
Ahora que el Mundial del 2026 vuelve a reunir a millones de aficionados alrededor del planeta, habrá historias inevitables sobre goles, figuras y momentos memorables. Sin embargo, una de las anécdotas más sorprendentes de la historia de los mundiales ocurrió mucho antes de que empezara un partido.
En marzo de 1966, cuatro meses antes de que Inglaterra organizara la Copa del Mundo, la Jules Rimet —el trofeo que se entregaba entonces al campeón del Mundial— fue robada en Londres.
La copa formaba parte de una exhibición pública en el Westminster Central Hall. A pesar de la seguridad del lugar, alguien logró abrir la vitrina donde estaba expuesta y llevársela.
Naturalmente, el robo causó conmoción inmediata. Inglaterra estaba a punto de recibir el evento deportivo más importante del planeta y el símbolo principal del torneo había desaparecido.
La policía inició una intensa búsqueda. Hubo pistas falsas, intentos de extorsión y varios sospechosos, pero durante una semana nadie supo dónde estaba el trofeo. La situación era tan delicada que las autoridades llegaron a contemplar la posibilidad de fabricar una réplica si la copa no aparecía antes del Mundial.
Una solución inesperada

El 27 de marzo, David Corbett salió a pasear a su perro Pickles por una zona residencial del sur de Londres. Durante el recorrido, el animal se interesó por un paquete escondido entre unos arbustos junto a un automóvil estacionado.
Corbett decidió revisar qué había encontrado su mascota. El paquete estaba envuelto en papel periódico y atado con una cuerda. Cuando lo abrió parcialmente descubrió que contenía la desaparecida Copa del Mundo.
La policía verificó el hallazgo y confirmó que se trataba de la Jules Rimet robada días antes.
La noticia dio la vuelta al mundo, y cómo no: el trofeo había aparecido gracias al olfato de un perro mestizo que hasta entonces era completamente desconocido.
Pickles pasó de ser una mascota más a convertirse en una celebridad nacional. Apareció en periódicos, programas de televisión y actos públicos. Recibió premios, una provisión de alimento para perros durante un año y hasta participó en una película británica.
Mientras tanto, el Mundial pudo celebrarse con normalidad. Meses después, Inglaterra derrotó a Alemania Occidental en la final disputada en Wembley y levantó precisamente el trofeo que Pickles había ayudado a recuperar.
Aunque el perro murió un año más tarde, su historia nunca fue olvidada. Con el paso de las décadas se convirtió en una de las leyendas más curiosas asociadas a la Copa del Mundo.
¿Habrá algún otro personaje que sin anotar goles haya tocado la Copa del Mundo y sea recordado por siempre? Al menos, es difícil pensar en otro cuadrúpedo peludo como Pickles.
