Rafael Pacheco (rpacheco@nacion.com). 5 abril
Los rasantes rayos del sol matutino descubren un paisaje que augura tiempos mejores y ajenos a la escasez. Foto Rafael Pacheco
Los rasantes rayos del sol matutino descubren un paisaje que augura tiempos mejores y ajenos a la escasez. Foto Rafael Pacheco

Las primeras horas del día en la zona norte de Cartago, iluminadas con los primeros rayos de luz llegan como un esperanzador panorama de un futuro mejor, en medio de la emergencia por el covid-19.

El paisaje apreciado desde lejos promete llevarnos más lejos. La vista se esfuerza por abarcarlo todo en un instante, pero termina entendiendo que no es tan fácil como lo supone.

Y claro, después el ojo se pone más selectivo y los detalles entusiasman hasta al más escéptico. Los pastizales se renuevan y el ganado se abastece para luego retribuir con su crema y nata. Las trojas y casas en lontananza nos remiten a quienes cuidan los cultivos a su alrededor.

Desde muy temprano los agricultores de San Juan de Chicuá se trasladan a las fincas para atender sus cultivos con esmero y dedicación. Su jornada, como de costumbre, empieza a las 6:00 a.m. y termina a las 2 de la tarde. Foto Rafael Pacheco
Desde muy temprano los agricultores de San Juan de Chicuá se trasladan a las fincas para atender sus cultivos con esmero y dedicación. Su jornada, como de costumbre, empieza a las 6:00 a.m. y termina a las 2 de la tarde. Foto Rafael Pacheco

Entonces uno se acerca y ahí están los sembradios de cebolla, papa, zanahoria, repollo, coliflor o brócoli, y también sus celosos cuidadores, campesinos que se empeñan en llevar a buen final los cultivos.

Algunos recogen las cosechas plantadas desde meses atráotros se esmeran en atenciones hacia las plantaciones que recién emergen pero que garantizan alimento para más adelante. Y en medio del verdor predominante destacan los terrenos polvorientos donde labriegos preparan la siembra que dará frutos cuatro meses más adelante.

Unos marcan los surcos, otros depositan la semilla y otros la tapan. Ahora habrá que cuidar el cultivo durante aproximadamente cuatro meses para recoger las papas que muchos saborearán. Foto Rafael Pacheco
Unos marcan los surcos, otros depositan la semilla y otros la tapan. Ahora habrá que cuidar el cultivo durante aproximadamente cuatro meses para recoger las papas que muchos saborearán. Foto Rafael Pacheco

Pocos como ellos para acatar las recomendaciones sanitarias por el nuevo coronavirus.

Sin embargo, tienen licencia para salir a trabajar y por dicha lo hacen porque nos garantizan que los alimentos no escasearán.

“Tenemos que hacerlo” afirman. Pero en el terreno guardan prudencial distancia, los saludos de contacto físico quedaron en el olvido y siguen un escrupuloso ritual de higiene antes de ingresar a la casa cuando regresan del campo.

Cristóbal Madrigal Cubero, Rafael Garita Gómez y Henry Granados Aguilar, desyerbaban un corte de cebolla. Trabajan con gusto, pero le piden a la gente de la ciudad que se quede en casa, “no tienen por qué exponerse ni exponer a los demás”. Foto Rafael Pacheco
Cristóbal Madrigal Cubero, Rafael Garita Gómez y Henry Granados Aguilar, desyerbaban un corte de cebolla. Trabajan con gusto, pero le piden a la gente de la ciudad que se quede en casa, “no tienen por qué exponerse ni exponer a los demás”. Foto Rafael Pacheco
Las cosechas no se pueden perder. Estos hombres recogían zanahorias por la mañana y por la tarde debían lavarlas y empacarlas, bajo estrictos controles de higiene, para enviarlas al mercado. Foto Rafael Pacheco
Las cosechas no se pueden perder. Estos hombres recogían zanahorias por la mañana y por la tarde debían lavarlas y empacarlas, bajo estrictos controles de higiene, para enviarlas al mercado. Foto Rafael Pacheco
Los productores no cesan sus labores, con lo cual se garantiza la existencia de verduras y hortalizas. Gustavo, Edward y John Víquez atomizaban un papal. Foto Rafael Pacheco
Los productores no cesan sus labores, con lo cual se garantiza la existencia de verduras y hortalizas. Gustavo, Edward y John Víquez atomizaban un papal. Foto Rafael Pacheco
La otra actividad importante en la zona es la producción de leche. Los vaqueros tampoco se quedan en casa porque deben hacer el ordeño dos veces por día y estar atentos a los demás cuidados del ganado. Foto Rafael Pacheco
La otra actividad importante en la zona es la producción de leche. Los vaqueros tampoco se quedan en casa porque deben hacer el ordeño dos veces por día y estar atentos a los demás cuidados del ganado. Foto Rafael Pacheco
La producción se sigue dando, pero también hay que llevarla a la ciudad. Este camión recolector de leche circulaba muy cerca del volcán Irazú, a las 6:42 a.m. del pasado 27 de marzo. Foto Rafael Pacheco
La producción se sigue dando, pero también hay que llevarla a la ciudad. Este camión recolector de leche circulaba muy cerca del volcán Irazú, a las 6:42 a.m. del pasado 27 de marzo. Foto Rafael Pacheco