de un procedimiento estético, una vez más vos llevaste la voz comandante y organizaste a todo el equipo de apoyo, incluida yo, durante las horas y días en que la vida de tu mamá se vio comprometida. De nuevo, de avión en avión para asistir a tus hermanitos, los gemelos, a la misma doña Carmen, tu abuelita, pendiente del celular y tomando decisiones vitales para sacar a tu mamá de la emergencia. ¿De dónde surge esa destreza en ‘manejo de crisis’?

– Me gusta llamarlo propósito. Dios me da fe y fuerzas en momentos así para usarme como herramienta de sanación y amor puro. Pedí un tiempo de ausencia por la emergencia en mi trabajo en Los Ángeles y me quedé en el hospital con ella por más de un mes hasta que le dieron de alta. Mami me necesitaba, no había nada que pensar. Siempre voy a estar ahí para cualquier amado de mi vida, de la misma forma que he estuve con mi mamá, abuela y hermana.

– Todo tiene un límite, entre tantas situaciones ¿tu resiliencia se ha roto en algún momento? ¿Cómo te levantás cuando sentís que las situaciones en la vida se ponen demasiado cuesta arriba?

– En los momentos que pienso que ya no puedo, escucho mis sentimientos, los analizo y busco soluciones. La vida trae muchos momentos fuertes, pero lo importante es siempre pararse con más fuerzas.

“Aprendí a ser flexible, porque el plan de Dios es mejor que el mío, si no es una bendición, es una lección importante”.

– En medio de todo lo ya mencionado, estuvo la batalla judicial que decidiste emprender contra tu padre biológico en un proceso tremendamente extenso y desgastante. ¿Cómo y por qué tomaste la decisión de llevar a los Tribunales de Justicia un caso tan personal y delicado?

– Quería justicia, me sentía sumamente traicionada. Siempre tenía en mente la niña que era, y mi meta era ser su heroína. Moría de miedo pero ella, su hermana, y miles de niñas más me dieron las fuerzas de seguir. Mi red de apoyo ha sido funda- mental. Mi mamá, Coco, mi familia mater- na, y mis amigos del alma han estado desde el día uno. Pero sin ellos, no lo podría hacer.

Aprovecho este espacio para decirles que no hay razón por la cual inventarse un dolor tan incomparable, si alguna persona confía en hablarte de algún abuso NO LO DUDES y apóyalos, por que si te contaron es porque se sienten seguros contigo.

“Después de casi una década pasé de ser una víctima a una sobreviviente, de no en- contrar palabras a convertirme en la voz de miles. La batalla judicial ha sido sumamen- te revictimizante, pero después de cuatro juicios y miles de veces de contar mi histo- ria, me siento liberada. ¡Finalmente tengo paz! Sigo en búsqueda de mi propósito con este capítulo doloroso, pero mientras tanto me siento honrada de poder ser apoyo emocional para los que me necesitan. El pasado no nos define, nosotros definimos nuestro futuro y, si Dios me lo permite, me encantaría poder ser ejemplo de ello.

– Vamos a temas más felices. La sola mención de un nombre te va a sacar la sonrisa más espléndida: ¿Qué significa Ellie en tu vida, qué te genera?

– Mi princesa! Ellie es luz pura. Esta última vez que estuve con ella, me agarró los cachetes cuando la metía al car seat y me dijo: “Titi, you are the best titi in the whole wild world” (Titi, eres la mejor titi del mundo entero). Me derritió, sin duda, el mejor título que me han dado.

He tratado de estar ahí y asegurarme que nada le falte en los momentos en que mi hermana ha sido forzada en enfocarse en su salud. La preocupación más gran- de de Nicole en esta batalla es Ellie, y que ella esté bien. Soy súper amorosa con ella pero también he tenido que ser estricta. Nicole sabe que amo y cuido a Ellie como si fuera mía. Quiero estar ahí en cada eta- pa de mi sobrina y me aseguraré que así sea.

– ¿Cómo anda ese corazoncito actualmente? Tenés novio, desde hace cuánto?

--Conocí a Jesús Gabriel en agosto del 2019 en Los Ángeles y fue un click inmediato. El vio una foto mía en las redes sociales de una amiga en común, y después de una cuántas semanas de persistencia, mi amiga me contó de él. Nunca había ido en un cita a “ciegas” y la verdad estaba súper nerviosa. Cerramos el restaurante, y también el bar hablando de todo como si nos conociéramos de todo una vida. No había creído en las almas gemelas hasta que lo conocí a él. Amo que él me conoce más que nadie, sabe lo que voy a hacer antes que yo misma. Él es mi apoyo más grande, mi mejor amigo y compañero de aventuras. Es un caballero y súper querido por toda la familia, pero especialmente Ellie. Jay y yo nos acabamos de mudar juntos en Miami, y estamos súper emocionados de crear un hogar lleno de amor. ¡Con él lo quiero todo y más!

–¿Te gustaría convertirte en mamá?

– Es uno de mis anhelos más grandes. Ser mamá me da mucho ilusión, pero también soy realista a los cambios tan grandes que causaría. Estoy embarazada con muchos proyectos nuevos y sueños que quiero establecer antes de llegar a esta fase de mi vida. Pero cuando Dios decida que es el tiempo adecuado, estaremos sumamente felices.

–¿Cómo es la relación con tu mamá?

– Mi mamá es súper joven, entonces no solo compartimos un vínculo de madre e hija, sino también de amigas. Molesto a mami demasiado, me encanta asustarla, hacerle bromas y pelear con ella. Creo que soy la única persona que interactúa así con ella, y eso lo hace aún mas divertido. Como primogénita, siento que ella ha sido la más fuerte y exigente conmigo. Tengo una presión grande de enorgullecerla, pero también de ser un ejemplo admirable para mis tres hermanos. Hoy en día, estamos emprendiendo juntas en una marca de belleza con base de CBD llamada Holie Marie.

–¿Hay algún día en el mes o cada cierto tiempo en el que Lindaliz simplemente se dedique a ‘perecear’, a descansar, desconectada de su celular y de sus ocupaciones?

– En los últimos meses no he parado, y los des- cansos que tengo han sido de un día si soy muy dichosa antes de empacar de nuevo. Pero muero por tener esos domingos y despertar sin alarma con mi novio, hacer desayuno y ver Netflix. Estoy emocionada que voy a pasar más tiempo en Miami para poder formar rutina, pero si siento que este momento es de enfoque y necesito dar lo mejor de mí a todos mis proyectos.

– También sé que tenés una veta filantrópica. ¿A qué causas contribuirías en el futuro, si tuvieras las posibilidades?

– De forma personal abuso sexual y por mi carrera profesional trabajo infantil en la industria de moda. Toda injusticia me duele muchísimo, pero sobretodo lo que tenga que ver con niños me rompe el corazón y me encantaría formar parte del cambio.

–¿Cuál es el ideal de un momento o un rato pletórico para Linda Liz Díaz?

– Los momentos breves en los cuales conecto con alguien de corazón. Sea con mi novio, familia, amigos, extraños o Humphrey Bogart (–su perrito)-...estos momentos genuinos me recargan.

Look: @marcovgarro / accesorios: @solidajoyeria via @tiemporealconceptstore

Dirección creativa y Styling: Linda Liz Díaz Producción y Dirección de Arte: Augusto Ramírez Make up: ommer ruza Pelo: gaga studio uñas: Buff Beauty Bar

Yuri Lorena Jiménez

Yuri Lorena Jiménez

Periodista de la Revista Dominical desde 1992. En setiembre del 2010 asumió como editora de Teleguía. Premio a la Mejor Crónica a nivel latinoamericano otorgado en el 2001 por la Sociedad Interamericana de Prensa.

En beneficio de la transparencia y para evitar distorsiones del debate público por medios informáticos o aprovechando el anonimato, la sección de comentarios está reservada para nuestros suscriptores. El nombre completo y número de cédula del suscriptor aparecerá automáticamente con el comentario.