La Defensoría de los Habitantes de Costa Rica enfrenta hoy la paradoja más incómoda de lLa Defensoría de los Habitantes recibe cerca de 29.000 denuncias al año y su trabajo va mucho más allá de investigar quejas contra instituciones públicas. Según su jerarca, Angie Cruickshank, la entidad también promueve derechos humanos, capacita funcionarios y busca prevenir violaciones antes de que ocurran.
"El rol de las defensorías como institución nacional de derechos humanos es de promoción, de educación y de sensibilización“, afirmó. Como ejemplo, señaló que solo el año pasado impartieron 200 capacitaciones, en su mayoría dirigidas a instituciones públicas y al Poder Judicial, además de desarrollar una plataforma virtual para ampliar el acceso a ese conocimiento.
Cruickshank explicó que la Defensoría interviene cuando una persona considera que una institución pública vulneró alguno de sus derechos fundamentales. Los casos más frecuentes corresponden al área de igualdad y no discriminación, especialmente denuncias de personas migrantes y privadas de libertad relacionadas con acceso a la salud y trato digno.
El segundo gran bloque de casos está vinculado con la atención en la Caja Costarricense de Seguro Social, principalmente por listas de espera. También reciben reclamos relacionados con el Instituto Mixto de Ayuda Social (IMAS), personas con discapacidad, licencias de cuido y problemas en el sistema educativo, como infraestructura y denuncias por hostigamiento sexual.

"Son unas 29 mil denuncias anuales que son atendidas con toda la prontitud. El presupuesto de la defensoría es uno de los más bajos de la administración pública: el porcentaje del presupuesto nacional 2026 el porcentaje de la Defensoría es 0,0488%“, explica la defensora.
La institución también apuesta por acercar sus servicios a las comunidades. Actualmente cuenta con seis oficinas regionales, incluida la sede central en San José, y desarrolla un plan para fortalecer su presencia territorial.
"Queremos que las personas no sientan que tienen que venir a la Defensoría, sino que la Defensoría está presente en los territorios“, sostuvo Cruickshank, quien aseguró que trabajan de la mano con organizaciones comunales para acercar la defensa de los derechos a la ciudadanía.
Para la defensora, la existencia de este órgano es indispensable en una democracia. “Una democracia sin derechos humanos no es una democracia. El Estado debe colocar a las personas en el centro de su gestión y garantizar mecanismos efectivos para proteger sus derechos cuando son vulnerados”, finaliza.
Puede leer la conversación completa con la defensora en este enlace.
