
Un lego que da forma a una nave espacial, otro a un barco y uno más a un camión de bomberos, es lo último que empacaron Tao, Dhara y Eric, respectivamente.
Ninguno de los tres niños de siete, seis y tres años quería guardar los regalos que les trajeron los Reyes Magos, no solo porque les gustaban mucho, sino porque sabían lo que eso significaba. Sin embargo, no había opción: Rum-Rum, el cámper en el que viven y viajan desde el 2018, ya estaba listo y la aventura que emprendieron desde Madrid, en España, con el propósito de recorrer América, debía continuar.
Aunque eso incluía tristeza y nostalgia, confían en su mamá, Marta Bruyel, y en su papá, Daniel Gimeno, por lo que, finalmente, guardaron sus juguetes nuevos y se acomodaron en su casa rodante, sabiendo que no había marcha atrás, pero con la esperanza de regresar al lugar que tanto les gustó: Costa Rica.
Han pasado dos semanas desde que disfrutaron de las playas ticas por última vez y ya la familia española se encuentra instalada en Nicaragua, país al que llegaron con la ilusión de seguir aprendiendo y conociendo de la cultura latinoamericana.
Al igual que a todos, la pandemia tomó por sorpresa a Los Mundo (como se autodenominan), una familia madrileña que desde hace tres años recorre el mundo en un cámper. Cuando apareció el primer contagio en el país tenían un mes de haber llegado a Costa Rica, y aunque la idea inicial era salir de suelo tico entre mayo y junio del 2020, la covid-19 los obligó a extender su estadía por casi un año en territorio nacional.
A Los Mundo muchos ticos ya los conocía, no solo porque se han dedicado a compartir su viaje en YouTube e Instagram, sino porque en setiembre del 2020 relataron su travesía por Costa Rica en la Revista Dominical. En ese momento estaban llenos de incertidumbre, no sabían cuándo podrían retomar su viaje, ni qué iba a pasar con el virus o la vacuna, pero se sentían tranquilos de saber que estaban en suelo tico, un país al que no se cansan de agradecer.

Muchas cosas han cambiado desde entonces: aprendieron a surfear, presenciaron el desove de tortugas, sufrieron los embates del huracán ETA estando en Guanacaste, pasaron la Navidad y el Año Nuevo en una solitaria playa... y se contagiaron de covid-19.
“A pesar del marco general de pandemia que nos tocó vivir, de verdad que nuestra experiencia fue muy buena en todos los sentidos y siempre nos sentimos muy bien tratados por los ticos. Además, los niños pasan diciendo que Costa Rica es su país preferido y, de hecho, cuando les preguntan que cuál es el que más les ha gustado, ellos no dudan en decir que Costa Rica, porque aprendieron de naturaleza y es que su país es una escuela viva: vimos el desove de tortugas, la bioluminiscencia, muchísimos animales y los niños se emocionan mucho con eso”, relata Marta, desde Nicaragua.
También se hicieron fans de la olla de carne y el gallo pinto; conocieron a la perfección el significado de palabras como ‘chiva’, ‘tuanis’ y ‘chunche’; mientras que Eric, el más pequeñito de la familia, le decía a cuanta persona se le acercara ‘pura vida, mae’.
Los Mundo recorren América a bordo de un Mitsubishi Fuso 4x4, de segunda mano y el cual estaba hecho para dos personas, pero que ellos adaptaron para los cinco. Tiene mesa, cocina de gas, lavaplatos, baño, ducha, un sofá que se convierte en cama y un camarote donde duermen los niños.
Navidad en cuarentena
Por la biodiversidad y la cultura, Costa Rica es uno de los países que más les ha sorprendido; sin embargo, la sorpresa más grande e inesperada en territorio nacional se presentó a mediados de diciembre del 2020 para Los Mundo. Ese día Daniel se empezó a sentir mal y por sus síntomas veían venir lo que por tantos meses evitaron: contagiarse de covid-19.
Al principio creyeron que se trataba de un simple resfriado, pero los síntomas no se iban a pesar de los días.
“Creímos que era un resfriado o amigdalitis porque nadie más estaba mal, pero conforme pasaron los días Dani no mejoraba y tenía fiebre, se encontraba mal, entonces fue cuando yo le dije que mejor fuera a hacerse una prueba porque tenía toda la pinta de ser covid-19 y fuimos a un hospital privado porque tenemos seguro médico -aunque la verdad hubiera sido mucho mejor haber ido a uno público-, el caso es que lo atendieron se hizo la prueba y efectivamente dio positivo”, explica Marta.
El 16 de diciembre recibieron la orden sanitaria, que los obligaba a mantenerse en cuarentena por los siguientes 14 días. Tras recibirla, lo primero que hicieron fue llamar a las personas con las que convivieron (por si presentaban síntomas) y posteriormente se aislaron en playa Matapalo en Guanacaste, donde estaban solos y alejados de los turistas que vacacionaban en la zona.
Al cabo de cinco días aproximadamente Daniel se fue sintiendo mejor y la fiebre se había ido. Sin embargo, para ese momento Marta empezó a experimentar cansancio excesivo y dolores musculares, pero se fueron muy pronto. En el caso de los niños, los tres fueron asintomáticos.
Por ello, pasaron la Navidad en cuarentena, lejos de los ticos pero unidos como familia.
“Llegó noche buena y ya nos encontrábamos mejor, entonces en la misma playa preparamos una cenita, cantamos villancicos y esa fue nuestra Navidad, muy en familia. Ya como a las 7 p. m. estábamos todos durmiendo de los cansados que estábamos”, relató la mamá de los niños.
A pesar de la covid-19 y la cuarentena, los niños recibieron sus anhelados regalos de Navidad: Thao recibió animales, Dhara un bebé y Erik un camión con carritos. También hubo una camiseta de playa para cada uno, un libro para cada uno y muchos chocolates.

Durante esos días de cuarentena, tampoco les hizo falta alimentos, pues tenían suficientes provisiones dentro de su cámper y no les hizo falta salir.
Hasta ahora Los Mundo desconocen cómo se contagiaron. Lo que sí saben es que fue en Santa Teresa, en Puntarenas, pues los síntomas de Daniel comenzaron tan solo un par de días después de haber regresado a Guanacaste.
“La verdad es que hemos estado con gente, pero con las personas que estuvimos, fueron contadas y sabíamos quienes habían sido, y yo les contacte a todas las personas y bueno ninguno tuvo síntomas. Entonces no sabemos si a lo mejor fue en el supermercado, o en la gasolinera, pero a esos sitios siempre vamos con mascarilla y con el gel pero yo creo que con esto si te toca, te tocó; porque si estás al contacto con el virus al final es muy difícil no contagiarse. Pero la verdad es que hemos estado con gente, personas que salen en los videos, pero son personas que son contadas”, relata.
Pese a que para Año Nuevo ya no tenían restricción, decidieron permanecer alejados y celebrar el 2021, tal cual lo hicieron en Navidad, para evitar cualquier posibilidad de contagio.
Nostalgia inevitable
De Costa Rica no se quisieron despedir, simplemente no podían hacerlo. Aseguran que era muy difícil y a la vez, era lo más sano para poder continuar con su viaje hasta Alaska.
“Nosotros estamos de viaje, estamos dándole la vuelta al mundo y habíamos estado casi un año en Costa Rica y la verdad es que desde que abrieron las fronteras a toda Centroamérica, en octubre, ya nos podríamos haber ido y de hecho teníamos esa idea en la cabeza de que el viaje tenía que continuar, pero nos gustaba mucho salir de Costa Rica, todavía queríamos ver más, pero en enero ya dijimos: ‘nos tenemos que ir, tenemos que continuar’”.
“Entonces, con pena nos fuimos y de hecho nos fuimos por la puerta de atrás, sin despedirnos y sin avisar, para que no nos costara mucho trabajo, porque estaba siendo difícil para nosotros, entonces decidimos irnos así y avisamos ya cuando llegamos a Nicaragua. Solo nos despedimos de la gente con la que estuvimos estos meses pero también nos costó mucho”, comenta Marta.
Lo que más pesó en la decisión fue la situación de incertidumbre en las fronteras por la covid-19; temían que volvieran a cerrar hasta nuevo aviso. De hecho, antes de contagiarse de la covid-19, ya habían decidido retomar su viaje.

De Costa Rica se llevan los mejores recuerdos y prometen ser desde ahora los mejores embajadores de lo que significa el “pura vida”, su gente, y su belleza natural.
Durante su paso, que arrancó en la frontera con Panamá, recorrieron Osa, Puerto Viejo, San Carlos, Puntarenas y terminaron en Guanacaste. Vieron volcanes, refugios de animales, aprendieron a surfear, a coger café y conocieron la playas más lindas del país, entre muchas otras cosas.
También conocieron muchos ticos que les tendieron la mano para que su estadía fuera lo más acogedora en tiempos de pandemia: muchos les permitieron quedarse en sus propiedades, otros los invitaron a degustar sus platillos y otros más les dieron hospedaje. Hubo quienes se les aceraron y les pidieron fotografías y otros que les escribían por redes sociales para que los fueran a visitar a sus casas.
“Costa Rica es un país alucinante en cuanto a naturaleza y diversidad, me refiero a que en un país que es tan pequeño tienes de todo. A nivel de biodiversidad es algo que llamó muchísimo la atención del visitante porque estás continuamente viendo flora y fauna distinta, nueva, que cambia dependiendo del lugar al que vas, pero lo mejor de Costa Rica no es todo eso, es su gente, los ticos son muy hospitalarios, cariñosos, no sé cómo explicar y describir lo bien que nos han tratado y lo acogidos que nos hemos sentido y solo podemos estar agradecidos con todo el mundo en Costa Rica”, añadió Marta.
Además, confiesan que extrañarán comprarle producto a los pescadores, pues el atún es uno de los platillos favoritos de la familia, sobre todo el que encontraron en Cabuya y Malpaís.
Y es que Costa Rica fue importante para Los Mundo, no solo por el gran conocimiento adquirido y la hospitalidad en el tiempo de pandemia, sino también porque su proyecto en YouTube y redes sociales empezó a generarles recursos estando en el país.
“Para nosotros ha sido muy importante a nivel profesional porque ha sido aquí en Costa Rica donde hemos crecido, donde el canal de YouTube ha empezado a generar a monetizar y a darnos dinero para poder seguir manteniendo este viaje y eso ha sido gracias al apoyo que hemos recibido de los chicos que han estado viendo nuestros videos semana tras semana. Cuando hicimos nuestro primer video de la cuarentena en Costa Rica en el hotel de Los Héroes, en San Carlos, ese video se viral hizo en Costa Rica, lo vio muchísima gente y a raíz de eso nos han estado apoyando en todo momento, entonces para nosotros, además, ha sido como nuestro despegue a nivel profesional”, añade Marta.
Pese a que por ahora el viaje debe continuar, la familia Gimeno Bruyel promete regresar para visitar a todos esos ticos que les ofrecieron su casa y platillos de degustación durante su estadía.
Y antes de finalizar, la familia tiene un mensaje para los ticos quienes conocen su historia y que los han apoyado y acompañado en esta travesía a través de Instagram, YouTube y en su página web.
“Gracias por tanto cariño recibido, llevaremos a Costa Rica siempre en nuestro corazón y seremos los mejores embajadores de este país. Sigan siendo así con todos los viajeros y turistas que los visitan y espero que sigan recorriendo el mundo con nosotros”, se despiden mientras retoman su recorrido.
