
Los jugadores escuchaban en silencio. Ronald González había pedido unos minutos antes de que comenzara la práctica de la Selección Nacional previo a un amistoso.
El hoy director de Selecciones Nacionales no llevaba videos, pizarras ni ejercicios tácticos. Tampoco pretendía hablarles del próximo rival. De pie frente al grupo, les planteó una pregunta mucho más profunda: ¿qué significa jugar como Costa Rica?
La escena ocurrió hace apenas unas semanas, mientras la Selección realiza amistosos (tipo sparring) para los países queq sí irán al Mundial. Con la Tricolor ausente por primera vez en 12 años, el exmundialista de Italia 90 aprovechó la oportunidad para pedirles a los futbolistas que observaran el torneo con otros ojos.
“Cuando vean a Francia, cuando vean a Argentina, cuando vean a Brasil, entiendan que los que están jugando ahí son la esencia de lo que ellos son como país”, les dijo.
La reflexión nace de una convicción que González ha reforzado: “Costa Rica se perdió cuando intentó parecerse a otros”.
Para él, las mejores páginas del fútbol costarricense nunca se escribieron desde la superioridad técnica ni desde el dominio absoluto de los partidos. Se construyeron desde otras virtudes. “Cuando usted ve que Costa Rica ha tenido éxito es siendo un equipo ordenado atrás tácticamente, habitualmente con un buen portero, fuertes en la pelota quieta y capaces de golpear en el momento justo. Esa es nuestra esencia”, afirma.
Por eso menciona como referencia las campañas que marcaron al país: Italia 90, la histórica participación juvenil en Egipto 2009 y la hazaña de Brasil 2014. Ninguna de ellas se construyó intentando jugar como España o Francia. Se construyeron entendiendo exactamente qué podía hacer Costa Rica y ejecutándolo mejor que nadie.
“Nosotros no somos España. Nosotros no somos Bélgica. Nosotros no somos Francia. Nosotros somos Costa Rica. El futbolista tico tiene que ver el Mundial de forma reflexiva”.
Para González, la lección más importante que deja este Mundial para Costa Rica no está en copiar lo que hacen las potencias. Está en observarlas para comprender que cada una triunfa siendo fiel a su propia identidad.
Y que el reto de la Tricolor, después de quedarse fuera de la fiesta mundialista, será encontrar nuevamente la suya.
El Mundial como laboratorio

Cuando Ronald González se siente a ver un partido del Mundial, probablemente estará observando cosas que la mayoría de aficionados ni siquiera notan.
Mientras millones de personas solo se enfocan en celebrar goles, el director de selecciones nacionales pone atención a otros detalles: cómo se organiza una defensa, cuánto retrocede un delantero para recuperar una pelota, cuál es el papel de los porteros en la construcción del juego o qué sistemas tácticos comienzan a imponerse entre las grandes potencias.
Hace algunos años observaba esos aspectos para comentarlos como analista o entrenador. Ahora lo hace con un objetivo distinto: identificar las tendencias que podrían marcar el rumbo del fútbol costarricense durante el próximo ciclo mundialista.
“Quiero ver qué es lo que se está jugando, qué es lo que se va a jugar y si hay alguna novedad en la parte técnica y táctica”, explica.
Por esa razón no tiene marcado un partido específico en el calendario. Más bien seleccionará encuentros de las selecciones que considera referencia para entender hacia dónde avanza el fútbol moderno. Francia, Inglaterra, Argentina, Brasil y España figuran entre sus principales focos de atención.
En Brasil, por ejemplo, le intriga especialmente la influencia que pueda tener Carlo Ancelotti. González sospecha que la selección sudamericana podría presentar una versión mucho más estructurada y pragmática de la que históricamente la caracterizó.
También seguirá de cerca el trabajo de técnicos como Thomas Tuchel, Roberto Martínez y Lionel Scaloni, buscando patrones que luego puedan trasladarse a los procesos de selecciones nacionales.
Pero el análisis no se limita a la cancha. González también observa con admiración la gigantesca maquinaria organizativa detrás de una Copa del Mundo repartida entre tres países. Desde la logística de los desplazamientos hasta los protocolos de emergencia, considera que hay lecciones valiosas para una federación pequeña como la costarricense.
Actualmente cursa una especialización de FIFA relacionada con gestión y organización deportiva, un tema que ha comenzado a mirar con otros ojos desde que asumió la dirección de selecciones.
“Me encantaría entender cómo coordinan algo tan inmenso. Todo esto se globalizó de tal forma que cambió completamente el fútbol de selecciones”.
González mira todo esto como una oportunidad para entender qué se está haciendo en las grandes potencias, qué tendencias llegaron para quedarse y cuáles de esas ideas podrían ayudar a que Costa Rica vuelva algún día al escenario que esta vez tendrá que observar desde afuera.
