Revista Dominical

‘La aberrante belleza de la castellanización’: para qué escribir ‘blue jeans’ si tenemos bluyín

Sí. “Jeans” es un término sin gracia. Sí. Decir “vaqueros” crea una nausea gramatical un tanto hipnotizante. ¡Pero cualquier palabra es una papa sin sal al lado de la poesía que exhala “bluyín”! ¡Oh! Qué éxtasis es declamar ese inocente “blu” parido de una vaga pronunciación del inglés

Ilustración de la Tinta Fresca del 13 de octubre. Ilustración: Isabella Mora
Ilustración de la Tinta Fresca del 13 de octubre. Ilustración: Isabella Mora
Ilustración de la Tinta Fresca del 13 de octubre. Ilustración: Isabella Mora Ilustración de la Tinta Fresca del 13 de octubre. Ilustración: Isabella Mora

Tras mi autoimpuesta necesidad (y necedad) de eludir los anglicismos a toda costa, descubrí la hermosa traducción de la palabra “winch”; ese torno de cuerdas que se utiliza para arrastrar pesos pesados.

Cabrestante. Sí. Como “cabra” y “restante”. Tal vez, se pudo llamar “cabrestrante” para mantener un ritmo con las erres, pero los académicos se decantaron por darle la espalda a la poesía con tal de elevar las posibilidades que ofrece la escala evolutiva gramatical.

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