
Los primeros en utilizar la keratina -como tratamiento de belleza capilar- fueron los estilistas brasileños en el 2004. Y por esta razón, todavía en muchos lugares se ofrece este método como keratina brasileña o alisado brasileño. Sin embargo, este sistema rápidamente fue adoptado por los desarrolladores de cosméticos, quienes se han encargado no solo de mejorarlo, sino de crear todo tipo de complementos.
Aunque su nombre suene a un producto salido de laboratorio, lo cierto es que la keratina es algo que produce el cuerpo. Se trata de una proteína que se encuentra en el cabello, piel y uñas. Durante nuestra infancia la producimos en abundancia, pero conforme vamos creciendo, esta cantidad disminuye y se ve afectada por el uso de productos como champús o cremas. De manera que el cabello va perdiendo el brillo y sedosidad, características que consigue de la keratina.
Es por ello que la aplicación de keratina, además de alisar el cabello y eliminar el molesto frizz, logra recuperar la hebra y devolver su brillo y sedosidad natural.
Existen varios tipos de keratina, y su elección dependerá del objetivo que se busque con su aplicación y desde luego, el presupuesto con que se cuente.
- Tipos de keratina

2. Keratina sin formol: Este tipo de keratina usa otros componentes para reemplazar al formol. Alisa muy bien el cabello y es mucho más suave que la que contiene formol. La desventaja, es que el efecto de alisado se va reduciendo gradualmente y en unos dos o tres meses desaparece. Es ideal para aplicar en cabellos teñidos o muy maltratados, ya que ayuda a nutrir el pelo, aumenta el brillo y el color, evita el encrespamiento y mejora la suavidad.
En este procedimiento se combinan dos tipos de keratina, una que se extrae de pelo humano y otra de origen botánico. La idea es que las moléculas de keratina humanas penetren en la cutícula del cabello, mientras que la keratina botánica forma una capa de moléculas en la cutícula.
- Variantes
En el caso de la nanokeratina, es un sistema que crea pequeñas moléculas de keratina, las cuales trabajan específicamente reparando las fisuras en el cabello, creando depósitos de esta proteína que ayudan a regenerar la fibra capilar. Es un tratamiento que se sella con la acción del calor y necesita cepillado después de su aplicación.
- ¿Cómo elegir?
"No siempre queremos un liso, puede ser que ya tenemos el cabello lacio y solo nos interesa reducir su volumen. O bien tenemos el cabello frizzado y deseamos controlarlo. Así que esto es lo primero que debe preguntarse. Y con la respuesta obtendrán claramente el tipo de producto que debe utilizar", comenta Erika Zúñiga, especialista en cabello.
Tenga en cuenta que las necesidades de un cabello sin tratar son muy diferentes a las de uno teñido o maltratado. Aquí es donde el consejo profesional se convierte en la clave para tomar la mejor decisión.
Un diagnóstico capilar le indicará la condición de la hebra, su elasticidad, textura, porosidad, el estado del cuero cabelludo y el historial de procesos químicos que se haya realizado. Otro punto que no siempre se habla, es de los cuidados posteriores que se deben tener, pues como explica Zúñiga la durabilidad del tratamiento depende también del cuidado que le demos en casa.
- Mitos y verdades
Falso: El desarrollo de productos cosméticos ha avanzado mucho en este tema y se ha logrado sustituir el formol con otros conservantes no agresivos para la salud, por ejemplo el ácido acético, el ácido láctico, y el ácido glicólico.
Mito 2. Si la keratina enchila, tiene formaldehído.
Falso: El ingrediente que se utiliza en las keratinas es un conservante, y un conservante por lo general tiene niveles de acidez muy bajos. Por ejemplo el vinagre es un conservante, si usted lo inhala sentirá cierta irritación. Ahora bien, las keratinas necesitan obligatoriamente un conservante, si la keratina se aplica de forma equivocada -en grandes cantidades y se realiza un protocolo incorrecto- es muy probable que el proceso de aplicación genere problemas de olor fuerte, pero eso no significa que tiene formaldehído. Pregunte a su estilista si la keratina que utiliza tiene este ingrediente.
Mito 3. Si me hago una keratina no debo usar champús con sulfatos.
Falso: Ningún champú tiene esta característica. Lo que debe buscar es un champú que contenga sulfactantes que no sean agresivos y que no eliminen los aceites esenciales del cabello. Para esto cada casa comercial tiene productos de mantenimiento que están alineados con el tipo de keratina que se realice. No es prudente hacerse una keratina y utilizar un champú que no ayude a su mantenimiento.
Mito 4. Si me hago una keratina el cabello me queda lacio permanentemente.
Falso: La keratina no es un alisado permanente puesto que no cambia la estructura química. Por esto usted notará que al cabo de unos meses el efecto liso desaparece.
Fuente: Erika Zúñiga, especialista en cabello de Distribuidora Marzú.