
Entre la multitud de los aficionados a la selección de la República Democrática del Congo, uno se levanta y sobresale, no solo porque se ve más alto que el resto, sino porque permanece congelado mientras luce un traje entero de color celeste, azul chillón o amarillo pastel. Ese que se erige entre el público, es el espíritu de Patrice Lumumba, el primer hombre en ser electo primer ministro luego de que Congo se independizara de la Bélgica colonialista.
Lumumba fue un líder independentista congoleño del que solo quedó un diente de oro, luego de que fuera asesinado a tiros por un pelotón de fusilamiento en 1961, con apenas 35 años. El homicidio del líder político contó con el respaldo de la antigua potencia colonial Bélgica y, según diversas fuentes, de los cuerpos de inteligencia de Estados Unidos.
Aunque el cuerpo de Lumumba nunca apareció, una figura muy similar a la suya se levantó durante todos los partidos que disputó la selección de Congo en la ruta hacia el Mundial 2026, en la que eliminó a combinados tan potentes como Camerún, Nigeria o Jamaica.
Ese que permanece inmóvil en medio de las masas es el aficionado congoleño Michel Kuka Mboladinga. Cada vez que Los Leopardos jugaba, Michel se convertía en una estatua viviende de Lumumba, héroe de la independencia del Congo.

En cada uno de los partidos, Mbolalinga, personificando a Lumumba, se subió a uno de los asientos para sobresalir y levantó la mano derecha, haciendo el clásico saludo del ex primer ministro congoleño. Una pose solemne enmarcada en un traje chillón que llamó la atención de todas las cámaras.
La pose de Mboladinga se inspira en una estatua de Lumumba instalada en Kinshasa, capital de Congo.
A su vez, la estatua se inspira en un discurso contundente pronunciado por el líder congoleño contra el racismo de los colonos belgas el 30 de junio de 1960, día de la proclamación de la independencia del antiguo Congo propiedad de Bélgica.
Solo 75 días después, Lumumba fue derrocado, y unos meses más tarde asesinado, el 17 de enero de 1961, a manos de mercenarios belgas y separatistas de la región de Alto Katanga. Su cuerpo, disuelto en ácido, nunca llegó a ser encontrado, aunque su leyenda no hizo más que crecer.
Michel Kuka Mboladinga apoyó a Congo en todos sus partidos y el combinado africano, finalmente, clasificó al mundial tras eliminar a Jamaica en la repesca. Lo que nadie sospechaba es que Mboladinga también llevaría el espíritu de Lumumba a norteamérica.
Michel fue incluido oficialmente dentro de la delegación que acompañó al equipo durante la Copa Mundial. Esto se dio luego de una petición de los propios jugadores al presidente del Congo, Félix Tshisekedi, quien aprobó cubrir todos los gastos para que Mboladinga.

¿Quién era Lumumba, líder asesinado en plena Guerra Fría?
Patrice Lumumba era un líder político incómodo. Nació en un Congo colonia belga, luego de una educación privilegiada, se convirtió en un líder por la independencia, algo que no cayó bien en la corona belga, que lo hizo pasar por prisión en 1960.
En junio de 1960 Bélgica otorgó la independencia a Congo con la condición de que el nóvel país africano asumiera toda la deuda externa belga. Patrice Émery Lumumba, de 34 años, se convirtió en el primer primer ministro del Congo independiente.
Pero este joven, que era venerado en todo África como representante de la liberación de los pueblos, ya era un objetivo. En sus impresionantes discursos denunció los abusos, la esclavitud y las masacres perpetradas por Bélgica; pero la corona se sintió humillada.
Finalmente, Lumumba fue detenido en diciembre de 1960 y asesinado el 17 de enero de 1961, en el contexto de la Guerra Fría y el deseo belga de mantener el control sobre un territorio 77 veces más grande que el propio.
Al final, para asesinar a Lumumba y sus acompañantes se conjugaron fuerzas belgas y norteamericanas. En medio de la “guerra contra el comunismo”, Estados Unidos habría apoyado la eliminación de un líder visionario, que apoyaba la educación y la igualdad, y se oponía a la división racial y la explotación africana. Los estadounidenses temían un posible giro del país hacia la Unión Soviética.

Según reseña un artículo de la cadena británica BBC, el cuerpo de Lumumba fue enterrado en una tumba poco profunda, luego desenterrado y transportado 200 kilómetros para ser enterrado nuevamente. Después fue exhumado y luego cortado en pedazos. Finalmente lo disolvieron en ácido y solo quedó su diente.
“El entonces comisario de la policía belga, Gerard Soete, quien supervisó y participó en la destrucción de los restos, tomó el diente, según admitió más tarde”, detalla la BBC.
No fue hasta casi 40 años después, en 1999, que reconoció públicamente que había estado involucrado y que todavía tenía un diente en su poder. Soete dijo que quedó un segundo diente, así como dos dedos, pero nunca aparecieron.
Este caso sigue suponiendo una de las páginas más oscuras de las relaciones entre Bélgica y su antigua colonia.

