Como no sé andar en bicicleta, sería fácil impresionarme con cualquier competencia ciclística. Pero la Ruta de los Conquistadores va más allá: a veces da miedo. Es una competencia ardua de 300 kilómetros embarrialados, la humedad característica de nuestras montañas y una belleza natural de telón de fondo que no compensa el dolor muscular.
Del 6 al 8 de noviembre se celebró esta fiesta del deporte costarricense, que atrae a atletas de élite y aficionados a atravesar las montañas, barrancos, matorrales, ríos y otros recovecos del país.
En estas imágenes de Alonso Tenorio, podemos apreciar el esfuerzo, el paisaje y el disfrute: todo lo que hace que la Ruta de los Conquistadores impresione y atraiga a tantos seguidores y atletas.
