Víctor Fernández G.. 1 septiembre

Contenido patrocinado

Si bien el menú del restaurante Quattro es generoso en opciones, algunos platillos se hacen casi que obligatorios. El lomito nacional sobre tian de vegetales a la parrilla es uno de ellos. Fotos: Mayela López
Si bien el menú del restaurante Quattro es generoso en opciones, algunos platillos se hacen casi que obligatorios. El lomito nacional sobre tian de vegetales a la parrilla es uno de ellos. Fotos: Mayela López

Dicen los conocedores que la receta de la sangría del restaurante Quattro ha superado una y otra vez las pruebas del tiempo. Su fórmula se remonta a una época antigua, aquella que llamaban la década de los 80.

Entonces el restaurante tenía otro nombre, otra oferta, y como es entendible el paso de los años trajo variables, giros, nuevos chefs y cucharas más atrevidas. Sin embargo, la receta de la mítica sangría del hotel Herradura quedó escrita en piedra.

A unos pasos de Quattro una puerta conduce a un sitio inimaginable, uno difícil de concebir en medio de la zona hotelera de Belén, con la colorida General Cañas a unos metros de distancia. Tan pronto se cruza el umbral del restaurante Sakura, los sentidos transportan de inmediato a Japón y su cultura milenaria. El apacible sonido del agua del lago interno, los pasillos abiertos y ventilados más propios de una casa tradicional nipona que de un establecimiento comercial, y una cocina apegada con rigor académico a la más exacta cocina japonesa son apenas la entrada a una experiencia gastronómica difícil de igualar.

Sakura y Quattro son hermanos, cada uno con su propia personalidad. El primero se ha mantenido fiel a su esencia, la misma con la que empezó a operar en 1986 como el primer restaurante japonés de Costa Rica. El otro es más joven pero con abundantes vidas pasadas, lo cual ha curtido su cocina y diversificado. Los dos comparten ADN, al ser hijos del hotel Wyndham Herradura (o solo el Herradura, como todavía le decimos muchos), donde la gastronomía dejó de ser un privilegio de sus huéspedes para abrirse a cualquier comensal que se precie de su paladar entrenado.

Japón entre nosotros
En el Sakura la experiencia japonesa va más allá de la cocina. El diseño del restaurante y sus decorados también transportan a la tierra del sol naciente. Fotos: Mayela López.
En el Sakura la experiencia japonesa va más allá de la cocina. El diseño del restaurante y sus decorados también transportan a la tierra del sol naciente. Fotos: Mayela López.

En el Sakura nada se mueve si antes el chef Tom no da el visto bueno. Jacinto Pulta Puliarco es filipino y aunque no fue el fundador del restaurante sí es quien le dio su identidad, pues llegó en 1992 para amoldarlo a su imagen y semejanza. Temperamental y carismático, Tom, como es mejor conocido, ha impulsado ahí con pasión una cocina japonesa tradicional, en la que los sabores fusión americanos no tienen cabida pues significaría separarse de los orígenes (sépalo de antemano para no preguntar por rollos de sushi con platano maduro, por ejemplo).

En otras palabras: Sakura pondrá en su mesa la experiencia culinaria más cercana a Japón que usted podrá tener en Costa Rica. Orlando Villalobos, capitán del restaurante y con 25 años de trabajo en el establecimiento, hace incapié en el apego que él y sus compañeros siguen a la autenticidad japonesa, lo que facilita un acercamiento casi didáctico a la comida. Por ello quienes no estén aún familiarizados, por ejemplo, con el uso de los palillos de madera (no se preocupe, nadie nace aprendido) recibirán instrucciones de parte del equipo de Sakura, así como la guía para entender los distintos ingredientes y tipos de preparación de los alimentos.

El restaurante cuenta con los típicos elementos de la cocina japonesa, como la barra de sushi y las planchas de teppanyaki, en las que la preparación de los platillos se convierte en un espectáculo de agilidad e ingenio. También hay dos salas de tatami (elemento tradicional de la arquitectura nipona), en las que incluso se puede disfrutar del ritual del té. Adicionalmente, la cocina funciona bajo la modalidad abierta, lo que quiere decir que todos los pedidos se preparan a vista de los comensales.

En el Sakura el apego a la cocina tradicional japonesa es la norma. Este barco es una muestra de la combinación de sushi y sashimi. Foto: Mayela López.
En el Sakura el apego a la cocina tradicional japonesa es la norma. Este barco es una muestra de la combinación de sushi y sashimi. Foto: Mayela López.
Las vidas de Quattro

Por definición, el restaurante Quattro tiene una marcada inclinación a la cocina italiana. Sin embargo, más allá de la primera impresión se nota que su menú no es monótono y que, por el contrario, en sus páginas se conjugan elementos de la gastronomía española, mediterránea y estadounidense. Lo anterior se debe a que desde mediados de la década de 1980 el hotel Herradura exploró distintas encarnaciones de su restaurante, y con cada cambio algo de lo anterior se conservaba.

En Quattro, el gusto no es el único sentido que se toma en cuenta. La estética se cuida por igual, tanto en los decorados del salón como en la presentación de los platillos. Foto: Mayela López.
En Quattro, el gusto no es el único sentido que se toma en cuenta. La estética se cuida por igual, tanto en los decorados del salón como en la presentación de los platillos. Foto: Mayela López.

Quattro como tal abrió sus puertas hace siete años. Ahí los alimentos llegan a su mesa de la mano de un equipo de chefs y saloneros vinculados de larga data al restaurante, lo que explica la química familiar que exhiben quienes ahí trabajan. Evelio Pérez, sous chef ejecutivo y con más de dos décadas de ser parte del equipo, lo piensa con detenimiento cuando se le pregunta cuáles son los platos imperdibles de Quattro. Su respuesta es contudente: “Uno no puede irse de aquí sin probar el risotto con camarones”.

Vaya que tiene razón.

Gustavo Chaves, capitán del restautante, coincide en las bondades del risotto. También se resaltan la corvina al sartén, el churrasco con camarones, y una hamburguesa cuya receta se ha preservado a punta de buenas reacciones de los comensales. Entre los postres el volcán de chocolate es el predilecto de la casa, y recuerde que todo bien puede ir de la mano de la mítica sangría de Quattro (cuya receta data de cuando el establecimiento se llamaba Sancho Panza, ¿lo recuerda?).

Ubicación inmejorable

El hotel Herradura ha sido por décadas un referente de la actividad económica y lúdica de Belén y sus alrededores. A metros de la principal vía de comunicación entre San José y Alajuela, su ubicación resulta estratégica para citas de negocios, dada su cercanía con el aeropuerto, zonas francas, oficentros, hoteles y todo tipo de empresas.

El risotto de camarones y zucchini es uno de los platillos consentidos de los chefs del Quattro, y con sobrados méritos. Foto: Mayela López.
El risotto de camarones y zucchini es uno de los platillos consentidos de los chefs del Quattro, y con sobrados méritos. Foto: Mayela López.

En Quattro el menú ejecutivo le soluciona la vida a quienes buscan una opción accesible de buen comer en un ambiente amable con la conversación: hay una opción distinta para cada día de la semana, e incluye entrada, plato fuerte, postre y bebida natural por ¢7.500.

A él y a su hermano Sakura los une un vínculo adicional: propiciar un entorno tranquilo, donde el escándalo y la premura no son bienvenidos. Sea en uno u el otro, sepa que podrá comer a sus anchas, sin prisas. La sobremesa siempre es bienvenida, sea en un rincón de Japón o con una copa de sangría cuya receta es herencia y legado.

Para más información puede comunicarse a los teléfonos 2209-9860.

Sakura invita a sus comensales a vivir una experiencia japonesa en todos sus alcances. Fotos: Mayela López.
Sakura invita a sus comensales a vivir una experiencia japonesa en todos sus alcances. Fotos: Mayela López.