Revista Dominical

Síndrome de Tourette: La lucha contra los tics y la incomprensión

Pese a ser padecida por miles de costarricenses, la sociedad sabe muy poco de esta condición neurológica. Movimientos involuntarios o comentarios “sin filtro” son manifestaciones que provocan rechazo y burlas para los niños, adolescentes y adultos que conviven a diario con este trastorno.

14/10/2019.  MATERIAL EMBARGADO HASTA SU PUBLICACION EN LA REVISTA DOMINICAL EL 27 DE OCTUBRE DE 2019. Universidad de Costa Rica, San Pedro de Montes de Oca. Hora: 04:10 p.m. Juan José Víquez es profesor de Matemáticas en la Universidad de Costa Rica (UCR). El fue diagnosticado hace varios años con Tourette y siempre ha tenido una vida normal pese a esta condición. En la UCR, donde ha estudiado más de tres carreras, da clases de Cálculo Integral, entre otras.
Fotos: Mayela López
14/10/2019. MATERIAL EMBARGADO HASTA SU PUBLICACION EN LA REVISTA DOMINICAL EL 27 DE OCTUBRE DE 2019. Universidad de Costa Rica, San Pedro de Montes de Oca. Hora: 04:10 p.m. Juan José Víquez es profesor de Matemáticas en la Universidad de Costa Rica (UCR). El fue diagnosticado hace varios años con Tourette y siempre ha tenido una vida normal pese a esta condición. En la UCR, donde ha estudiado más de tres carreras, da clases de Cálculo Integral, entre otras. Fotos: Mayela López Mayela López
Juan José Víquez tiene 38 años, pero hasta hace cinco años fue diagnosticado con Tourette. Para él, este síndrome no debe ser considerado una limitante y esa filosofía sus cuatro carreras universitarias. Fotografía: Mayela López (Mayela López)

Sentado en la esquina de su oficina, en la Escuela de Matemáticas de la Universidad de Costa Rica (UCR), Juan José Víquez cuenta uno de los momentos más incómodos que ha vivido.

“Recuerdo que era el funeral de un ser querido de unos amigos muy importantes para nosotros. Yo llegué con mi hijo pequeño en brazos, a quienes ellos quieren con todo el corazón, y lo primero que les dije fue: ‘aquí llegó por quien lloraban’. Solo recuerdo la mirada de mi esposa y el rostro de mis amigos incrédulos y dolidos por lo que había dicho”, recuerda ahora entre risas el profesor universitario.

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