Revista Dominical

Redes de proxenetismo y trata expanden tentáculos en barrios de San José mientras incrementan denuncias

En vecindarios de alto perfil económico y entre concurridos restaurantes, las organizaciones delictivas establecen, cada vez con mayor frecuencia, sus operaciones en la clandestinidad y el anonimato

Foto Alonso Tenorio
Foto Alonso Tenorio Alonso Tenorio

“¿Qué tal es Juliana? Se ve pequeña y flaca, ¿sí es apuntada?”... “Me gusta ese lugar, suben los estados de las chicas en la mañana y en la tarde”... Comentarios como estos circulan en foros de internet donde, a diario, mujeres son vendidas en San José.

Aunque no es un fenómeno nuevo, en el último año y medio las denuncias y reportes confidenciales sobre trata de personas con fines de explotación sexual y proxenetismo se duplicaron en la capital. Hoy, las redes de trata, cada vez más vinculadas al narcotráfico, dificultan la labor de las fundaciones que intentan rescatar a las víctimas, e infiltran, incluso, barrios adinerados y espacios cotidianos.

Algunas de las mujeres son jefas de hogar, mientras que otras ni siquiera son conscientes de que están siendo explotadas.

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