Revista Dominical

El circo que apasionó a los ticos

Durante poco más de un mes, una tropa de acróbatas del más alto nivel residió en Santa Ana, en una carpa bajo la cual los ticos se enamoraron de Varekai.

Se trataba de un bosque, pero no se parecía a nada más. Sus habitantes realizaban acrobacias sobrehumanas. Su música acompañaba a adentrarse en la magia. Durante un mes, el Cirque du Soleil encantó en Hacienda Espinal, en Santa Ana.








LE RECOMENDAMOS

En beneficio de la transparencia y para evitar distorsiones del debate público por medios informáticos o aprovechando el anonimato, la sección de comentarios está reservada para nuestros suscriptores para comentar sobre el contenido de los artículos, no sobre los autores. El nombre completo y número de cédula del suscriptor aparecerá automáticamente con el comentario.