Cuando se le pregunta por el mejor futbolista en los 91 años de historia de Saprissa, Roberto Artavia no responde con un solo nombre. Prefiere construir una línea del tiempo de sus propios héroes, aquellos que admiró de niño, los que transformaron su manera de entender el fútbol y los que hoy, desde la presidencia del club, observa con una perspectiva distinta.
El primero que menciona es Mario “Catato” Cordero. Pero enseguida aparecen otros nombres que poblaron su juventud: Asdrúbal "Yuba" Paniagua y Hernán Morales..

“Uno soñaba con parecerse a ellos”, recuerda Artavia quien practicaba fútbol durante su adolescencia y adultez temprana, hasta que una lesión le afectó su pierna.
Para Artavia, el siguiente gran referente en la institución llegó muchos años después, con la irrupción de Walter “Paté” Centeno.
“Con Paté hubo una revolución. Empezó a ver la cancha como un espacio de muchísimas posibilidades. Él veía cosas que otros no veían y cambió la manera de entender el juego”, afirma.
Sin embargo, cuando aterriza en el presente considera que hay dos futbolistas imposibles de dejar por fuera de cualquier conversación sobre la grandeza del club.
El primero es Mariano Torres. “Por su talento exagerado, por su vistosidad y por su inteligencia dentro de la cancha. Mariano tiene una capacidad extraordinaria para entender el juego”, sostiene.
El segundo es Kendall Waston. Aunque reconoce su fortaleza defensiva, dice que el verdadero valor del zaguero se aprecia lejos de los reflectores. “No solo por su fiereza defensiva, sino por su liderazgo. Tenés que verlo en el camerino y cómo lidera. Ahí entendés realmente el peso que tiene para este equipo”, asegura.
“Así que si tuviera que decidirme, elegiría a los tres que han marcado el mediocampo: Yuba Paniagua, Paté Centeno y Mariano Torres”, agrega.

Las cuatro memorias que nunca olvidará
Más allá de los jugadores, Artavia también guarda partidos que, asegura, marcaron su vida como saprissista.
El primero ocurrió en 1969. “Nunca se me olvida el gol de Luis Chacón. Cartago era campeón virtual y, en el minuto 91, Luis Chacón le metió aquel gol famoso al Flaco Pérez. El domingo siguiente Cartago perdió y nosotros le ganamos 4 a 1 a San Carlos para ser campeones.”
La segunda memoria es, curiosamente, amarga. Artavia recuerda la final perdida ante Alajuelense por penales, cuando el empate llegó en los minutos finales y Odir Jacques, infalible durante toda la temporada, falló desde los once pasos.
“Es algo que se me quedó dando vueltas en la cabeza para siempre”, confiesa.
La tercera ocurrió a miles de kilómetros de Costa Rica. Artavia trabajaba en Alejandría, Egipto, cuando recibió por correo las páginas deportivas enviadas por su padre.
“Las abrí y salía ‘Hexacampeonato’. La foto decía: ‘Real Madrid en España, Saprissa en Costa Rica: seis veces campeón’. Nunca se me olvida ese momento.”
La última imagen que conserva intacta es mucho más reciente: la final en el estadio Alejandro Morera Soto en la que Saprissa remontó con nueve jugadores gracias al recordado gol de Gerald Drummond.

“Fue un partido apoteósico. Les dimos vuelta con nueve hombres en Alajuela, que además es una cancha dificilísima para todo el mundo”, concluye.
