
Las mascotas están viviendo más que antes. La mejora en la alimentación, los cuidados y el acceso a servicios veterinarios ha extendido su esperanza de vida, pero también ha abierto una pregunta incómoda: cómo acompañarlas bien en la vejez.
En Costa Rica, donde 6 de cada 10 hogares tienen al menos un perro o un gato, este tema empieza a ganar peso. La etapa geriátrica implica cambios físicos y de salud que requieren mayor seguimiento, especialmente porque aumenta la probabilidad de enfermedades crónicas como el cáncer, que puede afectar a uno de cada cuatro perros y a uno de cada cinco gatos.
Ante este escenario, los especialistas insisten en la importancia de intensificar los controles veterinarios y de aprender a detectar señales de alerta: pérdida de peso, bultos, cambios en el apetito o en el comportamiento.
Pero el punto central no es solo tratar enfermedades, sino sostener la calidad de vida. Hoy existen opciones como cirugía, quimioterapia o radioterapia, pero no siempre el objetivo es curar. En muchos casos, los cuidados paliativos —orientados a aliviar el dolor y mantener el bienestar— se vuelven el eje del acompañamiento.
“En oncología veterinaria, envejecer con dignidad significa priorizar la calidad de vida por encima de prolongar el tiempo a cualquier costo. Nuestro compromiso es acompañar tanto al paciente como a su familia, brindando información clara para tomar decisiones responsables”. Manuela Mora, veterinaria oncóloga.
Ese acompañamiento también incluye uno de los momentos más difíciles: cuando el sufrimiento ya no puede controlarse. En esos casos, los especialistas plantean la eutanasia compasiva como una decisión que busca evitar dolor innecesario.
Más que prolongar la vida, el desafío está en cómo se vive ese tramo final. Observar si la mascota aún disfruta, si mantiene rutinas o si tiene más días buenos que malos se vuelve clave.

Envejecer con dignidad, en perros y gatos, implica acompañar hasta el final con cuidado, información y respeto por el vínculo construido.
