Eleni Vardaki, graduada del Programa del Diploma (PD). 15 febrero

Uno de los mayores desencadenantes de estrés para las personas en 2020 (incluidos los alumnos del Programa del Diploma del IB) ha sido tener que aceptar que hay muchas cosas que están fuera de nuestro control. No podemos controlar las decisiones que toma el gobierno para hacer frente a la pandemia de la COVID-19 (coronavirus). No podemos controlar el cierre de los colegios, el tiempo que permanecerán cerrados ni las medidas de seguridad para su reapertura. No podemos controlar las decisiones sobre cómo se adaptará y evaluará el currículo a medida que las organizaciones van haciendo frente a las circunstancias imprevistas en diferentes partes del mundo.

Para los alumnos del Programa del Diploma, la sensación de falta de control ya estaba presente en sus vidas debido a las exigencias del currículo del IB sobre su tiempo, energía y atención. Si a esto le añadimos todos los factores externos que están sucediendo en el mundo y que no podemos controlar, el estrés de ser alumno durante esta época es enorme.

Creo que una de las lecciones que podemos aprender de la pandemia es la importancia de centrarnos en aquello que sí podemos controlar. Debes dejar de perder tiempo y energía preocupándote por lo que no puedes controlar, y canalizar esa energía en las cosas que sí están bajo tu control. Puedes empezar por tus pensamientos, comportamientos y hábitos, es decir, decidiendo a qué dedicar el tiempo. ¿Estás concentrado en las percepciones negativas de tu situación (ideas que realmente no te llevan a ninguna parte o te hacen dar vueltas en círculos)? ¿O aprovechas los desafíos que enfrentas como una oportunidad para crecer y desarrollarte como persona y como alumno?

En este artículo, invito a los alumnos a que se hagan algunas preguntas creadas para ayudarlos a centrarse en las cosas que pueden controlar. Puedes hacerte estas preguntas a ti mismo, como un breve chequeo, para detectar en qué áreas necesitas prestar más atención. Las preguntas se dividen en cinco categorías: el estrés por exámenes, por malos hábitos, por relaciones, por una actitud fatalista ante el futuro y por malas experiencias.

Guía de preguntas

1. Estrés por exámenes

Este tipo de estrés suele formar parte del “pánico escénico”. Podemos sentir pánico escénico al participar en una competencia deportiva o cuando tenemos que hacer una presentación o una tarea importante, como escribir un trabajo. Es decir, en cualquier situación donde nuestro desempeño se ve evaluado de alguna forma. Por lo tanto, he aquí algunas preguntas que puedes hacerte para reflexionar sobre la ansiedad que te causan los exámenes y evaluar si necesitas apoyo profesional para reducir el estrés:

  • ¿Qué asignaturas me generan más estrés o ansiedad?
  • ¿Cuándo empecé a sufrir ataques de ansiedad o ataques de pánico antes de una prueba o un examen importante?
  • ¿Existe la posibilidad de que el estrés del examen me impida demostrar lo que sé?

2. Estrés por malos hábitos

  • ¿He desarrollado malos hábitos de sueño durante mi estudio que pueden obstaculizar el logro de mis posibles objetivos educativos (por ejemplo, quedarme estudiando toda la noche para un examen, luchar para conciliar el sueño antes de medianoche o recurrir a pastillas, como somníferos, como solución rápida)?
  • ¿He desarrollado malos hábitos alimenticios que pueden obstaculizar mi capacidad para concentrarme mejor (por ejemplo, comer por estrés o por motivos emocionales, olvidarme de comer o recurrir con frecuencia a la “comida reconfortante”, como la comida basura y el azúcar procesado, debido al estrés)?
  • ¿He desarrollado una relación poco saludable con la tecnología que puede estar obstaculizando el logro de mis objetivos (es decir, desarrollar adicción a las redes sociales, permitir que las aplicaciones me distraigan del estudio y me desconcentren, ver Netflix de forma compulsiva o jugar a videojuegos durante muchas horas)?

3. Estrés por relaciones

  • ¿Soy feliz en la relación que tengo con mis amigos y compañeros?
  • ¿Soy feliz en mi vida amorosa?
  • ¿Qué relaciones en mi vida me parecen que son poco saludables o tóxicas y pueden estar agotando mi capacidad de concentrarme en alcanzar mis objetivos?

4. Estrés por una actitud fatalista ante el futuro

  • ¿Estoy dispuesto a seguir un plan B o un plan C si no ocurre lo que quiero, o sentiré que el mundo se derrumba si no obtengo las calificaciones necesarias para concretar mi plan inicial?
  • ¿Soy una persona obstinada en su forma de pensar o tengo la flexibilidad intelectual para evitar preocuparme de manera excesiva sobre el futuro, de modo que pueda considerar todas mis opciones desde una perspectiva más fundamentada?
  • ¿Me encuentro atrapado en una espiral de pensamientos negativos que me impiden concentrarme y estudiar de manera eficaz?

5. Estrés por malas experiencias

  • ¿He tenido malas experiencias en el colegio en el pasado que han destruido mi confianza y autoestima académica?
  • ¿Siento que estoy condenado a que me vaya mal en las pruebas y los exámenes porque no me ha ido bien antes?
  • ¿El miedo a sufrir un ataque de pánico o a que la mente me quede en blanco me impide concentrarme en mi educación?

Por último, si bien no menos importante, pregúntate si te ayudaría recibir apoyo profesional para trabajar en la recuperación de tu confianza y autoestima o para cambiar un mal hábito (ya sea una forma de pensamiento negativo, como tener una actitud fatalista ante el futuro, o malos hábitos de sueño).

“No es fácil abrirse a alguien y hablar de las cosas que te estresan de una manera constructiva y dirigida a resolver el problema”.

La sociedad nos ha hecho creer que solo las personas “débiles” piden ayuda, lo cual es sencillamente falso. La verdad es que hay que tener mucho valor para acudir a alguien y pedir ayuda profesional. No es fácil abrirse a alguien y hablar de las cosas que te estresan de una manera constructiva y dirigida a resolver el problema. Muchos alumnos del IB eligen compadecerse de su estrés y aferrarse a él, a veces incluso como una especie de “insignia de honor”. Tienes que estar dispuesto a asumir la responsabilidad de tu vida, tus sentimientos, tu salud y tu bienestar para llegar al punto de tener el valor de pedir ayuda, y eso requiere fortaleza.

Si estudias en un Colegio del Mundo del IB que tiene un asesor escolar a tiempo completo o parcial, ponte en contacto con él o ella para que te enseñe a aliviar el estrés, y a prepararte mental y psicológicamente para tener un buen desempeño en el colegio. Pídeles consejos a tus profesores sobre cómo mejorar tus hábitos de estudio y cuidado emocional al final de la clase. También puedes pedirles consejos a tus amigos, tu comunidad local y tu familia. Puedes tomar clases de yoga o de conciencia plena para adolescentes a fin de aprender nuevas técnicas para aliviar el estrés y centrarte en tus objetivos y sueños.

No sufras en silencio. Se necesita algo más que profesores y tutores privados para lograr un buen desempeño académico. Tu mente es importante. Tus hábitos son importantes. Tu estado emocional es importante. Aprovecha esta oportunidad para aprender más sobre cómo mejorar tus habilidades, tus hábitos de estudio y tu cuidado emocional. Te lo agradecerás en el futuro.

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*La autora: Eleni Vardaki es una de las pocas profesoras del PD que han vivido el programa desde la perspectiva del alumno. Completó el PD en el Anglo-American School of Moscow en 2004. En 2010 obtuvo un máster en Educación de la Universidad de Cambridge, y desde entonces ha ejercido de profesora, responsable de taller, directora de primer ciclo de secundaria y mentora juvenil virtual. Ahora trabaja brindando apoyo en línea a alumnos, padres y profesores para ayudarlos a reducir sus niveles de estrés a través de sesiones privadas y talleres en línea. Para obtener más información sobre su trabajo, visite elenivardaki.com.