Revista Dominical

No sufra por el futuro: así es posible (siendo realistas) vivir sin las preocupaciones que dejó el 2020

Muchos ven este año como un inicio en el que quieren dejar la mochila en la que cargaban todas las angustias e incertidumbres del 2020. Para arrancar el 2021 con el pie derecho, conversamos con especialistas que brindan tips para vivir el día a día sin afanarse y estar pensando inconscientemente (y muchas veces en negativo) en lo que va a pasar mañana o en un mes

Muchos quisieron ver el cambio de año como un milagro. Los memes y los mensajes con una larga y sentida dedicatoria al 2020 empezaron a aparecer. Para muchos fue un año terrible, pues perdieron a sus seres queridos. El mundo también se detuvo para todos: se cancelaron los viajes, las fiestas y las reuniones sociales con los seres queridos.

Muchos quisieron ver el cambio de año como un milagro. Algunos pensaron que con los últimos 60 segundos del año 2020 también iban a desaparecer los problemas.

Si decidimos verlo con racionalidad, sabemos que la pandemia, que tanto daño causó en la salud y en las finanzas de los costarricenses y el mundo, aún continúa entre nosotros. Por suerte ya hay vacuna, pero siendo realistas aún falta mucho para que todo acabe. Aún así es posible visualizar este 2021 como un año en el que todo cambie para bien y, según especialistas en psicoanálisis y psicología, esto es posible desde cada uno: las preocupaciones que trajo el 2020 sí se pueden quedar atrás.

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Francisca, una chica a quién protegemos su identidad porque así lo pidió, está al final de sus 20 y ella decidió asistir a terapia psicológica para vivir mejor, para disfrutar el presente y dejar atrás tanta angustia que el año de la pandemia sembró en su vida.

Esta chica trabaja en el área de estadísticas de un banco y se cansó de tener miedo: de pensar en un futuro en el que la podrían despedir o vivir en los recuerdos de una relación sentimental que no fructificó por el distanciamiento social al que estamos obligados por la pandemia.

Francisca no podía dejar de preocuparse por el mañana y creyó que después de comerse las 12 uvas, usar calzones amarillos y salir a dar vueltas con la maleta el 31 de diciembre del 2020, todo mejoraría como por arte de magia. Luego entendió que eso era posible pero solo desde sí misma.

Si en meses pasados ha vivido (al igual que Francisca) entre la incertidumbre o el temor por lo que pueda pasar mañana, o simplemente desea un mejor 2021, presentamos este artículo en el que reunimos los consejos del psicoanalista Daniel Retana y la licenciada en Psicología Carolina Porras. Ellos compartieron tips para vivir el día a día sin estar pensando demasiado en el pasado y dejar de sufrir por un futuro que en este momento es inexistente.

¿Cómo dejar atrás las preocupaciones por el 2020?

El psicoanalista Daniel Retana confirma que, efectivamente, muchas personas ven el cambio de año como si fuera “una varita mágica para cambiar las cosas”, donde se asume que “el nuevo año será mi año”.

También cuenta que uno de los principales motivos de consulta psicoterapéutica tienen que ver con la anticipación del futuro y por vivir con “sufrimiento anticipado”. Una de las recomendaciones que comparte el especialista para vivir el día a día sin angustiarse por el mañana es estar más conscientes de lo que ocurre en cada uno.

“Me refiero a momentos en los que la mente suele estar agitada, ocupada en pensamientos recurrentes, automáticos y comparándonos con los demás, pensando que hay personas viviendo en mejores casas y teniendo mejores trabajos y que aquí la pasamos mal”, menciona.

En estas situaciones, cuando la mente divaga, el psicoterapeuta dice que hay que prestar atención a lo que se está pensando.

“Hay que enfocarse y tratar de estar atento, recuperar la atención cuando la mente divaga. El primer paso es estar conscientes de las causas que nos impiden estar en el momento presente.

”Cuando hay fallas en esto y la persona no está consciente aparecen cuadros ansiosos, depresivos, trastornos de sueño y alimenticios porque la persona pierde el control de sus pensamientos”, explica. El psicoanalista enfatiza en que nunca se deja de pensar, pero que lo importante es invertir la energía en los pensamientos que se quieren.

Vivir con más tranquilidad

Retana indica que si algo dejó esta pandemia es aprender a que no podemos tener el control de todo y que eso no es malo. Una de las herramientas que ofrece para vivir con mayor serenidad es reconocer justo eso: no podemos tener todo bajo nuestro dominio.

Otra recomendación a implementar, dice, es trabajar en la inteligencia emocional.

“Los seres humanos tendemos a ser impulsivos. Nos dejamos llevar por emociones: sean de miedo, ira, tristeza, alegría u otras. Es importante aprender inteligencia emocional para reflexionar y poder desarrollar más autocontrol de nuestras emociones. Siempre he dicho que el que reacciona pierde y el que responde gana. En otras palabras: si reaccionamos en el momento nuestra respuesta va a ser menos reflexionada, mientras que con una respuesta más racional puedo manejar mejor la situación. Por ejemplo: si me quedé sin trabajo y entro en crisis empiezo a tener pensamientos negativos, mientras que si decido replantear la situación es importante porque voy a pensar en todas las familias que han podido reinventarse. Hay que aprender inteligencia emocional”, añade.

Una sugerencia adicional es no negar la realidad, incluyendo las situaciones que se consideran menos favorables.

“Hay que aceptar las cosas que sucedieron en el 2020, incluyendo lo negativo. Ese es un paso fundamental para tener salud mental (...). No es conformarme con esas cosas, es decir que pasó y no lo puedo evitar. Tengo que aprender. Sin poner una etiqueta negativa o positiva”, explica.

Una cuarta recomendación es cuidarse de las expectativas, de aquellas ideas preconcebidas de cómo se cree que será este nuevo año.

“Ser positivo es importante pero a veces hay quienes sufren por las expectativas tan altas que se tienen. Hay que deshacerse de esas ideas pensando de que el nuevo año será el mejor de mi vida. Y no, en el nuevo año tengo la responsabilidad de cuidarme al igual que lo hice el año que pasó y de desarrollar actividades para tener una buena salud mental.

”A veces la gente utiliza el positivismo para evadir la realidad, diciendo que el nuevo año va a ser fenomenal, que voy a lograr todas mis metas, y está bien pero le estamos poniendo mucha expectativa a algo que depende muchísimo de nosotros. Eso afecta mucho a las personas a final de año, sufren depresión temporal porque no lograron nada. Dicen que no lograron nada, que fue un desastre, que no logran nada de lo que se proponen en la vida y es porque muchas veces establecemos metas sobredimensionadas”, afirma.

El cuidado físico también tiene protagonismo. La parte física va a aportar a la esfera psicológica, por esto es importante tener una práctica de ejercicio y una sana alimentación. El especialista recalca que una mente sana descansa en un cuerpo sano.

“Una nueva filosofía que se está usando en varias líneas psicológicas dice que no hay que cambiar para ver un resultado. Como la gente que dice que va a hacer ejercicio para bajar de peso o que va a comer bien para verse mejor, o que van a dejar de pensar tanto para dormir mejor. En esos casos solo se busca un resultado y se dice que las personas cuando cambian por resultados son poco perdurables, mientras que cuando cambian por identidad las personas empiezan a cambiar hábitos para verse de la manera que se han visualizado. No es solo cambiar para ver un resultado, sino hacerlo para ser la persona que quiero ser”, explica Daniel Retana, quien es autor del libro Qué tiene que ver Dios con mis emociones.

Disfrutar el presente

Si su deseo es dejar atrás lo que le angustió en el 2020 y aspira a un 2021 sin preocuparse excesivamente por lo que vendrá, hay una regla de oro que la licenciada en Psicología, Carolina Porras menciona: hay que aprender las lecciones y en lugar de acumular fracasos se deben coleccionar aprendizajes.

“Hay que dejar de culparse. A veces queremos empezar algo pero no hemos aprendido lecciones más allá de culpa y errores. Lo bueno de cerrar el año es aprender de lecciones.

Verlas como un fracaso no da confianza para emprender un nuevo año.

“El nivel de conciencia del 2020 no será el mismo del 2021. No es justo que nos culpemos porque no éramos las mismas personas. Es algo muy importante. También es importante tener metas realistas”, dice Porras.

La psicóloga hace énfasis en las metas realizables. Explica que en el éxtasis del momento, hay quienes se ponen metas irreales al creer que un año nuevo es el reflejo de una vida nueva, .

“Dicen que después de vivir un año remalo, que entonces en el 2021 harán lo que no lograron en el 2020 y a eso le suman las metas del nuevo año. Hay que serenarse.

”Es agarrar la meta e ir de poquitos. Hay que recordar que somos seres integrales: padres, hijos, amigos, colaboradores, hay que cumplir muchas otras cosas aparte de las metas. Eso es parte del realismo”, explica.

Una forma de sentirse motivado en este arranque es celebrar los logros, incluso los pequeños.

“A veces nos damos durísimo cuando no logramos lo que teníamos esperado. No nos han enseñado a celebrar los pequeños triunfos, solo los magníficos”, dice.

Carolina Porras destaca el valor de vivir el hoy, el presente. Considera que el pasado es una ilusión que no se puede reproducir más; por otro lado, el futuro es incierto, por ello invita al disfrute del “aquí y ahora”.

“No nos podemos dar cuenta de lo que nos está pasando porque no vivimos en el presente, porque pensamos en un futuro incierto que no existe o en un pasado que ahora es fantasía. Entonces paso amargada porque no tengo el carro que tenía antes o porque no tenemos la pareja que queremos. Si algo nos enseñó la pandemia es que no tenemos nada seguro. Ahora hay restricción y todo el mundo creyó que esto había pasado. Si nosotros abrimos los ojos nos damos cuenta de que más allá de estarnos preocupando, tenemos que vivir el presente. No sé si mañana estaré en una unidad de cuidados intensivos, por eso podemos vivir en ansiedad absoluta o vivir el momento”, explica Carolina Porras, quien dice que hay que disfrutar de los momentos que están ocurriendo: del sabor del helado que se comparte con un ser querido o incluso del agua tibia durante un baño.

¿Le has puesto atención a esos detalles?

La psicóloga continuó: “El presente está sucediendo. Después no se puede disfrutar igual. A veces creemos que disfrutamos y lo que hacemos es que vivimos de recuerdos. También nos perdemos del viaje, se pasa solo pensando que no me dé covid y no me doy cuenta de las enseñanzas que todo me ha dejado, que tengo familia, trabajo o que lo perdí y me di cuenta de los amigos reales con los que cuento”.

Consejos para un 2021 sin afán por el futuro

Carolina coincide con Daniel: es importante tener el control de los pensamientos para vivir conectados con el ahora.

“Tenemos que estar conectados. Andamos pensando en qué hice aquí, qué tengo que hacer, y no estoy conectada a mis pensamientos y a veces paso pensando cosas sin darme cuenta. Vas en el carro y llegaste al destino y no aprovechás el recorrido. Hay que vivir el día a día.

“Muchas veces bajás tu rendimiento, te deprimís por pura expectativa de que te van a despedir imaginando escenarios. Hay personas que preparan el cuerpo para sufrir. Vivir el presente es sentirlo, saborearlo y escucharlo”, enfatiza la psicóloga.

Un consejo adicional es prestar atención a las personas que tenemos alrededor, analizar de “qué te alimentás a nivel emocional” e incluso si pasás consumiendo contenidos que te impactan negativamente.

“Hay gente con la que hablás y te da un panorama terrible. Hay que evaluar de quién te rodeas”, dice.

Ser feliz. Ese consejo que tanto escuchamos pero que no siempre ponemos a andar, es otra de las herramientas que la psicóloga brinda. Recomienda prestar atención a aquello que te apasiona: sentarse y cuestionar qué te da felicidad.

“La gente ha perdido su conexión con la felicidad y la pasión. Tener vivos estos pensamientos nos hace experimentar más el presente porque se vive ahí. En tiempos de tanto estrés (por el coronavirus) es satisfactorio hacer algo que te hace feliz. No tenés familia ni amigos cerca, no vas a los lugares que ibas, entonces sentimos la humanidad a través de nosotros mismos, pero a veces ni la sentimos por nosotros porque estamos desconectados”.

Detenerse y agradecer son otras dos sugerencias que la psicóloga considera harán bien en este nuevo año (y siempre). Dice que ejecutando el agradecimiento las personas empiezan a sentirse dichosas.

“Hay que encontrar espacios para agradecer. No todo el mundo tiene lo que yo. (Antes de la pandemia) Vivíamos en un corre corre y se daban por sentado muchas cosas. Agradecer activa ciertas partes del cerebro y se produce plenitud.

“Creo que todos tenemos una misión de venir a ser felices. Mentira que usted nace con misiones de ser infeliz”, dijo Porras, quien además de psicóloga es especialista en empoderamiento femenino.

De cerca

Si te interesa contactar a los especialistas o seguir su contenido en redes sociales, estos son sus contactos.

Psicóloga Carolina Porras (Facebook). Teléfono: 8812-6174.

Daniel Retana- psicólogo (Facebook) y psicodaniretana (en Instagram). Él también cuenta con un canal de YouTube en el que aparece con el mismo usuario que en Facebook. Allí comparte temas relacionados con terapia de pareja.

Fernanda Matarrita Chaves

Periodista y Licenciada en Comunicación de Mercadeo de la Universidad Latina de Costa Rica.