Revista Dominical

Especial 70 aniversario: La vida y la TV en tonos sepia

Estas siete décadas de televisión a la tica dejan recuerdos imborrables en la memoria de los telespectadores con programas que marcaron el corazón de un pueblo.

"Mire a la lucecita roja y dígame, ¿qué va a hacer: cantar, bailar o recitar?".

Escuchar esta frase de inmediato transporta a muchos a una época en la que la televisión era en blanco y negro, en la que había que mover con ansias la antena para tratar de mejorar la señal del televisor o turnarse para ver quién se levantaba a cambiar el canal, pues no existían –ni en sueños– los controles remotos.

La televisión por cable y mucho menos Internet habían hecho su entrada triunfal a la pantalla chica para esa época, pero éramos felices porque, aunque no hubiera muchas opciones para elegir, esa televisión era nuestra.

Eran los días de programas como Chungalandia, Fantástico, Recreo Grande y muchos otros más que hoy son solo un dulce recuerdo en la mente de varias generaciones de costarricenses.

Es más, probablemente tenga usted algún familiar que haya participado en uno de estos espacios y que guarde como un momento imborrable esa probadita de la fama. “Te vi en la tele”, lo molestaban cuando se lo topaban en la calle, no existían entonces (afortunadamente) las redes sociales.

Hagamos un repaso por algunas de esas producciones nacionales que hoy nos provocan sonrisas y añoranzas.

Chungalandia

En un reino no muy lejano, y durante casi dos décadas, cientos de niños tenían la ilusión de salir en tele y para eso abarrotaban los estudios desde los cuales se transmitía a diario el programa infantil dirigido por Chungaleta, cuyo nombre real era Antonio Menéndez.

Durante la década de los 60 y 70, no hubo chiquillo que no soñara con ir a participar al programa para ganarse una de las cotizadas bolsas con regalos que contenían confites, galletas y otros productos patrocinadores.

Pero, sin duda, la meta de todos era ser coronado como rey o reina por un día en el reino de Chungalandia y tener el honor de sentarse en el imponente trono, sostener el cetro y ponerse la corona y capa. Venían niños de todos los rincones del país y de todas las esferas sociales. Éramos todos más igualiticos.

El carisma y cariño que tenía Chungaleta para con los pequeños convirtió al programa en un éxito. Son innumerables las historias de niños a los que se les olvidaba la canción o el baile que tanto habían ensayado en casa o simplemente se quedaban petrificados ante las cámaras. Con gran paciencia y afecto, el conductor siempre los felicitaba y les entregaba la ansiada bolsa de premios.

También estaba Kattia la fea, personaje que se ganó la estima de quienes asistían a Chungalandia y quienes la veían casi como un miembro más de sus familias.

El programa pasó por varios canales a lo largo de su existencia, pero donde permanece imborrable es la memoria de todos aquellos niños que hoy son adultos y que, gracias a su participación, hoy tienen una divertida anécdota que contar.

Recreo Grande

Otro de los programas infantiles más recordados y de mayor duración en la pantalla fue el dirigido por la inolvidable Tía Flory.

Ella –Flory Chaves (qdDg)– era un miembro más de todas las familias de Costa Rica, por eso le encantaba que le dijeran tía, según reconoció esta maestra de preescolar en una entrevista con este diario en 1987. “Era un programa hecho con amor por los niños de Costa Rica”, afirmó.

Vestida de hada madrina con su varita mágica llevó dulzura a quienes la acompañaban en el estudio y a quienes la observaban desde casa cada sábado.Todo el país la acompañó en las buenas y en las malas, ya que así como hizo reír a generaciones de pequeños con sus cuentos y dinámicas, el país entero lloró con la muerte de su hijo Juan Gabriel, víctima del cáncer en 1991. Tenía ocho años. El pequeño se había ganado el corazón de la gente por sus extrovertidas participaciones en el programa.

Recreo Grande salió por primera vez al aire en marzo de 1976 y se mantuvo por décadas en las que experimentó varias transformaciones. La más reciente fue RG Elementos, que se despidió de la pantalla chica el año pasado.

Fantástico

Durante la segunda mitad de los años ochenta y buena parte de los 90, el programa de variedades y entretenimiento Fantástico, de Canal 7, se consagró en el gusto del público.

La revista Viva incluso registró en sus páginas el momento en que este programa se colocó en el primer lugar de audiencia superando al fútbol nacional, una tarea nada sencilla en nuestro país, entonces y hasta nuestros días.

Las tardes del domingo eran innegablemente de Fantástico. Con sus concursos, música en vivo y buen humor se ganaron un lugar especial en el corazón de los costarricenses.

El trío animador conformado por Rodrigo Sánchez (ya fallecido), Leonardo Perucci y Adriana Vargas hicieron el deleite de los telespectadores.

Entre los concursos más recordados está el de Los piratas del ritmo, en el que las parejas iban bailando distintos ritmos y una a una las iban eliminando hasta definir el ganador.

En medio de la moda ochentera, las parejas sacudían sus cuerpos a más no poder con tal de evitar que les tocaran la espalda, señal inequívoca de que su suerte había acabado.

Deletreando con Jack's era otro de los concursos más célebres. Cómo olvidar a aquellos niños diciendo letra por letra las palabras más ocultas del diccionario. Si ellos sudaban en el estudio, en la casa no nos quedábamos atrás.

Las grandes figuras de la música de entonces que visitaban nuestro país también pasaban por el escenario de Fantástico. Alberto Vázquez, La Sonora Santanera, Pablo Ruiz y muchos más, le cantaron al público tico desde la pantalla de su televisor.

Durante seis horas el programa lograba captar la atención del público con personajes como Mongo Mongo, el inquieto gorila en patines que aterrorizaba a Adriana Vargas y también fue la plataforma que popularizó a Miguel Coco Mora y su pandilla formada por Yiyo, Yoyo y la pizpireta doña Yaya.

Teleclub

Con 54 años al aire, el programa dirigido por Inés Sánchez de Revuelta es toda una institución de la televisión costarricense.

Este espacio está dirigido, en especial, a las amas de casa, pero quienes crecieron en los 70 y 80 aprendieron de cocina, manualidades, nutrición, medicina y hasta a hacer origami, ya que era imposible no verlo en la tarde después de clases.

La japonesa Katsuko era la encargada de esparcir entre nuestros ojos la interesante cultura nipona.

Al igual que ella, expertos de las más diversas áreas conversaron con la anfitriona y atendieron las consultas de los telespectadores vía telefónica, siempre bajo el lema que caracterizó a Teleclub: “Para y por la familia”, según las páginas de este diario.

Sánchez recibió dos distinciones por parte de los premios Guinness, el primero como el programa educativo más longevo y otro galardón por ser la presentadora de un programa educativo con mayor cantidad de años al aire en todo el mundo.

Actualmente se transmite por Xpert TV, canal 33, a las 3 p. m.

La Rueda de la Fortuna

En mayo de 1988 nació una nueva oportunidad para quienes querían probar su suerte en el desaparecido canal 2.

Bajo la conducción de Manuel Fresno, cada sábado un grupo de concursantes iban a girar la rueda con la esperanza de ganarse un jugoso premio.

Llegaban personas de todas partes del país. Había que tener buena suerte para poder ir a girar la apetecida rueda. A uno le tenían que salir tres dibujos con la rueda de la fortuna al raspar los tiquetes de lotería instantánea.

Una de las afortunadas fue Hilda Mora, quien con solo invertir 50 colones en la compra de una raspadita fue a jugar al programa y se ganó 15 millones, el mayor premio que se había entregado hasta esa fecha, según reportó este diario en una nota publicada en Viva el 18 de febrero de 1989.

Este programa de la Junta de Protección Social se mantiene hasta la fecha. Tras un paso por canal 7, actualmente se transmite en el estatal canal 13.

La Dulce Vida

El gracioso de la familia también tuvo su turno de brillar en la pantalla chica por medio del programa La Dulce Vida.

Transmitido por canal 2, el programa en formato de concurso se convirtió en una plataforma para que hombres y algunas mujeres tomaran el micrófono frente a la audiencia del estudio y la televisión con el objetivo de ser coronado como el mejor nuevo humorista de Costa Rica.

Y vaya que lo hizo. De aquí surgieron talentos de la comedia que hoy son grandes figuras como es el caso de Norval Calvo, quien participó junto a Carlos Blanco, y Carlos Ramos, el inconfundible Porcionzón.

Cada semana, los humoristas aficionados se medían en el escenario con lo mejor de su repertorio y así iban avanzando hasta la gran final en la que el dúo Calvo y Blanco se dejó el primer lugar.

El espacio era conducido por Lucho Ramírez y Nel López, y era tan exitoso que incluso se llegó a grabar en zonas rurales del país, siempre a la caza de nuevos talentos de la comedia.

A Todo Dar

En años más recientes, es imposible dejar de mencionar a A Todo Dar, que tomó por sorpresa a todos con su irresistible fórmula de concursos y baile. Las filas fuera del estudio de Repretel en La Uruca eran interminables.

Las bailarinas del programa se convirtieron en una especie de ídolo local que causaban furor donde quiera que iban. “¿Cómo está? ¡A todo dar!” era la respuesta típica que se popularizó gracias al programa que vio la luz en el año 2000 y que ocupó la portada de Viva y Teleguía en varias ocasiones.

A las 5 p. m., y durante dos horas, todos se olvidaban de lo que estaban haciendo y encendían sus televisores para ver a las guapas bailarinas que mostraban sus ombligos y pronunciadas curvas. Incluso hicieron calendarios que adornaron las paredes de adolescentes y otros no tan jóvenes. ¿Quién no se acuerda de bailes como el de La Mosca, El Gorila o La Mayonesa? Además, fue el semillero de figuras actuales de la televisión nacional como Nancy Dobles y Viviana Calderón, quienes dieron sus primeros pasos en ATD.

El elenco del programa fue cambiando a través de las distintas temporadas, e incluso al final se incorporaron hombres bailarines. Cada nuevo rostro era motivo de una nota porque el público quería conocerlos. La locura duró cinco años, tras los cuales cayó el telón.

Gerardo González V

Gerardo González V

Graduado de la Universidad de Costa Rica. Actualmente, cursa la licenciatura en Comunicación de Mercadeo.

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