La judoca japonesa Uta Abe llegó a París 2024 con un cartel de favorita que se convirtió en boomerang y terminó hiriéndola como no esperaba. Venía como vigente campeona olímpica, tras ganar el oro en la categoría de menos de 52 kilos en Tokio, de coronarse en 4 campeonatos mundiales de Judo y su última derrota había sido en 2019.
Cosas de la vida y el tatami: nadie tiene la victoria asegurada ni es invencible. Así lo supo Abe, de 24 años, cuando quedó eliminada de París 2024 en octavos de final. Apenas su segunda pelea y Diyora Keldiyorova de Uzbekistán la dejó sin posibilidades de medalla.
UNA IMAGEN DESGARRADORA 💔😭
— Claro Sports (@ClaroSports) July 29, 2024
La judoca Uta Abe rompe en llanto tras la derrota frente a Diyora Keldiyoroba en #Paris2024#ParísEsTuyo pic.twitter.com/zUZ7aOfgTf
Lo extraño no fue la derrota, contra una rival a la que por cierto había vencido en la final del campeonato mundial de Judo del 2023. Cuando la japonesa se levantó y cayó en cuenta de que había sido derribada y, por ende, perdió, su cara de incredulidad fue el preámbulo de una escena poco común en las artes marciales.
Al abandonar el tatami la joven y vigente campeona olímpica de su categoría estalló en un llanto histérico. Y que no se malinterprete, llorar no es signo de debilidad, pero es que aquello fue algo más. Su frustración desbordada era inconsolable; sin afán de infantilizarla, la mejor manera de describirlo es que fue como escuchar la rabieta de un niño.
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Su entrenador trató de calmarla, pero le fue imposible. Tuvo que llevársela hacia el camerino prácticamente alzada. Todo el aforo se solidarizó con ella y comenzó a corear su nombre, pero aquello pasó desapercibido para la judoca que estaba sumida en su tristeza y desesperación
Reiteramos, lo preocupante no fue verla llorar, sino la sensación de que aquella atleta cuya calidad es indiscutible, no tiene ni una pizca de tolerancia ante la frustración. Muchos dirán que esto es parte del ADN de los campeones, sin embargo, al observar la situación no nos saltó más pregunta que: ¿De qué le habrán llenado la cabeza para reaccionar así?
También hay que poner en contexto que esto sucedió en una competencia de un arte marcial. Si fuera la cultura del fútbol, es claro que estamos acostumbrados a ver lamentables actitudes, pero es que en este tipo de disciplinas (o eso queríamos creer) se promueve el balance entre cuerpo y mente.
Luis Soto, con grado de sétimo dan en Judo y Jiu Jitsu, catalogó como atípico el comportamiento de la japonesa. De acuerdo con Soto, los valores promovidos en estas artes marciales son muy distintos a lo mostrado por Abe.
“Se nos enseñó, y enseñamos al dar clases, a aceptar tanto ganar como perder. Principalmente se le instruye al alumno que el hecho de perder no es una derrota, sino que significa ganar experiencia”, explicó el instructor y director del Dojo Danzan Ryu Kodenkan Costa Rica.
Además, considera que esto pudo suceder por las presiones externas que no fueron manejadas de la mejor manera por Uta Abe.
“No es algo normal. Ella debió tener expectativas muy altas de parte del grupo que está detrás. De igual forma, su pensamiento perfectamente pudo haber sido que perdió de una forma, como diríamos nosotros, demasiado pollita o sencilla”, afirmó el judoca.
Abe tiene apenas 24 años y ya es campeona olímpica. Probablemente le queden por delante varias olimpiadas, muchos combates, alegrías y algunas derrotas. Por el bien de esta extraordinaria atleta, el mundo desea que pueda redimirse y continuar su carrera sin que los fallos sean motivo de funeral.
Claramente es más que apresurado hacer la conexión, pero tristemente, imágenes como esta hacen recordar los altos índices de suicidio de Japón. La sociedad nipona, poseedora de valores y aspectos tan admirables, también guarda en sus entrañas una enorme deuda con la salud mental.
Ojalá las personas de su entorno le ayuden a comprender lo que es evidente para la mayoría de ajenos: Uta Abe, perder ese combate no resta ni un mérito a su corta y exitosa carrera.